1 de Mayo: como queremos ser gobernados?



Nada más redundante que el sistema del orden: fe, empresa y seguridad policial!

Lo neoliberal es una forma de gobierno, no un modo de pensar la economía!

Lo neoliberal es biopolítico. Hay algo profundamente banal en este apego de la vida a la norma. Algo que no quiere saber nada con la imaginación colectiva.  El asunto no es nada trivial: el problema de una afectividad neoliberal es profundo y de difícil respuesta. ¿En qué condiciones puede la acción colectiva ir más allá de la vida como adecuación al mundo que el capital diseña? ¿Qué acciones, qué palabras nos ayudan a desbanalizar la realidad, a afirmar utilidad común?

Llegamos a este primero de mayo hastiados: tanto consenso político antipopular (suspensiones, despidos, bajas salariales, aumentos de precios y tarifas, disciplinamientos, ajustes), durante estos meses de cambio de gobierno, nos hace más fácil la comprensión del momento. La consigna de la hora parece ser “UNIDAD EN LA ACCIÓN”:  ¿Hasta dónde y cómo será posible sostener y ampliar esta “unidad en la acción”? ¿hasta dónde y cómo será posible horizontalizar (y fortalecer) la decisión política en las organizaciones populares? ¿Hasta dónde se podrán abrir los balances críticos del ciclo político previo? ¿hasta dónde se ampliará el concepto de trabajo, para abarcar al conjunto de experiencias en las que la producción de valor social se efectúa? ¿hasta dónde se podrá avanzar en esta unidad en la acción combinando demandas económicas, culturales y políticas, antes que los realismos del orden y las inercias burocráticas pongan fuertes límites a la movilización?

Estas preguntas no son frenos, son búsquedas de senderos por los que avanzar.

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