Metodología de CircoAnalisis

Escribir puede tener al menos este sentido: gastar los errores. Hablar los propaga, los disemina haciendo creer en una verdad.
Leer: no escribir; escribir en la interdicción de leer.
Escribir: negarse a escribir -escribir por rechazo, de modo que basta que se le pidan algunas palabras para que se pronuncie una especie de exclusión, como si le obligaran a sobrevivir, a prestarse a la vida para seguir muriendo. Escribir por ausencia.

Maurice Blanchot - "La escritura del desastre"


miércoles, 22 de febrero de 2017

Esteticas Necrocanibal

Festín Necrocaníbal

Porque fagocitar en colectivo es más sabroso... aquí juntaremos desde bocadillos hasta masacres para pensar sobre los sistemas de administración del poder de la muerte desde el postfeminismo y la descolonialidad. Al fin y al cabo, como dice Audre Lorde "There is no thing as a single-issue struggle because we do not live single-issue lives".http://necrocanibal.tumblr.com/

Is the Museum a Battlefield from Museum Battlefield on Vimeo.

martes, 7 de febrero de 2017

¿o preferirías ser un pez?

or would you rather be a fish?
Paterson - Jim Jarmush 2016


UN AÑO SIN AMOR

El legado
El 5 de febrero se cumplirá el primer aniversario de la muerte de Lohana Berkins. Fundadora de la primera cooperativa travesti, voz imprescindible del feminismo, gran tejedora de la militancia trans, arena que supo enlazar transversalmente con muchas otras luchas. Su capacidad de rebatir los argumentos de los poderosos de siempre con desparpajo mordaz y humor afilado vive en sus palabras. En estos textos inéditos habla una Lohana de otros tiempos, antes de la Ley de Identidad de Género –que fue uno de sus grandes logros–, e incluso una muy anterior: la niña sin derecho a la infancia, en su Salta natal. Con tanta ideología como poesía, su pensamiento toma en el presente la forma de una herramienta fundamental. Eso es parte del legado que Lohana dejó y que otras voces y otros cuerpos se disponen a mantener con vida.

Por Lohana Berkins*
Nosotras adherimos a la Teoría Queer pero como comunidad travesti transexual mantenemos una fuerte tensión con estas teorías. Muchas veces sostenemos que no debería haber identidad, que todos deberíamos vivir en un mundo degenerado, pero todavía nos parece que hacia nosotras y sobre todo en el contexto latinoamericano las teorías que se estudian han sido desarrolladas en contextos norteamericanos, europeos. No es lo mismo ser una travesti en Buenos Aires, en Salta, en Bolivia, que ser una persona “trans” en New York o en un país europeo. Dentro de nuestra propia comunidad sucede algo similar. Con frecuencia quedamos sumidas en un discurso gay lésbico, estamos incluidas en la sigla GLTTB, pero si hacemos un análisis crítico del contenido del discurso, a menudo somos expulsadas de la representación y las demandas, en la quinta fila desaparecemos y después de la quinta para abajo solo aparecemos en la sigla GLTTB. La T está porque es lo políticamente correcto, pero entonces todavía mantenemos cierta tensión. Nosotras no igualamos nuestras experiencias con las vivencias gays porque no podríamos dar cuenta de la realidad en que vivimos. La cuestión de la identidad para nosotras no es meramente una cuestión teórica, sino que en la práctica se convierte en una circunstancia que permite o impide nuestro reconocimiento subjetivo, nuestro goce o nuestra exclusión de ciertos derechos. Todas las violencias nos son aplicadas justamente por embanderarnos bajo esta identidad. Entonces la identidad no es un detalle menor. No ando por la calle diciendo “soy travesti, soy travesti, soy travesti”, pero todo el tiempo me encanta embanderarme, nombrarme desde donde nadie me va a nombrar. 
Femenino plural
Cuando se diseñan políticas públicas no se piensa en una persona sola, mucho menos se va a considerar beneficiaria a una trava. El imaginario de las políticas públicas se recorta a un concepto limitado de familia: mamá, papá, un montón de niñitos. Todo lo que esté por fuera de esa descripción no existe. Los invito a que lean los fallos cuando nosotras pedimos el cambio de DNI: “piensa como una mujer –¿cómo piensan las mujeres?–, llora como una mujer. Le doy el cambio de DNI porque vino vestidita de rosa, predomina lo femenino”. ¿Qué femenino?, ¿establecido por quién? Por eso una de las cosas que le empezamos a pedir a la Justicia es hacer la demanda de entrada negando cualquier pericia psiquiátrica, porque ¿cuál va a ser el manual que va usar el psicólogo o la psicóloga para determinar? Como si lo psicóloga no tuviera género. Yo le podría exigir: “Muéstreme su diagnóstico, doctora, ¿a ver?”. 
Entonces, ¿por qué me va a escrutar a mí? Cuando yo no sé quién está en frente mío. Creer que solo nosotras tenemos género y debemos dar cuenta de una historia, que además debe ser terrible: ¡Ay! Cuando era chica me pegaban, me violó abuelo, mi bisabuelo, mi tatarabuelo. 
El falómetro
Después, pasar a un médico, y que el médico dictamine si mi cuerpo es lo suficientemente femenino como para merecer ese documento y en el caso de los varones trans, suficientemente masculino.
¿Con qué se va a medir eso? ¿Con el libro de la femineidad o la tabla falométrica? Eso es algo violatorio de mi derecho, me hace someterme a un relato durísimo, invade mi privacidad, que yo en todo caso decido si la quiero contar, cuándo contar y por qué contarla, ¿no? Ella cree que alegremente yo me siento frente a una persona, arman un cuarto púbico, que van a entrar todos los empleados públicos, y cuento la desgarradora historia de mi vida, que además presupone que hay una desgarradora historia de vida, en la cual yo no tuve ningún modo de articulación de esa identidad o de mi vivencia.
Lo que nunca se tiene en cuenta es el real relato, que sí va aparecer nuestra vida a la hora de reclamar, ejercer nuestros derechos, como el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, a un trabajo, a amar, a circular libremente, a salir. De eso no va a dar cuenta ella o él.
El ansia
El médico o la médica tienen una ansiedad terrible con devolverle a la sociedad un ser absolutamente heterosexual. Porque yo le voy a tener que decir que soy mujer, argentina, madre, que amaso empanadas, le tengo que garantizar que canto el himno y soy católica. Le tengo que asegurar a ella o a él, a esa médica o médico, esa cuestión cuando yo simplemente hice un ademán en el que dije: “Mire yo soy travesti, Lohana Berkins existe. Simplemente quiero que usted me dé un documento para que yo pueda seguir mi vida sin todos estos obstáculos”.
No quiero ser mujer, no sé ni cómo son las mujeres, quiero ser travesti, que es lo que soy. Tampoco quiero ser un hombre. Sé el sitio donde no quiero estar. Sí sé el sitio que intento construir, con lo que pueda, con lo que tenga y hasta donde me dé, pero ésa es la certeza más grande que yo tengo.
¿Por qué tendría que recurrir a la binariedad? Incluso ellos hacen hincapié en la práctica sexual, porque si yo voy y le digo “mire, además yo vivo con una mujer”,  ¡directamente perpetua me dan! Va a decir: ¿no era que usted quería ser mujer? 
¿Yo, señor? No, señor 
Otra cuestión tremenda que se puede leer en los fallos es la construcción terrible del sujeto o la sujeta. Desde que empieza la demanda hablan de un señor: “El señor dijo, el señor vino, el señor piensa como mujer, el señor venía vestido de rosa”. Sólo en las dos últimas líneas ponen: “Pero me ha conmovido tanto que yo la convierto en señora”. ¡En dos líneas! 
La piscología y el derecho nos meten a todos en la misma bolsa: “¡vos sos gay!”.  No somos todos lo mismo. También nos divide la clase, la corporalidad, la etnia, la ideología. Hay un montón de cosas que funden mi identidad, no solo el relato de: “Ay, cuando yo era chica, jugaba con una muñeca y después…”. Porque ese relato abunda, encanta, conmueve. Esa es solo una parte de nuestra historia. También como así hay devenires, sufrimientos, también hay agencias, hay alegría y felicidad, algunas militamos por la despenalización del aborto. Porque creemos que hay una cuestión importante entre esa lucha, que es la propiedad del cuerpo. Si yo les pidiera a ustedes que dibujen un cuerpo de una mujer o de un varón, rápidamente con matiz más, matiz menos, harían los mismos cuerpos. Ahora si les dijera que dibujen un cuerpo travesti, un cuerpo intersex, no sé… Hace muchos años cuando yo me asumí feminista lo primero que me explicaron fue la regla más divina que tiene el feminismo: que la biología no era un destino. Y sin embargo me dijeron: Pero, como vos naciste hombre no podés ser feminista… ahí a la pobre Simone de Beauvoir la borraron de un plumazo.l
* Este texto es un extracto de la exposición de Lohana Berkins en el Simposio Internacional “Política, subjetividad y diversidades: Los Estudios Queer interpelan la diferencia”, en el Tercer Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XVIII Jornadas de Investigación y Séptimo Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR, Facultad de Psicología, UBA. Noviembre de 2011


miércoles, 1 de febrero de 2017

pedagogía sobre el número para Gómez Centurión

En torno a He visto morir de Roberto Arlt sobre el fusilamiento de Severino
(pedagogía sobre el número para Gómez Centurión)
Política del númeroEl número es más poderoso que la imagen . La única cuenta regresiva que importa es la de los minutos contados . Ritual zonzo en la salida de la carrera de galgos, en los minutos cantados en los tímpanos de un hombre caído que lo acercan a la derrota por knock out, se vuelve música de escarmiento y eco del corazón de las víctimas durante una ejecución. Robert Arlt comienza su crónica de la ejecución de Severino Di Giovanni con una frase (“rostros afanosos detrás de las rejas”) entre dos precisiones :”las cinco menos tres minutos” y “cinco menos dos”. El lector paladea el horror en la cifra que viene, del menos uno al cero desde donde la hora progresará salvo para un hombre: el tiempo se irá entre la aparición del condenado, su fusilamiento, la constatación del cadáver a cargo del médico y el posterior trabajo del herrero : quitarle los remates del grillete y de la barra de hierro–no hace falta retener a un muerto.
Un mito de verdad “científica” rodea al número: no sería lo mismo enrostrar 30.000 desaparecidos que 2.000 aunque la denuncia debería comenzar con uno sólo. El número muestra su potencia en la cola de ceros, es decir en el redondeo . No admite la comprobación fáctica ¿Serían 6 millones los judíos asesinados en los campos o una valentonada técnica aseguraría unas decenas menos o más? ¿Importa?
Rodolfo Walsh , que había leído a Arlt, describe la muerte de su hija Vicki con palabras medidas pero son las cifras las que gritan: 150 faps y una muchacha en camisón, cinco cadáveres y una nena de un año (la muchacha ese día cumplía 26) .
Eduardo Jozami, que ha leído a Walsh y publicó sus memorias de la prisión, ha titulado al libro 2922 días (título mucho más impactante que se hubiera elegido la cifra “ocho años” )
Las palabras contadas A Roberto Arlt no le hace falta dejar sentada su posición ante el fusilamiento. Quien quiera leer que lea. Le hace decir al reo “quisiera pedir perdón al teniente defensor “ ,”venda no” y “viva la anarquía”; son las palabras que elige reproducir. Alguien del ejército fusilador, de su mano armada legal, quiere detener las primeras cuando ya han sido pronunciadas– Al condenado le está prohibido hablar.
Quien pide perdón a su defensor asume su culpa, se enorgullece. Pero también le tiende un reconocimiento a un hombre que se ha jugado por él , el teniente Juan Carlos Franco cuyo alegato ha sorprendido a sus pares al cuestionar.la competencia jurídica del tribunal militar para juzgar a un civil,, la irregularidad de las formas de la detención y arengar contra la pena de muerte –luego será expulsado del ejército, desterrado . Era unos de “los hombres que se atreven “ que encomiaba Rodolfo Walsh como Leonidas Barletta , que le publica las primeras denuncias que luego formarán parte de Operación Masacre o Jorge Doglia, ex jefe de la división judicial de la policía de la provincia, exonerado por sus denuncias de los fusilamientos del 56; un justo puede encontrarse aún en el campo del adversario , alguien con quien hermanarse en el honor de los hombres. “Sin venda” será la prueba de coraje , de que un valiente puede seguir siendo de acción , aun engrillado y ante un pelotón que recordará seguramente la potencia de esa mirada descubierta , sobre todo el oficial que dará la orden de fuego. Arlt escribe que ve sacar pecho al condenado , mantenerse recto en su silla. En contrapunto describe como los soldados retroceden un poco de sus posiciones por si rebotan las balas , relata como los disparos han cortado la soga destinada a sostener el cuerpo ante los impactos, volviendo irrisoria la cautela del oficial que la colocó Al discurso oficial , lo capa : “...estamos probando... apercíbase al teniente... Rizzo Patrón, vocales... tenientes coroneles... bando... dése copia... fija número...”(…)”Dése vista al ministro de Guerra... sea fusilado... firmado, secretario...”
Socarrón , dicta unas probables prohibiciones que parecen aliviar la tensión insoportable que transmite la crónica o, al contrario, arrastrar al lector hasta el grito o al lugar del “reo”( una crónica puede ser un arma):
-Está prohibido reírse.
-Está prohibido concurrir con zapatos de baile.
Yeites de los cronistasEl primer drama literario del cronista de Indias es como hacerle imaginar al lector algo que él ha visto con sus propios ojos y que no volverá a suceder . Entonces suele recurrir a lo conocido en común. Ulrico Smidl escribe en Viaje al Río de la Plata que unos indios llevaban en la nariz una piedra azul del tamaño de una ficha de damas. ¿Como puede hacer imaginar José Martí a los cubanos no viajados la altura del ascensor de la torre de Gable? Así: “ el riente Gable con su elevador más alto que la torre de la Trinidad de Nueva York-dos veces más alto que la torre de nuestra catedral”.
He visto morir narra sobre una silla como de comedor en medio del prado, un testigo con frac, un ring y un condenado que “parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate”. Las imágenes familiares subrayan el horror de la escena. Severino, al caer , conserva las manos en las rodillas; bajo fuego el hombre sigue cuidando el fuego como si para un ácrata el fusilamiento fuera, en la confirmación de su causa, como tomarse un mate .
Roberto Arlt dice que Severino camina como un pato , una afirmación que no es posible discutir: es una figura : al pato se le dispara en el parque de diversiones , pato también es el hombre pobre, el que no tiene zapatos de baile.
En A Sangre fría Truman Capote describe en los cuerpos de los criminales que van a morir ejecutados (en el libro y en la vida ) la profecía de la muerte cuando los protagonistas ya han sido enterrados luego del cumplimiento de la pena de muerte ( Dick tiene tatuado un diablillo que sostiene una horca, Perry varias calaveras y tumbas). La realidad provee objetos, palabras. Pero su uso metafórico puede provocar algo milagroso: que el lector sufra por los que sabe ya muertos , como si estuvieran vivos y fueran a morir.
La bandera Roberto Arlt escribe “he visto morir” , el titular sensacionalista en primera persona: el más amarillo. Pero para haber vivido la experiencia necesita nombrar a sus compañeros, a ese contra-ejército que imagina en la prensa : “Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez, de Última hora, Enrique Gonzales Tuñón, de Crítica y Gómez, de el Mundo (nótese que sólo el cronista del propio diario y escritor tiene nombre y apellido).
El color amarillo no tiene importancia porque Arlt ha pintado con las palabras su juicio final
Con los “ labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas” , “la lengua más roja que un pimiento” y los “ Ojos renegridos por el efecto de luz” ha hecho flamear los colores de la bandera anarquista .
Por María Moreno

martes, 31 de enero de 2017

Tauromaquia is not dead

El regreso de las corridas de toros a Bogotá ha transformado mi barrio en un coto privado de los "aficionados". Seamos claros: la policía antimotines no está garantizando derechos sino protegiendo privilegios de clase. Hechos duros como el precio de las entradas, el uso indiscriminado de las calles como parqueadero de camionetas ostentosas y el despliegue represivo -cortándonos el paso a los vecinos, poniendo retenes y haciendo requisas humillantes- convierten todo esto en una exhibición de poder y arrogancia. Los señoritos son los dueños del espacio público y a nosotros nos toca aguantarnos. Creo que se equivoca Alfredo Molano cuando dice que en Bogotá el toreo es cultura popular. Aquí es un espectáculo de gomelos culiapretados con la cabeza untada de gomina, imitadores de sus equivalentes pijos del barrio de Salamanca en Madrid. 
 Ahora bien, digamos que recibí la suficiente exposición al toreo desde la infancia para saber apreciarlo en su dimensión estética, histórica, simbólica. Durante un tiempo incluso era capaz de disfrutar de las corridas y llegué a comprenderlas desde los textos de Bergamín (no así desde los textos de Ortega, que me siguen pareciendo odas masculinoides a la charcutería de inspiración legionaria y testicular). Tampoco fui nunca un aficionado, ni siquiera un entendido. Hace unos diez años fui a Las Ventas para ver torear a José Tomás, un polémico matador a quien algunos entendidos consideran un genio, una especie de samurai de la lidia. José Tomás, en efecto, era todo lo que decían de él, todo era cierto, tanto las críticas como las alabanzas. José Tomás era un suicida, un loco temerario, un subnormal, un cirujano, un mago, un payaso solemne, un médium, un prestidigitador. Nunca he visto nada parecido, no ya en una plaza de toros, sino en ninguna parte. El enfrentamiento de dos criaturas fabulosas en una exaltación de la VIDA, intensidades y colores y pasiones estallando en el espacio, dolor y lucha sin tregua en un movimiento que, para decirlo con Ernesto de Martino, ponían en escena una crisis de la presencia, una instancia de negociación típica de la magia en la que el chamán provoca voluntariamente la disolución de su subjetividad para, durante la lidia, recuperarla colectivamente, para todos, para el pueblo. Y al mismo tiempo, el sufrimiento del toro, la manera en la que se entregaba a la lucha, peleando por su vida y finalmente asumiendo la llegada de la muerte, su confusión, la crueldad de que nadie le hubiera consultado a él si quería estar allí haciendo eso. Todo me conmovió tanto que me puse a llorar como un niño. 

Lloraba por el toro, pero también por el torero, a quien no se me habría ocurrido mirar como un asesino, sino como una de las últimas figuras sociales que, en estos tiempos modernos, corresponden a lugar del hechicero (recordemos que en las sociedades primitivas y hasta la Edad Media el mago era, como el verdugo, una persona marcada por el tabú, alguien venerado y a la vez rechazado por la comunidad). Después de esa experiencia nunca más he podido ver una corrida de toros. Me dan nauseas, ganas de llorar, ganas de morirme, un dolor casi cósmico, risa nerviosa, escalofríos, rabia. No me cabe duda de que los animalistas se equivocan en sus argumentos de cabo a rabo. Todo lo que dicen me parece superficial, bobo, falsamente "moderno". No hay violencia criminal en el ruedo, ni crímenes de lesa animalidad ni nada por el estilo. Los animalistas no entienden nada de nada, con su moralidad de Walt Disney y su liberalismo pecueco, mezcla de Meryl Streep y Pepe Mujica. Están encantados de sentirse mejores personas que el resto de los mortales. Por mí se pueden ir todos a la mierda. Los señoritos de camisita perfumada y los antitaurinos. ¡Fuera todos! ¡Largo de mi barrio!
Por Juan Cardenas

sábado, 28 de enero de 2017

Topologias animales


Apostar por un cambio de nomenclatura animal: de la serpiente adánica que espera agazapada, en su movimiento viscoso y calculado, atada a un legado católico, más aun, a la corrupción de la carne y la maldición del segundo sexo. Desplazar a la vernácula serpiente por una plaga de mosquitos. Son estos los que trafican fluidos, para ser más claros, trasgreden las fronteras del pánico moral, negocian con sangre y enfermedades. Se reproducen de modo imperceptibles y asechan en su multiplicación infinita, atacan en multitudes, acaso hordas disgregadas, lo suyo es un inseminación sonora del orden del zumbido o más bien una potencia tropical.
por Walterego y Martin De Mauro Rucovsky copyleft 2017

jueves, 1 de diciembre de 2016

Escenas de transversalidad política

La República de La Boca recibió nuevos plebeyos el último día del Congreso Transversal de Escena Política. Fue un domingo en el que no hubo descanso dominical sino talleres con una serie de experimentos para la ocupación y construcción colectiva de la calle. En la Casa Torquato Tasso se prepararon carteles, canciones y movimientos de los cuerpos. Una vez listo, el Comité Cósmico de Crisis marchó desde La Boca a Puerto Madero, en una manifestación que se volvió una fiesta.

Por Vanina Paola Cortes-Escales

Escena Política fue la invitación a pensar nuevas formas de intervención política como las que el colectivo de artistas escénicos detrás de la organización viene haciendo en la Ciudad de Buenos Aires. Es decir: producir acciones que muestren el reverso de las políticas culturales y generar teoría para seguir avanzando. Los centros culturales cerrados y la emergencia estructural de los teatros públicos de la ciudad impusieron la obligación de la resistencia cultural y alumbró una imaginación política nutrida de prácticas como la disolución de las jerarquías, el intercambio de roles, la colaboración y la afección como reglas. ¿Podemos pensar, en adelante, la política bajo estas premisas?

Lo que sigue es lo que pasó el domingo 23 de octubre en la República de La Boca

1. En una cartelera, los post-it de colores armaban un caleidoscopio de consignas. Muchos apuntaban a las diferentes formas de producir transversalidad: como suma de identidades (“alianza indigenista”, “feminismo: la revolución inesperada”) o como apuestas por la errancia del Yo y otros devenires. Otros se referían a la acción: qué hacer, cómo intervenir desde la propia práctica, desde la actuación, la danza, el teatro, las artes visuales, la literatura o la crítica. Entre estas dos cuestiones se tramó todo el congreso o como lo formulaba la consigna del primer día, se trató de pensar cómo la inteligencia colectiva se organiza en la acción.

2. Suena un conocidísimo tema de rock inglés. Luci Cavallero presiona “play” y “stop” y vuelven a empezar. Sentados en círculo, algunas personas improvisan una letra nueva para esa melodía tan conocida. La práctica tiene algo de estudiantina adolescente o de cantito de cancha, algo de las formas de la composición colectiva. El tema dice en algún momento satisfaction y hay algo de eso, algo de la satisfacción de encajar las sílabas y los versos en el tempo de la melodía. Los cuerpos se agitan, se dejan llevar, la gente se entusiasma y en lugar del posado acento de clase trabajadora de Mick Jagger, se escucha:  “Yo no quiero ser un facho / Yo no quiero ser un macho / a fugar, a bailar  / otras armas inventar /lo que quiero, lo que quiero: / asamblea bailable, sindicato social / la ofensiva sensible que no puede esperar”.

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3. La política no es el ejercicio de la dominación o la disputa por la administración del Estado, sino la lucha por establecer nuevas formas de decir nosotros y también nuevos objetos, territorios y problemas que atañen a esa comunidad. El tiempo de la política no es solamente el futuro: no es sólo lo que vendrá después, cuando las cosas cambien, cuando todo mejore o se transforme. El tiempo de la política es también y sobre todo, el presente, la vida que se diseña entre todos y la experiencia de vivirla como se la imagina y se la desea. Sobre un cartón amarronado, alguien pinta una consigna: “vivir las utopías”.

4. Sobrevuela una seguridad: vamos a estar muchas jornadas ocupando las calles, manifestándonos. ¿Por qué es importante inventar nuevas formas de la política? Porque en lo múltiple hay un hogar y porque la jerarquía que nos imponen solo es una pereza costumbrista. La forma es el contenido, por eso la forma contiene una ética. El taller de diseño de movimiento colectivo, coordinado por el Foro Danza en Acción, piensa no ya en pomposas teleologías sino en utopías cotidianas: cómo estar juntos, como diseñar una micropolítica de lo común. La política de la contigüidad de los cuerpos, las disposiciones a los y las próximas: marchar en manada. Y la agitación como contagio.

5. Hacer lo contrario a lo que indican los remedios que ordenan “agítese antes de usar”. No hay dos tiempos: no hay agite y luego uso, transformación o mejoría. El agite es nuestra acción y nuestro presente; es un saber hacer con las técnicas, el arte y los cuerpos. No es un medio adecuado a fines, es un fin en sí mismo o es ese medio en el que vivimos la cultura y la política. Por eso, “hay que parar de querer saber en qué termina todo esto = agite”. La agitación como forma de vida.

6. “¿Ya fuiste para allá? Están enloqueciendo la marcha”, dice la performer Marsha Gall, emocionada. Enloquecer es en este caso volverla loca, miché lameada, altísimos los tacos y el porte desafiando el vestuario: la media de red como boa, las calzas doradas de tocado. Osías Yanov hace sugerencias al paso. Los cuerpos marchantes tienen algo de personajes de cómic pero también son la fuga de la cultura, de la corrección no consensuada. El cuerpo de las marchas, ¿qué es?, ¿qué hace? ¿Cuál es la gramática de una marcha? ¿Cómo dice ese cuerpo? ¿El ceño fruncido o triste? Contra estas imágenes, esas otras tornasoladas que afirman el acontecimiento, la eternidad del instante, vida que es pura afirmación.

7. El cartel de Susy Shock: “Compañero, si Ferreyra, Kosteki y Santillán son nuestros muertos, ¿por qué Diana Sacayán no es la tuya?”. Mariela Scafatti es serigrafista queer y recuerda otra frase, que más que pregunta es sugerencia, pedido, orden: “ATE, ATE travestificate”. Revolución y placer: la liberación tiene que desatar cuerpos, interrogar los deseos, llamar a la acción pero también al goce. La transformación será una fiesta o no será nada.

8. Si el capitalismo extrae plusvalía de nuestra vitalidad creativa, se impone el don, las alianzas, las redes y el desborde. Acciones sin jerarquía ni homogeneidad: corte de ruta y pasarela, desacato y asamblea bailable. Hay que volver a activar la dupla que desveló a las vanguardias: arte y política. Pero mejor agitarla un poco antes, para que no sigan como el agua y el aceite, para que no reposen como dos sustancias separadas y unidas por la obstinación. Pensar la particular politicidad de lo estético implica abandonar mensajes, representación y contenidos. Y apostar en cambio, por una búsqueda de materiales, herramientas y problemas con los que crear escenas que activen la politicidad del arte.

Escena política: nosotros, ahora, placer de la acción, agite de los cuerpos. Fiesta.
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lunes, 28 de noviembre de 2016

Porque existió Cuba, las revoluciones que vengan serán otras


Fidel Castro: la revolución cubana persiguió y encerró a homosexuales en las UMAP -campos de concentración y trabajo forzado- durante varios años. En 1971 su Congreso Nacional de Cultura y Educación definió a la homosexualidad como una "patología social" sentenciando la necesidad de erradicarla y regulando la difusión de artistas sindicados como tales. Esta fue una primera reacción al ciclo iniciado por la revuelta de Stonewall y fue denunciada en Buenos Aires por el Frente de Liberación Homosexual, quienes a su vez tenían una alternativa sexual revolucionaria. Hay más: en aquellos años fue una feminista rosarina, radicada en Cuba por invitación del Che Guevara, Isabel Larguía, quien comenzó a teorizar sobre el trabajo doméstico, objetando al propio gobierno castrista haber considerado la cuestión de la "mujer" sin cuestionar los fundamentos marxistas de la revolución. Al mismo tiempo, Larguía introducirá políticamente la necesidad de una alianza con agrupaciones homosexuales con el objetivo de radicalizar los términos de la revolución cubana. Para mi - en los densos nudos identitarios y colectivos LGBTIQ del presente- rendir memoria a Castro es rendir memoria a los homosexuales de la UMAP, es rendir memoria Lezama Lima, Virgilio Piñera, Isabel Larguía y tantxs otrxs. Es hablar de la revolución sexual que no fue, volver decible y audible una marca presente. Volver decible y audible una, extrañamente amigable, ucronía posible y latente.
Por Emmanuel Theumer

Con Fidel se va lo que fue para muchxs de nosotrxs
una vía iniciática con el compromiso práctico. Ligándonos a Cuba intentamos ligarnos con las historias de heroísmos populares que nos deslumbraron, el esfuerzo sin cálculo de la revolución y un impulso que cambió al continente para siempre.
Porque existió Cuba, las revoluciones que vengan serán otras.
Por Veronica Gago

“Una revolución no vale tanto por su doctrina cuanto por las aberturas que ofrece a lo posible” Leopoldo Marechal
Korda


viernes, 25 de noviembre de 2016

derecho es igual a potencia


El ciclo de politización anterior -kirchnerista- insistió mucho en que la política popular era sancionar derechos y me parece que este movimiento viene a afirmar más bien lo siguiente: los derechos no pueden ser entendidos como un problema estrictamente jurídico, solo en relación con el nivel del estado. El problema de los derechos tiene que ver con lo que decía Spinoza en el siglo XVII: derecho es igual a potencia. La materialidad del derecho es la potencia, es la capacidad de organizar a los cuerpos para efectivizar poderes, capacidades. Me parece que este movimiento plantea algo que hacía años que estaba pospuesto, que es la capacidad de organizar desde abajo, de constituir fuerza, de constituir capacidades para que los derechos no queden en un nivel declarativo.


Esta nueva situación quizás tenga la capacidad de enderezar esta dialéctica de los derechos y evitar una deriva reaccionaria que es la interpretación neoliberal de los derechos, que es la de la individuación de unos derechos sin potencia alguna. Es la deriva reaccionaria que habla sólo a la víctima que debe ser reparada, y que actúa desposeyendo de toda capacidad de crear, de plantear, de garantizar, de proponer. Quiero decir, cuando el derecho está completamente desprovisto de la constitución de potencia, es inevitable la subjetivación neoliberal, y yo creo que acá estamos ante una respuesta maravillosa, extraordinariamente maravillosa, a este problema.
Diego Sztulwark - Por una crítica (desde abajo y a la izquierda) de lo neoliberal // Entrevista

viernes, 18 de noviembre de 2016

#GenocidaSuelto

El 12 de noviembre del 2016, la Fuerza Artística de Choque Comunicativo (FACC) realizó una acción en cinco domicilios de genocidas que cumplen en sus casas condenas por delitos de lesa humanidad.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Una revancha misógina y racista"



Un textito corto de Judith Butler sobre las elecciones de ayer, traducido velozmente para compartir.
Hay dos preguntas que l*s votantes en los Estados Unidos de centro izquierda se están preguntando a sí mism*s: ¿Quienes son estas personas que votaron por Trump? Y por qué no nos preparamos en absoluto para una conclusión como esta? La palabra "devastación" recién comienza a emerger como sensación generalizada entre las personas que conozco. No conocíamos cuán extensa era la ira contra las elites, cuán profunda era la ira de los hombres blancos contra el feminismo y los movimientos sociales, cuando desmoralizada está la gente por efecto de la desposesión económica, que tan exaltadas están las personas por el aislacionismo, los nuevos muros, y la belicosidad nacionalista. ¿Esta es la nueva revancha blanca? ¿Cómo no la vimos venir?
Como nuestr*s amig*s en el Reino Unido después del Brexit, ahora nos encontramos esceptic*s de las encuestas: ¿Quienes son preguntad*s y quienes no? ¿Dicen la verdad las personas cuando responden? ¿Es cierto que la mayoría de l*s votantes eran hombres blancos y que muchas personas de color se quedaron sentadas? ¿Quién es este público furioso y nihilista que prefiere ser gobernado por un hombre desquiciado antes que por una mujer? ¿Quién es este público furioso y nihilista que culpa a la candidata demócrata de las devastaciones del neoliberalismo y de un capitalismo sin regulaciones? Tenemos que pensar en los populismos, la derecha y la izquierda, y sobre la misoginia - cuan profundo cala.
Para bien o para mal, Hillary es identificada con una política de establishment. Pero lo que no puede ser subestimada es la profundidad del odio y la ira hacia Hillary, parcialmente resultado de una misoginia categórica y una revulsiva confrontación contra Obama, alimentada por la emergencia de un racismo cocinado a fuego lento. Trump ha desatado el enojo reprimido con l*s feministas, figurandol*s como una política policial y censuradora, contra el multiculturalismo, vist*s como una amenaza para los privilegios blancos, contra l*s migrantes, considerad*s una amenaza para la seguridad del país. La retórica vacía de la falsa fuerza ha triunfado, un signo de desesperación más penetrante de lo que imaginábamos y conocíamos. Pero quizás nos estemos encontrando con una respuesta revulsiva en contra del primer presidente negro mezclada con una rabia contra la posibilidad de una primer presidenta mujer, de parte de muchos hombres y mujeres blanc*s. Para un mundo que se caracteriza, cada vez mas, de forma errónea como post-racial y post-feminista, estamos viendo como la misoginia y el racismo anulan el juicio y el compromiso con los objetivos democráticos e inclusivos - son pasiones sádicas, resentidas, y destructivas que impulsan a nuestro país.
¿Quiénes son, estas personas que han votado por el, pero mas importante aún, quienes somos nosotr*s, que no supimos ver su poder, que no pudimos anticiparnos a esto de ninguna manera, que no podíamos creer y confiábamos en que no habría gente que votara por un hombre con un discurso explícitamente racista y xenofobico, una historia de abuso sexual, un explotador de trabajador*s, irrespetuoso de la constitución, de l*s migrantes, y con un plan temerario de aumento de la militarización de nuestras vidas? ¿Quizás estamos resguardad*s de la verdad por nuestros pequeños espacios de pensamiento de izquierda y progresista? O quizás creemos de forma ingenua en la naturaleza humana. ¿Bajo qué condiciones el odio indiscriminado y un temerario deseo de militarización atrae el voto de las mayorías?

Por su puesto, todavia no sabemos qué porción de la población voto efectivamente. Pero nos quedamos con la pregunta sobre como la democracia parlamentaria nos trajo ante nosotr*s un presidente rabiosamente anti-democrático, y cómo nos tenemos que preparar ahora para ser un movimiento de resistencia en lugar de un partido político. Después de todo, en uno de los bunkers en apoyo a Trump en la ciudad de Nueva York hoy a la noche, sus seguidor*s demostraban su odio sin ningún tipo de vergüenza, cantando: "Odiamos a l*s musulmanes, odiamos a l*s negr*s, queremos tener nuestro país de vuelta".
Trad. Nico Cuello

There are two questions that voters in the US from the left of center are asking themselves: Who are these people who voted for Trump? And why did we not prepare ourselves at all for this conclusion? The word "devastation" only starts to approach the wide-spread feeling of the moment among those I know. We did not know how widespread anger is against elites, how deep the anger of white men is against feminism and the civil rights movement, how demoralized by economic dispossession many people are, how exhilarated people are by isolationism and the prospect of new walls and nationalist bellicosity. Is this the new "whitelash"? Why did we not quite see it coming?
LIke our friends in the UK after Brexit, we are now skeptical of the polls: who is asked and who is not? Do people tell the truth when asked? Is it true that the vast majority of voters were white men and that many people of color sat this one out? Who is this angry and nullifying public who would rather be ruled by a mad man than a woman? Who is this angry and nihilistic public who blames the devastations of neo-liberalism and deregulated capitalism on the Democratic Party candidate? We have to think now about populism, right and left, and misogyny - how deep it really goes.
For better or worse, Hillary is identified with establishment politics. But what should not be underestimated is the deep-seated rage and anger against Hillary, partially the result of a rank misogyny and the revulsion against Obama, fueled by long simmering racism. Trump has unleashed pent up anger against feminists, figured as censorious police, against multiculturalism, viewed as a threat to white privileges, against migrants figured as a security threat. The empty rhetoric of false strength has triumphed, a sign of a despair more pervasive than we knew. But perhaps we are seeng a revulsion against the first black president coupled with a rage against the possibility of the first woman president on the part of many white men and some women. For a world that is increasingly mischaracterized as post-racial and post-feminist, we are now seeing how misogyny and racism overrides judgment and a commitment to democratic and inclusive goals - they are sadistic, resentful, and destructive passions driving our country.
Who are they, these people who voted for him, but who are we, who did not see their power, who did not anticipate this at all, who could not fathom that people would vote for a man with racist and xenophobic discourse, a history of sexual offenses, the exploitation of workers, disdain for the constitution, migrants, and a reckless plan for increased militarization?Perhaps we are shielded from the truth by our own isolated form of left and liberal thinking? or perhaps we believed in human nature in some naive ways. Under what conditions does unleashed hatred and reckless militarization compel the majority vote?
Of course, we do not yet know what portion of the population actually voted. But we are left with the question of how parliamentary democracy has brought us a rabidly anti-democratic president, and whether we now have to prepare to be more like a resistance movement than a political party. After all, at one Trump rally in New York tonight, the Trump supporters shamelessly revealed their exuberant hatred: " we hate Muslims, we hate blacks, we want to take our country back."

lunes, 31 de octubre de 2016

SOMOS TRAVESTIS PODEROSAS


* Por Camila Sosa Villada,
escritora cordobesa,orgullo villero.

Esta espera es larga amigas.
Es tan larga que posiblemente exceda nuestras expectativas de vida. 


Durante la espera viviremos muchas injusticias. 
No importa. Somos travestis poderosas.
Nos apartan de pequeñas, nos golpean.
Nos asustan, nos persiguen y acusan.
Son indiferentes, no se duelen de nada.
Todos nuestros asuntos les incumben menos
que el precio de la mandarina en los supermercados.
Esto que ellos hacen sobre nosotras: 
Su incomprensión, su indiferencia,
su escasa filosofía, la burla, el desgaste, 
las pocas ganas de entenderlo todo,
esto habla de ellos, no de nosotras. 
Es posible que nos cueste lo que nos ha costado siempre:
Siglos de soledad y de escondernos en la guarida del placard
y las sombras de la zona roja.
No importa, somos travestis poderosas.
Y esto que ellos hacen sólo habla de ellos y de su miedo.
Hasta nuestros padres y hermanos dejaron de querernos
por decidir ser travestis poderosas.
Necesitan mucho más para meternos miedo.
Pueden querer con toda su alma que
nunca dejemos de ser pobres y prostitutas. 
Pueden repetir una y otra vez los actos vergonzosos
que durante siglos han practicado en nuestra contra.
Golpearnos, humillarnos, asesinarnos y tirarnos en fosas.
Repartirnos en pedazos para ocultar las pruebas.
Pueden ignorarnos en comisarías y hospitales.
Pueden ignorarnos con su corazón, en el amor,
en la lucha y en las calles. 
Pueden tratarnos como varones y reírse como boludos después.
Pueden gritarnos insultos cuando nos ven pasar.
O, claro que sí, pueden dudar de nuestra capacidad
para desenvolvernos en el mundo,
y decir que no servimos más que para acostarnos por dinero.
Amigas, eso no debe apartarnos de lo que somos.
No debe apartarnos ni un segundo
de la idea de sociedad que queremos.
Nosotras hemos dejado de ser minoría, 
y a esto quiero que se lo peguen en la puerta de la heladera.
Y en el espejo del baño.
No somos minoría, somos hijas de una enorme mayoría
que se llama diversidad.
Aprendamos esto: la única minoría acá
es la del “heterosexual” obtuso con cada vez menos privilegios. Por nuestras venas corre otra sangre
y debemos sentirla correr con orgullo.
Somos distintas, como todos los hijos de la tierra.
Sólo es un poco de paciencia y seguir encontrándonos
cada vez que nos sea posible.
Contándonos nuestros dolores y nuestras alegrías.
Diciéndonos y escuchándonos. Acompañándonos.
Al lugar de víctima ya no lo ocupamos más.
Sólo ellos son víctimas de su miedo y su odio a la vida.
Que ellos practiquen su matanza.
Nosotras debemos seguir nutriendo y cumpliendo nuestro deseo.
Creen que pueden humillarnos y hacernos desistir.
Pero sólo ellos se humillan, los muy tontos.
Sus acciones nos enaltecen, nos dan fuerza,
Nos alimentan y nos enseñan palabras:
mientras ellos pierden el tiempo marginándonos
y asustándonos para que nos escondamos en cuevas,
nosotras aprendemos la palabra resistencia.
Nosotras no conocemos el cansancio.
Llevamos siglos así: aprendiendo a vivir nuestra identidad, 
sin joderle la vida a nadie.
El pueblo travesti no va a pagar con la misma moneda.
Nosotras vamos a pagar siendo hijas de nuestra época.
Y revirtiendo esta historia de mierda.
Y sus asesinatos cobardes con ternura.
Porque la gran mayoría que somos como diversidad,
no conoce ese lenguaje triste que ellos hablan a la perfección.
Para ellos el lenguaje de la muerte.
Para nosotras, el lenguaje del amor.

* A Evelyn Rojas, asesinada en Misiones, y a todas las travestis poderosas que lean este poema.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Intersex Awareness Day

IAD2016: A Message from Mauro Cabral

Buenos Aires, October 26th 2016
Dear GATE’s friends,
On this Intersex Awareness Day I want to talk with you as someone who is not only the Co-Director of GATE -an organization strongly identified with the trans movement, its goals, struggles and values –but also an intersex person.
When I was born 45 years ago, as happens very often, there was no sign of me being intersex. I was assigned female and raised as a girl. Only in puberty was it found that my body was somehow different from other female bodies. Doctors assured that a very simple surgical procedure would correct that, and that I would grow up to be a woman. I told them that I didn’t want to become a woman, but my male identification was taken as proof of how necessary that procedure was to fix me: my body and identity. I was forced into a vaginoplasty, and almost 30 years after it, I still survive its consequences: chronic pain, insensitivity, massive scarring, and the persistent feeling of being a trans man who was therapeutically raped through six years of vaginal dilations under general anesthesia.
I am sharing this story with you today because Intersex Awareness Day is also a call for action. As a member of both movements, I need to tell you that there are many things that trans activists can do –and stop doing- to support intersex rights. Let me give some examples:
Intersex is not primarily about identities. Yes, for some people intersex is a personal and or political identity and yes, many intersex people face challenges changing legal gender markers but being intersex is not primarily about identity. Being intersex is about having been born with sex characteristics (i.e., genitals, chromosomes, gonads, etc.) that vary from male or female standards. Therefore, intersex people are not a natural third sex, we don’t have a third gender by definition, and leaving a blank sex assignment at birth is not the way to “create justice” for us. We need to stop approaching intersex issues as if they were trans issues. Actually, we can collaborate a lot with the intersex movement by making it clear how wrong that approach is.
Some trans people use intersex as a way of explaining who they are, or to make sense of their bodies or identities. By doing this, intersex becomes just another way of saying trans (or saying queer, or saying non-binary). However, intersex is not about being trans, queer or non-binary: it’s about bodies and what happens to people who are born with them. We need to stop instrumentalizing intersex to speak our truth as trans people.
As trans activists we hate when the T is included just as a token; the same goes for the I. Don’t do it, and protest when others do it. And, speaking of inclusion, some trans people are also intersex people, but sometimes trans spaces don’t have enough space (or space at all) to acknowledge bodily diversity. Actually, binary ideas about bodies and body-shaming make the world challenging for us all. Let’s work together to dismantle them!
Many people –including many trans people- tend to think about intersex as a rare phenomenon affecting very peculiar infants and, therefore, they just ignore how common intersex is, and fail at recognizing the existence of intersex adults. The intersex movement is strong, highly sophisticated and politically committed worldwide. Don’t speak on behalf of us: speak with us. Walk with us.
During the last five years trans and intersex activists have been working –sometimes on our own, sometimes together- on the reform of the International Classification of Diseases, struggling to depathologize us while ensuring our full access to healthcare and coverage, and aiming to identify the intrinsic connections between pathologizing us and gross human rights violations. Recognizing and respecting intersectionalities differences while working on common goals is not only a good way of building emancipatory alliances: it’s the only way.
When I started doing activism two decades ago I didn’t have the right words –for me, for my body, for my identity or for my sexuality. I just wanted to stop the hell I was going through. In the last 20 years I have seen many incredible changes produced by truly amazing activists from different movements. However, stories like mine –and many, many other stories of stigma and discrimination, ‘normalizing’ mutilation, rape, pain and silence- keep repeating, in different hospitals in my own country and, most likely, in your country too. We –you, me, all of us- deserve to see the first generation of intersex people fully enjoying their human rights. Let’s work together to make that happen in our lifetime.
In solidarity,
Mauro Cabral
Global Action for Trans Equality (GATE)

lunes, 17 de octubre de 2016

Volverse Palestina

El regreso del que nunca estuvo

Libro doloroso e íntimo, 'Volverse Palestina' es un gran cuaderno de reflexiones en el que la chilena Lina Meruane funde recuerdos y lecturas sobre la tierra de sus ancestros

Ciudadanos árabes cargan sus pertenencias en Palestina hace 50 años. REUTERS
En un pasaje de este libro, Lina Meruane recuerda que algunos de los palestinos expulsados de su tierra después de la guerra árabe-israelí de 1948, igual que algunos de los descendientes de los judíos desterrados de España en 1492, aún conservan las llaves de sus casas, de casas derruidas e inexistentes desde hace décadas. Esas llaves, seguramente herrumbrosas, son el símbolo de una identidad que se resisten a perder y de un hogar que, incluso para los que nunca lo conocieron, les aguarda aún. Volverse Palestina es eso: una llave, la llave con la que Meruane, que nació y creció en Chile y vive en Nueva York, trata de abrir su propia memoria palestina.
Volverse Palestina no son unas memorias familiares ni una crónica ni un ensayo sociopolítico: es un gran cuaderno de reflexiones, de recuerdos y de lecturas que la autora inicia cuando a una edad ya madura se plantea la posibilidad de regresar a una tierra en la que nunca estuvo, a la tierra de la que sus abuelos se marcharon en busca de otra vida. Primero pregunta a su padre y a sus tías, tirando del hilo de la historia familiar. Luego lee, investiga y conversa sobre el asunto. Y por fin viaja a Palestina y conoce su paisaje.
Regresar a un lugar en el que nunca se estuvo antes: esa llamativa paradoja es uno de los cimientos del libro, que indaga en las razones que tenemos los seres humanos, más allá de toda lógica, para apegarnos siempre a una tradición y a un instinto. Volverse Palestina habla, por tanto, del laberinto de la identidad, pero habla también de todos esos asuntos recurrentes que están siempre en el mapa del conflicto. De la ignominia escalofriante de los judíos que pintan en las fachadas de las casas de Hebrón: “Árabes, a las cámaras de gas”. De la irracionalidad de los argumentos políticos y de las creencias extravagantes que se llegan a tener cuando uno está dentro del torbellino. De la miseria, de la crueldad, de la humillación.
Y del lenguaje. La segunda sección del libro, que lleva por título ‘Volvernos otros’, es un diálogo de Meruane con los textos de otros escritores que han reflexionado sobre la disputa de palestinos e israelíes. La autora no escoge a compañeros menores, sino a los que más han afilado la inteligencia y la sensibilidad: Amos Oz, David Grossman, Susan Sontag o Gideon Levy, entre otros.
El punto de partida es el convencimiento de que conocemos la realidad a través de los nombres que le damos y que, en consecuencia, esa realidad puede ser manipulada por las palabras. “Cuando Palestina desaparece como palabra desaparece como Estado, como país y como patria”, cita Meruane de Murid Barghouthi. ¿“Ocupación” o “liberación”? ¿“Refugiados” o “gente de los campamentos”? ¿“Israel” o “entidad sionista”? El lenguaje, viene a decir Meruane, también mata.
Volverse Palestina es un hermoso libro que parece escrito en voz baja, en minúsculas, en un esfuerzo permanente por combatir la estridencia de la guerra con la intimidad de la literatura. Es un libro doloroso en el que el lector no debe necesariamente compartir la mirada palestina de Meruane —siempre matizada, siempre escurridiza— para sentirse a su lado.
En otra de sus páginas cuenta la historia de Alan, el guía que le muestra Hebrón, un judío que fue sionista radical, “de esos que quieren expulsar a los palestinos de sus tierras”. “Fui educado de esa manera, en Chicago, y desde lejos esas convicciones eran fáciles”, dice él. “Pero vine a Israel y vi lo que estaba pasando, y desperté”. Esa transformación es la que sufre Meruane en su viaje literario y la que quiere hacer que sufra el lector acompañándola.

Metodologia de CircoAnálisis

Entonces escribir es el modo de quien tiene la palabra como cebo: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra -la entrelínea- muerde el cebo, algo ha sido escrito. Una vez que se pesca la entrelínea, sería posible expulsar con alivio la palabra. Pero ahí se detiene la analogía: la no-palabra al morder el cebo, lo ha incorporado. Lo que salva, entonces, es escribir, distraídamente.
Clarice Lispector -Aguaviva-

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