Metodología de CircoAnalisis

Escribir puede tener al menos este sentido: gastar los errores. Hablar los propaga, los disemina haciendo creer en una verdad.
Leer: no escribir; escribir en la interdicción de leer.
Escribir: negarse a escribir -escribir por rechazo, de modo que basta que se le pidan algunas palabras para que se pronuncie una especie de exclusión, como si le obligaran a sobrevivir, a prestarse a la vida para seguir muriendo. Escribir por ausencia.

Maurice Blanchot - "La escritura del desastre"


jueves, 1 de diciembre de 2016

Escenas de transversalidad política

La República de La Boca recibió nuevos plebeyos el último día del Congreso Transversal de Escena Política. Fue un domingo en el que no hubo descanso dominical sino talleres con una serie de experimentos para la ocupación y construcción colectiva de la calle. En la Casa Torquato Tasso se prepararon carteles, canciones y movimientos de los cuerpos. Una vez listo, el Comité Cósmico de Crisis marchó desde La Boca a Puerto Madero, en una manifestación que se volvió una fiesta.

Por Vanina Paola Cortes-Escales

Escena Política fue la invitación a pensar nuevas formas de intervención política como las que el colectivo de artistas escénicos detrás de la organización viene haciendo en la Ciudad de Buenos Aires. Es decir: producir acciones que muestren el reverso de las políticas culturales y generar teoría para seguir avanzando. Los centros culturales cerrados y la emergencia estructural de los teatros públicos de la ciudad impusieron la obligación de la resistencia cultural y alumbró una imaginación política nutrida de prácticas como la disolución de las jerarquías, el intercambio de roles, la colaboración y la afección como reglas. ¿Podemos pensar, en adelante, la política bajo estas premisas?

Lo que sigue es lo que pasó el domingo 23 de octubre en la República de La Boca

1. En una cartelera, los post-it de colores armaban un caleidoscopio de consignas. Muchos apuntaban a las diferentes formas de producir transversalidad: como suma de identidades (“alianza indigenista”, “feminismo: la revolución inesperada”) o como apuestas por la errancia del Yo y otros devenires. Otros se referían a la acción: qué hacer, cómo intervenir desde la propia práctica, desde la actuación, la danza, el teatro, las artes visuales, la literatura o la crítica. Entre estas dos cuestiones se tramó todo el congreso o como lo formulaba la consigna del primer día, se trató de pensar cómo la inteligencia colectiva se organiza en la acción.

2. Suena un conocidísimo tema de rock inglés. Luci Cavallero presiona “play” y “stop” y vuelven a empezar. Sentados en círculo, algunas personas improvisan una letra nueva para esa melodía tan conocida. La práctica tiene algo de estudiantina adolescente o de cantito de cancha, algo de las formas de la composición colectiva. El tema dice en algún momento satisfaction y hay algo de eso, algo de la satisfacción de encajar las sílabas y los versos en el tempo de la melodía. Los cuerpos se agitan, se dejan llevar, la gente se entusiasma y en lugar del posado acento de clase trabajadora de Mick Jagger, se escucha:  “Yo no quiero ser un facho / Yo no quiero ser un macho / a fugar, a bailar  / otras armas inventar /lo que quiero, lo que quiero: / asamblea bailable, sindicato social / la ofensiva sensible que no puede esperar”.

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3. La política no es el ejercicio de la dominación o la disputa por la administración del Estado, sino la lucha por establecer nuevas formas de decir nosotros y también nuevos objetos, territorios y problemas que atañen a esa comunidad. El tiempo de la política no es solamente el futuro: no es sólo lo que vendrá después, cuando las cosas cambien, cuando todo mejore o se transforme. El tiempo de la política es también y sobre todo, el presente, la vida que se diseña entre todos y la experiencia de vivirla como se la imagina y se la desea. Sobre un cartón amarronado, alguien pinta una consigna: “vivir las utopías”.

4. Sobrevuela una seguridad: vamos a estar muchas jornadas ocupando las calles, manifestándonos. ¿Por qué es importante inventar nuevas formas de la política? Porque en lo múltiple hay un hogar y porque la jerarquía que nos imponen solo es una pereza costumbrista. La forma es el contenido, por eso la forma contiene una ética. El taller de diseño de movimiento colectivo, coordinado por el Foro Danza en Acción, piensa no ya en pomposas teleologías sino en utopías cotidianas: cómo estar juntos, como diseñar una micropolítica de lo común. La política de la contigüidad de los cuerpos, las disposiciones a los y las próximas: marchar en manada. Y la agitación como contagio.

5. Hacer lo contrario a lo que indican los remedios que ordenan “agítese antes de usar”. No hay dos tiempos: no hay agite y luego uso, transformación o mejoría. El agite es nuestra acción y nuestro presente; es un saber hacer con las técnicas, el arte y los cuerpos. No es un medio adecuado a fines, es un fin en sí mismo o es ese medio en el que vivimos la cultura y la política. Por eso, “hay que parar de querer saber en qué termina todo esto = agite”. La agitación como forma de vida.

6. “¿Ya fuiste para allá? Están enloqueciendo la marcha”, dice la performer Marsha Gall, emocionada. Enloquecer es en este caso volverla loca, miché lameada, altísimos los tacos y el porte desafiando el vestuario: la media de red como boa, las calzas doradas de tocado. Osías Yanov hace sugerencias al paso. Los cuerpos marchantes tienen algo de personajes de cómic pero también son la fuga de la cultura, de la corrección no consensuada. El cuerpo de las marchas, ¿qué es?, ¿qué hace? ¿Cuál es la gramática de una marcha? ¿Cómo dice ese cuerpo? ¿El ceño fruncido o triste? Contra estas imágenes, esas otras tornasoladas que afirman el acontecimiento, la eternidad del instante, vida que es pura afirmación.

7. El cartel de Susy Shock: “Compañero, si Ferreyra, Kosteki y Santillán son nuestros muertos, ¿por qué Diana Sacayán no es la tuya?”. Mariela Scafatti es serigrafista queer y recuerda otra frase, que más que pregunta es sugerencia, pedido, orden: “ATE, ATE travestificate”. Revolución y placer: la liberación tiene que desatar cuerpos, interrogar los deseos, llamar a la acción pero también al goce. La transformación será una fiesta o no será nada.

8. Si el capitalismo extrae plusvalía de nuestra vitalidad creativa, se impone el don, las alianzas, las redes y el desborde. Acciones sin jerarquía ni homogeneidad: corte de ruta y pasarela, desacato y asamblea bailable. Hay que volver a activar la dupla que desveló a las vanguardias: arte y política. Pero mejor agitarla un poco antes, para que no sigan como el agua y el aceite, para que no reposen como dos sustancias separadas y unidas por la obstinación. Pensar la particular politicidad de lo estético implica abandonar mensajes, representación y contenidos. Y apostar en cambio, por una búsqueda de materiales, herramientas y problemas con los que crear escenas que activen la politicidad del arte.

Escena política: nosotros, ahora, placer de la acción, agite de los cuerpos. Fiesta.
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lunes, 28 de noviembre de 2016

Porque existió Cuba, las revoluciones que vengan serán otras


Fidel Castro: la revolución cubana persiguió y encerró a homosexuales en las UMAP -campos de concentración y trabajo forzado- durante varios años. En 1971 su Congreso Nacional de Cultura y Educación definió a la homosexualidad como una "patología social" sentenciando la necesidad de erradicarla y regulando la difusión de artistas sindicados como tales. Esta fue una primera reacción al ciclo iniciado por la revuelta de Stonewall y fue denunciada en Buenos Aires por el Frente de Liberación Homosexual, quienes a su vez tenían una alternativa sexual revolucionaria. Hay más: en aquellos años fue una feminista rosarina, radicada en Cuba por invitación del Che Guevara, Isabel Larguía, quien comenzó a teorizar sobre el trabajo doméstico, objetando al propio gobierno castrista haber considerado la cuestión de la "mujer" sin cuestionar los fundamentos marxistas de la revolución. Al mismo tiempo, Larguía introducirá políticamente la necesidad de una alianza con agrupaciones homosexuales con el objetivo de radicalizar los términos de la revolución cubana. Para mi - en los densos nudos identitarios y colectivos LGBTIQ del presente- rendir memoria a Castro es rendir memoria a los homosexuales de la UMAP, es rendir memoria Lezama Lima, Virgilio Piñera, Isabel Larguía y tantxs otrxs. Es hablar de la revolución sexual que no fue, volver decible y audible una marca presente. Volver decible y audible una, extrañamente amigable, ucronía posible y latente.
Por Emmanuel Theumer

Con Fidel se va lo que fue para muchxs de nosotrxs
una vía iniciática con el compromiso práctico. Ligándonos a Cuba intentamos ligarnos con las historias de heroísmos populares que nos deslumbraron, el esfuerzo sin cálculo de la revolución y un impulso que cambió al continente para siempre.
Porque existió Cuba, las revoluciones que vengan serán otras.
Por Veronica Gago

“Una revolución no vale tanto por su doctrina cuanto por las aberturas que ofrece a lo posible” Leopoldo Marechal
Korda


viernes, 25 de noviembre de 2016

derecho es igual a potencia


El ciclo de politización anterior -kirchnerista- insistió mucho en que la política popular era sancionar derechos y me parece que este movimiento viene a afirmar más bien lo siguiente: los derechos no pueden ser entendidos como un problema estrictamente jurídico, solo en relación con el nivel del estado. El problema de los derechos tiene que ver con lo que decía Spinoza en el siglo XVII: derecho es igual a potencia. La materialidad del derecho es la potencia, es la capacidad de organizar a los cuerpos para efectivizar poderes, capacidades. Me parece que este movimiento plantea algo que hacía años que estaba pospuesto, que es la capacidad de organizar desde abajo, de constituir fuerza, de constituir capacidades para que los derechos no queden en un nivel declarativo.


Esta nueva situación quizás tenga la capacidad de enderezar esta dialéctica de los derechos y evitar una deriva reaccionaria que es la interpretación neoliberal de los derechos, que es la de la individuación de unos derechos sin potencia alguna. Es la deriva reaccionaria que habla sólo a la víctima que debe ser reparada, y que actúa desposeyendo de toda capacidad de crear, de plantear, de garantizar, de proponer. Quiero decir, cuando el derecho está completamente desprovisto de la constitución de potencia, es inevitable la subjetivación neoliberal, y yo creo que acá estamos ante una respuesta maravillosa, extraordinariamente maravillosa, a este problema.
Diego Sztulwark - Por una crítica (desde abajo y a la izquierda) de lo neoliberal // Entrevista

viernes, 18 de noviembre de 2016

#GenocidaSuelto

El 12 de noviembre del 2016, la Fuerza Artística de Choque Comunicativo (FACC) realizó una acción en cinco domicilios de genocidas que cumplen en sus casas condenas por delitos de lesa humanidad.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Una revancha misógina y racista"



Un textito corto de Judith Butler sobre las elecciones de ayer, traducido velozmente para compartir.
Hay dos preguntas que l*s votantes en los Estados Unidos de centro izquierda se están preguntando a sí mism*s: ¿Quienes son estas personas que votaron por Trump? Y por qué no nos preparamos en absoluto para una conclusión como esta? La palabra "devastación" recién comienza a emerger como sensación generalizada entre las personas que conozco. No conocíamos cuán extensa era la ira contra las elites, cuán profunda era la ira de los hombres blancos contra el feminismo y los movimientos sociales, cuando desmoralizada está la gente por efecto de la desposesión económica, que tan exaltadas están las personas por el aislacionismo, los nuevos muros, y la belicosidad nacionalista. ¿Esta es la nueva revancha blanca? ¿Cómo no la vimos venir?
Como nuestr*s amig*s en el Reino Unido después del Brexit, ahora nos encontramos esceptic*s de las encuestas: ¿Quienes son preguntad*s y quienes no? ¿Dicen la verdad las personas cuando responden? ¿Es cierto que la mayoría de l*s votantes eran hombres blancos y que muchas personas de color se quedaron sentadas? ¿Quién es este público furioso y nihilista que prefiere ser gobernado por un hombre desquiciado antes que por una mujer? ¿Quién es este público furioso y nihilista que culpa a la candidata demócrata de las devastaciones del neoliberalismo y de un capitalismo sin regulaciones? Tenemos que pensar en los populismos, la derecha y la izquierda, y sobre la misoginia - cuan profundo cala.
Para bien o para mal, Hillary es identificada con una política de establishment. Pero lo que no puede ser subestimada es la profundidad del odio y la ira hacia Hillary, parcialmente resultado de una misoginia categórica y una revulsiva confrontación contra Obama, alimentada por la emergencia de un racismo cocinado a fuego lento. Trump ha desatado el enojo reprimido con l*s feministas, figurandol*s como una política policial y censuradora, contra el multiculturalismo, vist*s como una amenaza para los privilegios blancos, contra l*s migrantes, considerad*s una amenaza para la seguridad del país. La retórica vacía de la falsa fuerza ha triunfado, un signo de desesperación más penetrante de lo que imaginábamos y conocíamos. Pero quizás nos estemos encontrando con una respuesta revulsiva en contra del primer presidente negro mezclada con una rabia contra la posibilidad de una primer presidenta mujer, de parte de muchos hombres y mujeres blanc*s. Para un mundo que se caracteriza, cada vez mas, de forma errónea como post-racial y post-feminista, estamos viendo como la misoginia y el racismo anulan el juicio y el compromiso con los objetivos democráticos e inclusivos - son pasiones sádicas, resentidas, y destructivas que impulsan a nuestro país.
¿Quiénes son, estas personas que han votado por el, pero mas importante aún, quienes somos nosotr*s, que no supimos ver su poder, que no pudimos anticiparnos a esto de ninguna manera, que no podíamos creer y confiábamos en que no habría gente que votara por un hombre con un discurso explícitamente racista y xenofobico, una historia de abuso sexual, un explotador de trabajador*s, irrespetuoso de la constitución, de l*s migrantes, y con un plan temerario de aumento de la militarización de nuestras vidas? ¿Quizás estamos resguardad*s de la verdad por nuestros pequeños espacios de pensamiento de izquierda y progresista? O quizás creemos de forma ingenua en la naturaleza humana. ¿Bajo qué condiciones el odio indiscriminado y un temerario deseo de militarización atrae el voto de las mayorías?

Por su puesto, todavia no sabemos qué porción de la población voto efectivamente. Pero nos quedamos con la pregunta sobre como la democracia parlamentaria nos trajo ante nosotr*s un presidente rabiosamente anti-democrático, y cómo nos tenemos que preparar ahora para ser un movimiento de resistencia en lugar de un partido político. Después de todo, en uno de los bunkers en apoyo a Trump en la ciudad de Nueva York hoy a la noche, sus seguidor*s demostraban su odio sin ningún tipo de vergüenza, cantando: "Odiamos a l*s musulmanes, odiamos a l*s negr*s, queremos tener nuestro país de vuelta".
Trad. Nico Cuello

There are two questions that voters in the US from the left of center are asking themselves: Who are these people who voted for Trump? And why did we not prepare ourselves at all for this conclusion? The word "devastation" only starts to approach the wide-spread feeling of the moment among those I know. We did not know how widespread anger is against elites, how deep the anger of white men is against feminism and the civil rights movement, how demoralized by economic dispossession many people are, how exhilarated people are by isolationism and the prospect of new walls and nationalist bellicosity. Is this the new "whitelash"? Why did we not quite see it coming?
LIke our friends in the UK after Brexit, we are now skeptical of the polls: who is asked and who is not? Do people tell the truth when asked? Is it true that the vast majority of voters were white men and that many people of color sat this one out? Who is this angry and nullifying public who would rather be ruled by a mad man than a woman? Who is this angry and nihilistic public who blames the devastations of neo-liberalism and deregulated capitalism on the Democratic Party candidate? We have to think now about populism, right and left, and misogyny - how deep it really goes.
For better or worse, Hillary is identified with establishment politics. But what should not be underestimated is the deep-seated rage and anger against Hillary, partially the result of a rank misogyny and the revulsion against Obama, fueled by long simmering racism. Trump has unleashed pent up anger against feminists, figured as censorious police, against multiculturalism, viewed as a threat to white privileges, against migrants figured as a security threat. The empty rhetoric of false strength has triumphed, a sign of a despair more pervasive than we knew. But perhaps we are seeng a revulsion against the first black president coupled with a rage against the possibility of the first woman president on the part of many white men and some women. For a world that is increasingly mischaracterized as post-racial and post-feminist, we are now seeing how misogyny and racism overrides judgment and a commitment to democratic and inclusive goals - they are sadistic, resentful, and destructive passions driving our country.
Who are they, these people who voted for him, but who are we, who did not see their power, who did not anticipate this at all, who could not fathom that people would vote for a man with racist and xenophobic discourse, a history of sexual offenses, the exploitation of workers, disdain for the constitution, migrants, and a reckless plan for increased militarization?Perhaps we are shielded from the truth by our own isolated form of left and liberal thinking? or perhaps we believed in human nature in some naive ways. Under what conditions does unleashed hatred and reckless militarization compel the majority vote?
Of course, we do not yet know what portion of the population actually voted. But we are left with the question of how parliamentary democracy has brought us a rabidly anti-democratic president, and whether we now have to prepare to be more like a resistance movement than a political party. After all, at one Trump rally in New York tonight, the Trump supporters shamelessly revealed their exuberant hatred: " we hate Muslims, we hate blacks, we want to take our country back."

lunes, 31 de octubre de 2016

SOMOS TRAVESTIS PODEROSAS


* Por Camila Sosa Villada,
escritora cordobesa,orgullo villero.

Esta espera es larga amigas.
Es tan larga que posiblemente exceda nuestras expectativas de vida. 


Durante la espera viviremos muchas injusticias. 
No importa. Somos travestis poderosas.
Nos apartan de pequeñas, nos golpean.
Nos asustan, nos persiguen y acusan.
Son indiferentes, no se duelen de nada.
Todos nuestros asuntos les incumben menos
que el precio de la mandarina en los supermercados.
Esto que ellos hacen sobre nosotras: 
Su incomprensión, su indiferencia,
su escasa filosofía, la burla, el desgaste, 
las pocas ganas de entenderlo todo,
esto habla de ellos, no de nosotras. 
Es posible que nos cueste lo que nos ha costado siempre:
Siglos de soledad y de escondernos en la guarida del placard
y las sombras de la zona roja.
No importa, somos travestis poderosas.
Y esto que ellos hacen sólo habla de ellos y de su miedo.
Hasta nuestros padres y hermanos dejaron de querernos
por decidir ser travestis poderosas.
Necesitan mucho más para meternos miedo.
Pueden querer con toda su alma que
nunca dejemos de ser pobres y prostitutas. 
Pueden repetir una y otra vez los actos vergonzosos
que durante siglos han practicado en nuestra contra.
Golpearnos, humillarnos, asesinarnos y tirarnos en fosas.
Repartirnos en pedazos para ocultar las pruebas.
Pueden ignorarnos en comisarías y hospitales.
Pueden ignorarnos con su corazón, en el amor,
en la lucha y en las calles. 
Pueden tratarnos como varones y reírse como boludos después.
Pueden gritarnos insultos cuando nos ven pasar.
O, claro que sí, pueden dudar de nuestra capacidad
para desenvolvernos en el mundo,
y decir que no servimos más que para acostarnos por dinero.
Amigas, eso no debe apartarnos de lo que somos.
No debe apartarnos ni un segundo
de la idea de sociedad que queremos.
Nosotras hemos dejado de ser minoría, 
y a esto quiero que se lo peguen en la puerta de la heladera.
Y en el espejo del baño.
No somos minoría, somos hijas de una enorme mayoría
que se llama diversidad.
Aprendamos esto: la única minoría acá
es la del “heterosexual” obtuso con cada vez menos privilegios. Por nuestras venas corre otra sangre
y debemos sentirla correr con orgullo.
Somos distintas, como todos los hijos de la tierra.
Sólo es un poco de paciencia y seguir encontrándonos
cada vez que nos sea posible.
Contándonos nuestros dolores y nuestras alegrías.
Diciéndonos y escuchándonos. Acompañándonos.
Al lugar de víctima ya no lo ocupamos más.
Sólo ellos son víctimas de su miedo y su odio a la vida.
Que ellos practiquen su matanza.
Nosotras debemos seguir nutriendo y cumpliendo nuestro deseo.
Creen que pueden humillarnos y hacernos desistir.
Pero sólo ellos se humillan, los muy tontos.
Sus acciones nos enaltecen, nos dan fuerza,
Nos alimentan y nos enseñan palabras:
mientras ellos pierden el tiempo marginándonos
y asustándonos para que nos escondamos en cuevas,
nosotras aprendemos la palabra resistencia.
Nosotras no conocemos el cansancio.
Llevamos siglos así: aprendiendo a vivir nuestra identidad, 
sin joderle la vida a nadie.
El pueblo travesti no va a pagar con la misma moneda.
Nosotras vamos a pagar siendo hijas de nuestra época.
Y revirtiendo esta historia de mierda.
Y sus asesinatos cobardes con ternura.
Porque la gran mayoría que somos como diversidad,
no conoce ese lenguaje triste que ellos hablan a la perfección.
Para ellos el lenguaje de la muerte.
Para nosotras, el lenguaje del amor.

* A Evelyn Rojas, asesinada en Misiones, y a todas las travestis poderosas que lean este poema.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Intersex Awareness Day

IAD2016: A Message from Mauro Cabral

Buenos Aires, October 26th 2016
Dear GATE’s friends,
On this Intersex Awareness Day I want to talk with you as someone who is not only the Co-Director of GATE -an organization strongly identified with the trans movement, its goals, struggles and values –but also an intersex person.
When I was born 45 years ago, as happens very often, there was no sign of me being intersex. I was assigned female and raised as a girl. Only in puberty was it found that my body was somehow different from other female bodies. Doctors assured that a very simple surgical procedure would correct that, and that I would grow up to be a woman. I told them that I didn’t want to become a woman, but my male identification was taken as proof of how necessary that procedure was to fix me: my body and identity. I was forced into a vaginoplasty, and almost 30 years after it, I still survive its consequences: chronic pain, insensitivity, massive scarring, and the persistent feeling of being a trans man who was therapeutically raped through six years of vaginal dilations under general anesthesia.
I am sharing this story with you today because Intersex Awareness Day is also a call for action. As a member of both movements, I need to tell you that there are many things that trans activists can do –and stop doing- to support intersex rights. Let me give some examples:
Intersex is not primarily about identities. Yes, for some people intersex is a personal and or political identity and yes, many intersex people face challenges changing legal gender markers but being intersex is not primarily about identity. Being intersex is about having been born with sex characteristics (i.e., genitals, chromosomes, gonads, etc.) that vary from male or female standards. Therefore, intersex people are not a natural third sex, we don’t have a third gender by definition, and leaving a blank sex assignment at birth is not the way to “create justice” for us. We need to stop approaching intersex issues as if they were trans issues. Actually, we can collaborate a lot with the intersex movement by making it clear how wrong that approach is.
Some trans people use intersex as a way of explaining who they are, or to make sense of their bodies or identities. By doing this, intersex becomes just another way of saying trans (or saying queer, or saying non-binary). However, intersex is not about being trans, queer or non-binary: it’s about bodies and what happens to people who are born with them. We need to stop instrumentalizing intersex to speak our truth as trans people.
As trans activists we hate when the T is included just as a token; the same goes for the I. Don’t do it, and protest when others do it. And, speaking of inclusion, some trans people are also intersex people, but sometimes trans spaces don’t have enough space (or space at all) to acknowledge bodily diversity. Actually, binary ideas about bodies and body-shaming make the world challenging for us all. Let’s work together to dismantle them!
Many people –including many trans people- tend to think about intersex as a rare phenomenon affecting very peculiar infants and, therefore, they just ignore how common intersex is, and fail at recognizing the existence of intersex adults. The intersex movement is strong, highly sophisticated and politically committed worldwide. Don’t speak on behalf of us: speak with us. Walk with us.
During the last five years trans and intersex activists have been working –sometimes on our own, sometimes together- on the reform of the International Classification of Diseases, struggling to depathologize us while ensuring our full access to healthcare and coverage, and aiming to identify the intrinsic connections between pathologizing us and gross human rights violations. Recognizing and respecting intersectionalities differences while working on common goals is not only a good way of building emancipatory alliances: it’s the only way.
When I started doing activism two decades ago I didn’t have the right words –for me, for my body, for my identity or for my sexuality. I just wanted to stop the hell I was going through. In the last 20 years I have seen many incredible changes produced by truly amazing activists from different movements. However, stories like mine –and many, many other stories of stigma and discrimination, ‘normalizing’ mutilation, rape, pain and silence- keep repeating, in different hospitals in my own country and, most likely, in your country too. We –you, me, all of us- deserve to see the first generation of intersex people fully enjoying their human rights. Let’s work together to make that happen in our lifetime.
In solidarity,
Mauro Cabral
Global Action for Trans Equality (GATE)

lunes, 17 de octubre de 2016

Volverse Palestina

El regreso del que nunca estuvo

Libro doloroso e íntimo, 'Volverse Palestina' es un gran cuaderno de reflexiones en el que la chilena Lina Meruane funde recuerdos y lecturas sobre la tierra de sus ancestros

Ciudadanos árabes cargan sus pertenencias en Palestina hace 50 años. REUTERS
En un pasaje de este libro, Lina Meruane recuerda que algunos de los palestinos expulsados de su tierra después de la guerra árabe-israelí de 1948, igual que algunos de los descendientes de los judíos desterrados de España en 1492, aún conservan las llaves de sus casas, de casas derruidas e inexistentes desde hace décadas. Esas llaves, seguramente herrumbrosas, son el símbolo de una identidad que se resisten a perder y de un hogar que, incluso para los que nunca lo conocieron, les aguarda aún. Volverse Palestina es eso: una llave, la llave con la que Meruane, que nació y creció en Chile y vive en Nueva York, trata de abrir su propia memoria palestina.
Volverse Palestina no son unas memorias familiares ni una crónica ni un ensayo sociopolítico: es un gran cuaderno de reflexiones, de recuerdos y de lecturas que la autora inicia cuando a una edad ya madura se plantea la posibilidad de regresar a una tierra en la que nunca estuvo, a la tierra de la que sus abuelos se marcharon en busca de otra vida. Primero pregunta a su padre y a sus tías, tirando del hilo de la historia familiar. Luego lee, investiga y conversa sobre el asunto. Y por fin viaja a Palestina y conoce su paisaje.
Regresar a un lugar en el que nunca se estuvo antes: esa llamativa paradoja es uno de los cimientos del libro, que indaga en las razones que tenemos los seres humanos, más allá de toda lógica, para apegarnos siempre a una tradición y a un instinto. Volverse Palestina habla, por tanto, del laberinto de la identidad, pero habla también de todos esos asuntos recurrentes que están siempre en el mapa del conflicto. De la ignominia escalofriante de los judíos que pintan en las fachadas de las casas de Hebrón: “Árabes, a las cámaras de gas”. De la irracionalidad de los argumentos políticos y de las creencias extravagantes que se llegan a tener cuando uno está dentro del torbellino. De la miseria, de la crueldad, de la humillación.
Y del lenguaje. La segunda sección del libro, que lleva por título ‘Volvernos otros’, es un diálogo de Meruane con los textos de otros escritores que han reflexionado sobre la disputa de palestinos e israelíes. La autora no escoge a compañeros menores, sino a los que más han afilado la inteligencia y la sensibilidad: Amos Oz, David Grossman, Susan Sontag o Gideon Levy, entre otros.
El punto de partida es el convencimiento de que conocemos la realidad a través de los nombres que le damos y que, en consecuencia, esa realidad puede ser manipulada por las palabras. “Cuando Palestina desaparece como palabra desaparece como Estado, como país y como patria”, cita Meruane de Murid Barghouthi. ¿“Ocupación” o “liberación”? ¿“Refugiados” o “gente de los campamentos”? ¿“Israel” o “entidad sionista”? El lenguaje, viene a decir Meruane, también mata.
Volverse Palestina es un hermoso libro que parece escrito en voz baja, en minúsculas, en un esfuerzo permanente por combatir la estridencia de la guerra con la intimidad de la literatura. Es un libro doloroso en el que el lector no debe necesariamente compartir la mirada palestina de Meruane —siempre matizada, siempre escurridiza— para sentirse a su lado.
En otra de sus páginas cuenta la historia de Alan, el guía que le muestra Hebrón, un judío que fue sionista radical, “de esos que quieren expulsar a los palestinos de sus tierras”. “Fui educado de esa manera, en Chicago, y desde lejos esas convicciones eran fáciles”, dice él. “Pero vine a Israel y vi lo que estaba pasando, y desperté”. Esa transformación es la que sufre Meruane en su viaje literario y la que quiere hacer que sufra el lector acompañándola.

¿Por qué cambian las familias pero no las parejas (heterosexuales)?

Paula Sibilia y Christian Ferrer

Antropóloga y sociólogo
Un rasgo notorio de la actualidad es el desarrollo desigual y combinado entre la "forma familia", que ha demostrado ser dúctil y adaptativa, y la "forma pareja", que a pesar de los intensos sacudones sigue siendo poco flexible, mutuamente posesiva y tan insatisfactoria como en épocas anteriores. Mientras la infancia y la familia se metamorfosean, la pareja se debate en un laberinto de espejos contradictorios, por más que la monogamia eterna haya sido reemplazada por períodos sucesivos de exclusividad temporaria. Apremia a ese malestar -un secreto a voces- la inevitable "máquina de gestión" de los asuntos domésticos. Y así como existe una industria dedicada a entretener a los niños, también hay una para los matrimonios, pues a las frustraciones hay que sobrellevarlas y cualquier sacrificio hoy suena anticuado.
Así, en una era permisiva en lo que concierne a libertades afectivas y sexuales, proliferan servicios para el mantenimiento de la vida conyugal. Los consejos destinados a reencantar la decepción post-nupcial suponen un diagnóstico que suele ser lúcido, pero la terapéutica recomendada es ineficaz. Ante la fatalidad de la pasión empalidecida, las variables de ajuste recaen sobre los placeres de la carne y del buen querer. No deja de sorprender que esto suceda en una época que irradia imágenes explícitamente eróticas, además de prescribir la necesidad de permanecer activos en el mercado del deseo, lo cual aumenta la irritabilidad ante los hábitos inertes de las parejas estables.
Si el matrimonio moderno fue la mejor síntesis posible entre sexo y dinero, ahora se sabe que el castillo mágico del enamoramiento originario se va transformando en un monoambiente de la imaginación, al que sólo cabe redecorarlo o sustentarlo mediante viajes, gastronomía, temporadas de series televisivas y otros consumos medianamente suntuosos. Pero la resignación es un problema, por más que se anteponga la seguridad -la inversión emocional realizada, y no sólo emocional- a las posibilidades existenciales que se van dejando de lado. De allí que el candente dilema irresuelto que heredamos del siglo XX no se concentre tanto en las relaciones económicas y políticas, sino en aquellas que se deshojan en las alcobas

jueves, 13 de octubre de 2016

ni XXY ni H2O?

Cada vez que leo "ni XXY ni H2O" me da un escalofrío -y no porque no aprecie la poesía de Susy Shock o su efecto subversivo. En mi experiencia -personal y limitada- la mayoría de las personas que repiten "ni hombre ni mujer..." están de acuerdo con sacarse de encima la opresión de género codificada en esos nombres; sin embargo, esas mismas personas ignoran que los cromosomas XXY son unas de las características sexuales asociadas con la intersexualidad, y que su ocurrencia está siendo eliminada a través de procedimientos de selección genética. Es decir, podemos cantar "ni hombres ni mujeres ni XXY ni H20", pero la verdad es que vivimos en una cultura donde la eliminación de los cromosomas XXY es una realidad -y no una realidad de la subversión, sino de la eugenesia. Cuando los cromosomas XXY se detectan antes del nacimiento en muchos lugares del mundo se recomienda rutinariamente un aborto para evitar el ingreso de una (otra) persona XXY al mundo. L*s activistas intersex llamamos a esta practica "aborto selectivo".
Hombres y mujeres podrán identificarse de tal o cual manera, desindentificarse, transidentificarse, crossidentificarse, pluripanidentificarse, etc. Lo cierto es que si sus cromosomas son XY y XX no podrán cambiarlos, sin importar cuál sea su política de des/identificación. Y si nacieron con cromosomas XXY tampoco podrán cambiarlos, y están viviendo en un mundo donde la diversidad corporal -incluyendo la diversidad corporal intersex- cada vez tiene menos lugar y cada vez tiene menos futuro. Entonces: disidencia si, pero disidencia informada.
¿Querés saber más? justiciaintersex@gmail.com

Por Mauro Cabral

El poder, los valores morales y el Intelectual

La revista De Filosofía tiene el gusto de presentar por primera vez al mundo hispanoparlante esta entrevista realizada a Michel Foucault en 1980 llamada “El poder, los valores morales y el Intelectual.”
Extraído del diario History of the Present Nº 4 (Primavera de 1988), 1-2,11-13.
Entrevistador: Michael Bess
Traducción: Francisco Larrabe *

Esta entrevista se realizó el 3 de noviembre de 1980 por Michael Bess, estudiante graduado del Departamento de Historia en la Universidad de California, Berkeley. Foucault se encontraba en Berkeley para ofrecer las conferencias Howison (“Subjetivación y verdad”) los días 20-21 de octubre de 1980. Extractos de la entrevista aparecieron en un artículo escrito por el propio Bess y publicado el 10 de noviembre de 1980 en el diario estudiantil Daily Californian, de dicha universidad. La entrevista se desarrolló en francés y fue traducida por el propio Michael Bess.
Hace un momento usted me contaba que es moralista…
En cierto sentido lo soy, en la medida en que creo que uno de los propósitos, uno de los sentidos de la existencia humana – la fuente de su libertad – es no aceptar nunca nada como definitivo, intocable, obvio o inmóvil. No se debería aceptar que ningún aspecto de la realidad se convierta en ley definitiva y anti humana para nosotros.
Sin embargo, necesitamos aferrarnos, incluso de manera provisoria.
Sí, es cierto. Esto no significa que uno deba vivir en una discontinuidad indefinida. A lo que me refiero es que uno debe considerar todos los puntos de fijación, de inmovilización, como si fuesen elementos tácticos, estratégicos; como parte de un esfuerzo por devolver las cosas a su movilidad original, a su apertura al cambio.
Te mencionaba anteriormente los tres elementos de mi moral. Estos son (1) la negación a aceptar como evidente las cosas que se nos proponen; (2) la necesidad de analizar y conocer, dado que no podemos llevar a cabo nada sin la reflexión y el entendimiento – de ahí el principio de curiosidad; y (3) el principio de innovación: buscar en nuestras reflexiones aquellas cosas que nunca han sido pensadas o imaginadas. En resumen: negación, curiosidad, innovación.
Me parece que el concepto que tiene la filosofía moderna respecto del sujeto supone estos tres principios. Me refiero a que la diferencia entre sujeto y objeto es precisamente que el sujeto es capaz de negarse, de generar innovación. Por tanto, ¿su trabajo ataca la tendencia a cristalizar esta noción de sujeto?
Lo que estaba explicando era el campo de valores dentro del cual sitúo mi trabajo. Me preguntaste antes si yo era un nihilista que rechaza la moralidad. Te respondí que no. También me estuviste preguntando “por qué hace el trabajo que hace”
Estos son los valores que propongo. Pienso que la teoría moderna del sujeto, la filosofía moderna del sujeto, muy bien podría ser capaz de otorgar al sujeto una capacidad para la innovación, etc., pero que, sin embargo, en la actualidad la filosofía moderna sólo lo hace en un nivel teórico. En la realidad no es capaz de traducir en una práctica estos diferentes valores que estoy tratando de elaborar en mi propio trabajo.
¿El poder puede ser abierto y fluido, o es intrínsecamente represivo?
El poder no debe ser entendido como un sistema opresivo que somete desde la altura a los individuos, castigándolos con prohibiciones sobre esto o aquello. El poder es un conjunto de relaciones. ¿Qué significa ejercer el poder? No significa tomar esta grabadora y arrojarla contra el suelo. Tengo las capacidades para hacerlo, tanto material como física y anímica. Sin embargo, si la azoto contra el suelo con el propósito de hacerte enojar o que no puedas reproducir lo que he dicho, o presionarte de modo que te comportarás de tal o cual manera o para intimidarte; pues bien, lo que he hecho al moldear tu comportamiento mediante ciertos medios, eso es poder.
Esto quiere decir que el poder es una relación entre dos personas, una relación que no está en el mismo orden de la comunicación (incluso si estás obligado a servirme como instrumento de comunicación). No es lo mismo que decirte “el clima está agradable” o “nací en tal o cual día”.
Ejerzo poder sobre ti: influyo en tu comportamiento o intento hacerlo. Intento guiarlo, conducirlo. Y la manera más sencilla es, obviamente, tomándote de la mano y obligarte a que vayas a donde quiero. Ese es el caso límite, el grado cero del poder. Y es precisamente en ese momento en que el poder deja de serlo y se convierte en simple fuerza física. Por el contrario, si uso mi edad, mi posición social, el conocimiento que pueda tener sobre determinado tema para hacer que te comportes de un modo particular – es decir, no te estoy forzando a algo sino que te estoy dejando completamente libre – ahí es cuando empiezo a ejercer poder. Está claro que no debemos definir el poder como un acto violento y opresor que reprime a los individuos forzándolos a hacer algo o evitando que hagan algo distinto. Sino que el poder tiene lugar cuando existe una relación entre dos sujetos libres y esta relación es desigual, de modo que uno puede actuar sobre el otro, y ese otro es guiado o permite que lo guíen.
Por tanto, el poder no siempre es represivo. Puede tomar varias formas. Y es posible tener relaciones de poder que son abiertas.
¿Son relaciones equitativas?
Nunca son equitativas porque la relación de poder es desigual. Pero puedes tener sistemas de poder reversibles. Tomemos, por ejemplo, lo que sucede en una relación erótica – no estoy hablando de una relación amorosa sino simplemente una relación erótica. Pues bien, tienes claro que es un juego de poder y la fuerza física no es necesariamente el elemento más importante aquí. Ambos tienen una cierta manera de actuar en el comportamiento del otro, moldeándolo y determinándolo. Uno de los dos puede usar esta situación de un modo determinado y luego generar el inverso exacto con respecto al otro. Pues bien, ahí tienes una forma específica y pura de poder reversible.
Las relaciones de poder no son en sí mismas formas represivas. Lo que sucede es que en las sociedades, o en la mayoría de ellas, se crean organizaciones para mantener cristalizadas las relaciones de poder, para mantener dichas relaciones en un estado de asimetría, de modo que un cierto número de personas obtienen una ventaja social, económica, política, institucional, etc. Y esto cristaliza la situación. Eso es lo que uno llama poder, en el sentido estricto del término: es un tipo específico de relación de poder que ha sido institucionalizado, cristalizado e inmovilizado para beneficios de algunos y perjuicio de otros.
Pero, ¿son ambas partes de la relación victimas del poder?
¡No del todo! Sería forzar demasiado la idea si decimos que aquellos que ejercen el poder son víctimas. De cierta manera es verdad que pueden quedar atrapados en la trampa, dentro de su propio ejercicio de poder; pero no son tan victimas como los otros. Inténtalo…ya verás [risas].
¿Está alineado con la posición de los marxistas?
No lo sé. Verás, no estoy seguro de saber qué es el marxismo en realidad y no creo que exista como algo abstracto. Para mala o buena suerte de Marx, su doctrina ha sido adoptada casi siempre por organizaciones políticas y es, después de todo, la única teoría cuya existencia siempre ha estado atada a organizaciones sociopolíticas que fueron extraordinariamente fuertes y volátiles, hasta el punto de convertirse en aparatos del Estado.
De manera que cuando mencionas al marxismo, te pregunto a cuál te refieres, ¿el que se enseña en la República Democrática Alemana (marxismo-leninista); el vago, desaliñado y bastardo concepto que usan algunos como George Marchais; o el cuerpo doctrinario que sirve como punto de referencia para algunos historiadores ingleses? En otras palabras, no sé lo que es el marxismo. Intento luchar con los objetos de mi propio análisis, por lo que cuando uso un concepto utilizado tanto por Marx o los marxistas, un concepto útil y tolerable, para mí es indiferente. Siempre me he negado a considerar como factor decidor el estar o no de acuerdo con el marxismo a la hora de negar o aceptar lo que digo. No me podría importar menos.
¿Tiene algunas ideas respecto de un sistema de poder que ordene a la masa de seres humanos en el planeta, un sistema de gobierno que no se convierta en una forma de poder represiva?
Un programa de poder puede tomar tres formas. Por un lado, ¿cómo ejercer un poder que sea efectivo y posible (en esencia, cómo reforzarlo)? O, por otro lado, la postura inversa: ¿cómo anular el poder, qué puntos atacar para derrumbar la cristalización del poder ya existente? Y por último, la postura intermedia: ¿de qué manera limitar las relaciones de poder tan encarnadas y desarrolladas en una sociedad específica?
Pues bien, la primera postura no me interesa: crear un programa de poder que ejerza el poder más que antes. La segunda postura es interesante, pero me complica que se deba considerar esencialmente bajo el propósito de sus objetivos concretos: las luchas que uno desea emprender. Y esto significa, precisamente, que uno no debe hacer de ella una teoría a priori.
En cuanto a la postura intermedia – ¿cuáles son las condiciones aceptables del poder? – digo que estas condiciones aceptables para el ejercicio del poder no pueden ser definidas a priori. Ellas son siempre el resultado de relaciones de fuerza dentro de una sociedad. Y en tal situación sucede que un cierto desequilibrio en las relaciones de poder es, en efecto, tolerado por un periodo de tiempo por aquellas víctimas que están en una posición más desfavorable. Esto no quiere decir que semejante situación sea aceptable. Ellos son conscientes de esto desde el primer momento, de modo que después de pocos días, años, siglos, las personas siempre terminan resistiéndose y ese viejo compromiso ya no funciona. Eso es. Pero no se puede dar una fórmula definitiva para el ejercicio óptimo del poder.
¿Quiere decir que algo se cristaliza en las relaciones de poder entre las personas y que se vuelve intolerable después de un tiempo?
Claro, a pesar de que a veces sucede de inmediato. Las relaciones de poder, tal como se expresan en una determinada sociedad, no son sino la cristalización de una relación de fuerzas. Y no hay ninguna razón para que estas cristalizaciones de las relaciones de fuerza deban ser formuladas como una teoría ideal de dichas relaciones.
Dios sabe que no soy un estructuralista o un lingüista o algo por el estilo, pero, verás, es casi como si un filólogo quisiera decir “bien, así es como el lenguaje debe ser hablado, así es como el inglés o francés debe ser hablado”. ¡Pero no! Uno puede describir de qué manera un lenguaje es hablado en un determinado momento, uno puede decir lo que es comprensible y lo que es inaceptable, incomprensible. Y es todo lo que uno puede decir. Por otro lado, sin embargo, esto no significa que este tipo de trabajo en relación al lenguaje no permita innovaciones.
Es una posición que se rehúsa a hablar en términos positivos, excepto para el momento presente.
Desde el momento en que uno concibe el poder como un ensamble de relaciones de fuerza, no puede haber ninguna definición programática de un estado óptimo de fuerzas, a menos, claro, que uno fije posiciones al decir “quiero que el blanco ario, de raza pura tome el poder y lo ejerza”, o incluso, “quiero que el proletariado ejerza el poder y quiero que lo haga de manera absoluta”. En ese momento sí se ha establecido un programa para la construcción del poder.
¿Es intrínseco a la existencia humana que su organización se transforme en una forma represiva de poder?
Sí. Por supuesto. Tan pronto como haya personas que se encuentren en una posición – dentro del sistema de relaciones de poder – donde puedan actuar sobre otros y determinar la vida y el comportamiento de éstos, pues bien, la vida de esas otras personas no será del todo libre. Como resultado, dependiendo del umbral de tolerancia y de un gran número de variables, la situación será más o menos aceptada, pero nunca completamente. Siempre habrá personas que se rebelen, que se resistan.
Permítame poner otro ejemplo. Si un niño quiere rayar las murallas de una casa, ¿sería represivo impedir que lo haga? ¿En qué punto uno dice “¡Basta!”?
[…] Si acepto la idea que frecuentemente se tiene del poder – vale decir, que es algo horrible y represivo para el individuo – es evidente que evitar que un niño raye las murallas sería una tiranía insoportable. Pero eso no es el poder: Yo digo que el poder es una relación. Una relación en la que uno guía el comportamiento de los otros. Y no hay ninguna razón para decir que la manera de guiar el comportamiento de los otros no puede tener, en última instancia, un resultado positivo, valioso, interesante, etc. Si yo tengo un hijo, te aseguro que no rayaría en las murallas; y si lo hiciera, sería contra mi voluntad. ¡Incluso el solo pensarlo!
Es complicado…a veces uno tiene que cuestionar constantemente.
¡Sí, sí! ¡Así es! Un ejercicio de poder nunca debe ser algo evidente. No significa que porque seas el padre tienes derecho a golpear a tu hijo. A menudo, incluso, no castigarlo es también una manera de moldear su comportamiento. Este es un dominio de relaciones bastante complejo que exige una reflexión constante. Y cuando uno piensa en el cuidado con que los sistemas semióticos han sido analizados en nuestra sociedad, para develar su valor significante [valeur signifiante], ha existido un relativo descuido de los sistemas para el ejercicio del poder. No se le ha dado la suficiente atención a este complejo ensamble de conexiones.
Su postura escapa continuamente de la teorización. Tiene que rehacerse una y otra vez.
Es una práctica teórica, si tú quieres. No es una teoría sino más bien una manera de teorizar la práctica. […] Como mi posición aún no ha sido esclarecida del todo, a veces la gente piensa que soy una suerte de anarquista radical que tiene un profundo odio hacia el poder. ¡No! Lo que trato de hacer es abordar este fenómeno tremendamente importante y confuso que es el ejercicio del poder en nuestra sociedad, con la mayor reflexión y prudencia. Prudencia en mi análisis, en los postulados morales y teóricos que empleo. Intento averiguar qué está en juego. Pero cuestionando las relaciones de poder de la manera más escrupulosa y atenta posible, examinando todos los ámbitos de su ejercicio, que no es lo mismo que construir una mitología del poder como si fuera la bestia del apocalipsis.
¿Hay temas positivos en su concepto sobre lo que es bueno? En la práctica, ¿cuáles son los elementos morales en los que basa sus acciones?
Ya te los dije: negación, curiosidad e innovación.
Pero, ¿no son todas ellas negativas en cuanto al contenido?
La única ética que puedes tener con respecto al ejercicio del poder, es la libertad de los otros. Yo no le digo a la gente “hagan el amor de esta manera, tengan hijos, vayan a trabajar”.
Debo admitir que estoy un tanto perdido al no tener puntos de orientación en su mundo, hay demasiada apertura.
Escucha, escucha… ¡No es tan difícil! No soy un profeta; no soy un organizador; no quiero decirle a la gente qué debe hacer. No voy a decirles “¡esto es bueno para ti, esto no!”.
Intento analizar una situación real en sus diversas complejidades, con el propósito de permitir la negación, la curiosidad y la innovación.
Y con respecto a su vida personal, eso ya es distinto…
¡Pero a nadie le incumbe!
Pienso que en el fondo de todo esto hay un malentendido sobre la función de la filosofía, del intelectual, del conocimiento en general: y es que les concierne a ellos decirnos qué es bueno.
¡Pues no! ¡No, no, no! No es responsabilidad de ellos. Ellos ya son bastante propensos a interpretar ese papel. Por dos mil años han estado diciéndonos qué es bueno, con todas las consecuencias catastróficas que eso ha generado.
Hay un juego terrible aquí, un juego que oculta una trampa en la que los intelectuales tienden a decir lo que es bueno, y las personas no encuentran nada mejor que les digan lo que es bueno, cuando sería mejor que empezaran a gritar “¡esto es malo!”
Pues bien, cambiemos el juego. Digamos que los intelectuales ya no tendrán el rol de decir lo que es bueno. Por tanto, dependerá de las propias personas, basando su juicio en los múltiples análisis de realidad que se les ofrezcan, trabajar o comportarse espontáneamente, de manera que puedan definir por sí mismos qué es bueno para ellos.
Lo bueno a veces surge a través de la innovación. Lo bueno no existe como tal en un cielo atemporal con personas que serían como los Astrólogos del Bien, cuyo trabajo es determinar cuál es la naturaleza favorable de las estrellas. Lo bueno es definido por nosotros, se practica, se inventa. Y es un trabajo en conjunto.
¿Está más claro ahora?

* Francisco Larrabe es un lector y traductor aficionado. Ha traducido mas de una docena de textos en filosofía y sociología, incluyendo otra entrevista a Foucault que está publicada en:biopolitica.unsw.edu.au/sites/all/files/publication_related_files/michel_foucault_entrevista_inedita_del_3_de_abril_de_1978.pdf …
Pueden acceder a la entrevista original (en inglés): http://www.michaelbess.org/foucault-interview/
Esta traducción se reproduce con la autorización de Michael Bess, otorgada el 2 de octubre, 2016.

Metodologia de CircoAnálisis

Entonces escribir es el modo de quien tiene la palabra como cebo: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra -la entrelínea- muerde el cebo, algo ha sido escrito. Una vez que se pesca la entrelínea, sería posible expulsar con alivio la palabra. Pero ahí se detiene la analogía: la no-palabra al morder el cebo, lo ha incorporado. Lo que salva, entonces, es escribir, distraídamente.
Clarice Lispector -Aguaviva-

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