Tod*s som* que?


Algo que me asombró mucho fue la reproducción de diversos modos de esa consigna: «yo soy Charlie Hebdo» o «Todos somos Charlie Hebdo». Esa identificación presupone el escenario: están las víctimas y están los victimarios, y cada uno de nosotros tiene el deber de identificarse con las víctimas. Dicho de otro modo: nada de mí, nada de nosotros tiene que ver con la violencia ahí ocurrida. No voy a hablar por nadie, lo voy a hacer por mí: yo no soy Charlie Hebdo. Pienso que eso es exorcizar y exteriorizar «lo terrible»; no pienso que quienes allí ejercieron el asesinato sean monstruos, ni exhiba un irracionalismo inentendible.
por Javier Eduardo Martinez Ramaccioti 

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