Esta foto es importante para comprender la naturaleza errática, obscena y atribulada del poder. A simple vista parece un ejemplo postmoderno de Narciso mirándose al espejo, aunque no un espejo cualquiera, pues esa pierna izquierda es la más importante extremidad de la historia del balompié, Las Meninas de los fútboleros. Maradona haciendo de comisario de su propia piel no es algo que suceda todos los días, pero viajar a la posteridad subido encima de esa zurda gloriosa tampoco. Fidel tiene la misma rigidez que el yerno de un dictador inaugurando una presa acuática. En este caso el símbolo se comió al soberano.
por Valentin Roma
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