taxonomía de las figuras animales de lo político: soberano-desierto, bestia y gran criminal

El hombre como “lobo del hombre”
bestia y soberano se oponen y se constituyen en esa misma oposición (la razón de ser del soberano es proteger a la comunidad de la amenaza de “las bestias salvajes”) pero, al mismo tiempo, soberano, bestia y gran criminal comparten un estar por fuera –o por encima– de la ley, que hace que terminen asemejándose de manera perturbadora, como el reciente debate por la muerte de Bin Laden no ha dejado de actualizar dramáticamente.
El presunto “estado de naturaleza”, la isla desierta, el naufragio como tabula rasa y la excepcionalidad del náufrago como “fundador” y colono, ofreciendo así un agudo análisis de cómo la construcción de un espacio como “desierto” y del hombre como aquel que está “solo entre las bestias”, soberano absoluto de su isla –y del mundo– es un paso previo a la colonización, la domesticación y el exterminio. Una lógica que en nuestro país –piénsese en la histórica campaña a un espacio que estaba cualquier cosa menos desierto– también produjo efectos devastadores.

Comentarios