los mandatos ético-políticos de la comunidad


"Ojalá alguna vez podamos aceptar la diversidad como es, en vez de enjuiciarla cada vez que no se corresponde con nuestras expectativas. Evidemente, la tentación de reproducir los mandatos ético-políticos de la comunidad es fortísima -es mejor ser visible que no serlo, es mejor ser travesti o trans que cross, todo lo que ocurra en la clase media, por definición, es malo, etcétera. En este artículo se habla mucho de la fobia de quienes no se animan a asumir su "identidad" femenina por mantener sus privilegios masculinos, pero al parecer la existencia de hombres que no transicionan es, sencillamente, insoportable (otra que fobia!). Y ni que hablar de la reproducción del viejo argumento feminista según el cual los hombres trans somos mujeres que elegimos el privilegio."

Karen Bennett escribe: "Por definición, el crossdressing no cuestiona el mandato género-genital hegemónico y binarista hombre-mujer. No lo hace ni desde lo filosófico ni desde lo psicológico, ni desde lo político, ni nada." A lo mejor. Lo que sí cuestiona es la obligación de ser la misma persona todos los días, todo el tiempo y también cuestiona la obligación moral de adoptar una forma de vida afín al llamado a cuestionar el mandato género-genital hegemónico y binarista. ¿Es necesario, de verdad, encarnar la corrección política hasta ese punto?"
"Y, por favor! Desde cuando es necesario vivir las 24 a la luz de día, con todo el mundo sabiendo todo? Ya soy un monstruo, ahora reivindico mi derecho a tener secretos. Se llama intimidad, y nadie debería ser obligad* a renunciar a la suya porque así lo demanda su familia de origen, su espos* e hij*s, sus patrón*s o su comunidad."

Por Mauro Cabral

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