" Karen Bennett escribe: "Por definición, el crossdressing no cuestiona el mandato género-genital hegemónico y binarista hombre-mujer. No lo hace ni desde lo filosófico ni desde lo psicológico, ni desde lo político, ni nada." A lo mejor. Lo que sí cuestiona es la obligación de ser la misma persona todos los días, todo el tiempo y también cuestiona la obligación moral de adoptar una forma de vida afín al llamado a cuestionar el mandato género-genital hegemónico y binarista. ¿Es necesario, de verdad, encarnar la corrección política hasta ese punto?"
"Y, por favor! Desde cuando es necesario vivir las 24 a la luz de día, con todo el mundo sabiendo todo? Ya soy un monstruo, ahora reivindico mi derecho a tener secretos. Se llama intimidad, y nadie debería ser obligad* a renunciar a la suya porque así lo demanda su familia de origen, su espos* e hij*s, sus patrón*s o su comunidad."
Por Mauro Cabral
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