Un grito de madrè, una advertencia "esto seguro te va enojar, no te enojes, no te enojes!"
Yo seguia leyendo Vidas Precarias, donde causualmente (si es que algo le queda a esa contingencia domesticada) Butler menciona la circulaciòn del discurso pos 11 de Septiembre sobre la categorìa de "persona Sospechosa y peligrosa".
"¿Què, que hiciste?". Pasados los 15 minutos de las tan trilladas discuciones Madre-Hijo/ Hijo-Madre, la banda sinfònica de la policia de la provincia de Còrdoba estaba tocando ni màs ni menos que en la puerta de casa.
El surrealismo de Kusturica en un perfecto pastiche con escenas de The Big Fish podrìan estar cerca, en un aproximaciòn bastante lejana de esas escenas en la puerta de casa. Y todo transcurria sin mayores exabruptos en la plaza del barrio Santa Ana.
La banda sinfònica de la cana, los y las vecinas asomadas en aquel acto pùblico, l*s orador*s y el motivo que aglutinaba a cuant* curios* se iba acercando: la instalación del sistema de alarma comunitaria en la zona.
Olor a perfume entre las señoras del rrioba, la remera bien planchada del vecino padredefamilia, una oradora representante y la comitiva de la comisaria presente (el subcomisario y la encargada de relaciones comunitarias) se daban cita un mièrcoles por la tarde pasadas las 17hs.
Mientras escuchaba repetir los clishès de una clase media asustada y asechada por un bombardeo de inseguridades: al robo y la violencia bàsicamente, a la pèrdida de privilegios, al esfuerzo tirado al vacìo, a la propiedad construida con el sudor de la frente y fundamentalmente a esa subjetividad asedida por una sensaciòn difìcil de colmar "La Inseguridad". Y no puedo evitar pensar y pensar...
Algo me incomodaba, incómodo de mì mismo, sentía que perdía el tiempo, (me enojaba mi propia mirada antropológica sobre mi barrio, como si fuera algo tan extraño tan extraño al fin!). ¿Si despuès de todo es una sensaciòn (la inseguridad), por qué gastamos tanto tiempo en repetirla y reiterarla del mismo modo, de volver sobre lo mismo en sus mismos tèrminos?.
Como huella espectral, más zombi que espectro, no olvido al Ingenieri al enarbolado Juan Carlos Blumberg de nuestras inseguridades y eugenesias sociales (aquel sueño de exterminio latente).
La policia y nuestra oradora- vìctima de 12 asaltos en los últimos meses-, insistieron en la participación ciudadana, en los vìnculos solidarios entre vecin*s, en el compromiso frente a la seguridad colectiva, y los lazos sociales generados. Y para localizar a Butler, el comisario sentenciaba sobre la prevención de situaciones sospechosas. Aquella solidaridad devaluada!, aquel vìnculo solidario para proteger la propiedad, fuà!
Pareciera que a los robos, el hurto y la violencia de perder aquello -que no sin esfuerzo y privilegios se obtiene-, le respondemos con pedido de vigilancia mutua, de un vinculo de solidaridad basado en el lazo policial mediado por la vanagloriada propiedad privada.
-"la seguridad de los objetos"señalan los iconoclasistas-
Me trago todo el orgullo bienpensante y crìtico de izquierda, mi imaginación se estrella en una frase, que resuena como eco en mi cabeza: "no hay peor fascita que un burgues asustado" dijo Bertold Brecht. Algo de eso me ponìa incómodo, algo de esa pertenencia en la extranjería de mi clase, aquella membresía que se paga en rituales, en condescendencia y muchas contradicciones cotidianas.
¿Como le respondemos a esta avanzada señalando las condiciones socioeconómicas y culturales, sus habitus y horizontes de expectativas de quienes roban?¿Como elaboralmos una respuesta crìtica (y autocrítica de la propia clase media que se autoreferrencia ) en la ignomìa de la inseguridad nuestra de cada dìa?.¿Acaso frente a la avanzada de los medios masivos, las coporaciones y el monopolio mediàtico (el hasta cuando? de Capussoto) solo podemos señalar las condiciones sociales de quienes roban? ¿Acaso si quiera podemos señalar un entendimiento o una empatía con l*s ladrones?
El robo no es urto de casas, pequeñas pertenencias y preferentemente en la calle.El robo son las coimas y la corrupción de millones en manos de un*s poc*s, es la acumulación y concentración de las riquezas. Seguro que si, pero como jode que te afanen, que hacemos con su ideología prefabricada ?
Otro clishé para preguntas y respuestas que siguen sin responderse o quizàs no estèn en los mismos niveles.
¿Por agrandar la megalomanìa de la izquierda progresista que repite como cassette monocorde las globales y estructurales condiciones y por que no causas de los pequeños robos y urtos cotidianos, deberìamos contentarnos con la inespecificidad de lo que nos ocurre, de aquello particular que nos asecha?.
L*s vecin*s miraban y comentaban por lo bajo, algunos desprevenidos se acercaban y l*s otr*s se daban lugar en un show premeditado. Quizàs lo que sorprenda es la artificialidad del espectàculo, la grandeza de tamaño evento y la pomposidad vacía en un espacio donde l*s niños y pibes juegan al futbol, se amacan y corren sin parar. Un espectàculo que supone la distancia de quienes son interpelad*s, allí en su propia manifestación, esa extrañeza, esas palabras que resuenan como ecos y le dan importancia: robo, inseguridad, sospechosos, prevención, lazos solidarios.
Y me acordaba de nuestra oradora, madre de con quien jugase de niño.(Nuestra soberana representante).
Me preguntaba, ¿que pensaràn nuestros vecin*s? . ¿No se asustan de la propia policía?. ¿La misma policía recontra-acusada por corrupción, gatillo fácil, y soberanamente arbitraria es entonces una clave central en la solución de nuestras inseguridades?.
Sabor amargo, ansiedad y nerviosismo se me imponían con insistencia, una lejana sensación de frustación llevo en el cuerpo. Sabiendo que es la policía parte del problema y no la solución, sabiendo que se aplica en Córdoba un código de faltas y contravencionales de manera arbitraria y es la policía casi única responsable de ello, ¿es así que nos procuramos seguridades, acaso poniendo el estado al servicio legal del arbitrario y eugenésico proyecto socio-policial?.Como bien dijo Valeria Flores:...No soy de los discursos triunfalistas ni heroicos, pero una demoledora urgencia se impone por las circunstancias, la de repensar las formas de protesta (...), cuando el Estado se re-articula como administrador de la pobreza y la represión...
Seguía escuchando, atento a las palabras pronunciadas, a los gestos explícitos, las miradas atentas y los comentari*s de vecinos. La metáfora que más me insinuaba: campo de fuerzas delictivas y desempate policial.
Pues la biopolítica y la variante clasista dan algunas claves, más no sean indicios de una clase media que recupera su histórico nivel de fascismo reaccionario, que solo lee el robo y la violencia en clave de venganza y no de justicia, de control de la vida y no de injusticia social. Así pues la seguridad en tono monocorde deviene monopolio de la fuerza (legalizando lo que de arbitrario tiene la fuerza policial).
El reclamo justo muy justo por cierto, se traduce en la contraofensiva a una sensación micropolítica si se quiere, la "sensación de inseguridad".Allí es donde el triunfo está cantado!.
Más vale aclararlo ¿quien sostiene la desprotección, la intemperie misma y la precariedad como condición deseabe y posible?. Llegar desvariantemente a una aporía, discurso que desmiente la importancia de la vigilancia policial, lazos comunitarios mediados por la vigilancia mutua, ejercicio de la sospecha como ejercicio de la eugenesia social más declarada debería conducirnosal rechazo deliberado del monopolio de la fuerza? ¿Cómo ensayar respuestas críticas a una sensación producida en la tecnología política de los yoes, nuestras inseguridades, con la propia materialidad de la pérdida de pertenencias?. Alternancia entre un orden represivo y la importancia de un tópico desmerecido.Reviso aquellos privilegios clasistas sin olvidar el propio horizonte diferencial de expectativas: la clase media que reclama medidas, una policía y un estado jurídico que protege mediante la forma de la espada (la posibilidad de la fuerza y el desempate) y un problema sin soluciones inmediatas y concretas. Escenario complicao!.
Me vuelvo a casa, la policia hace su retirada, sigo en ese hipócrita enojo con mi madre (un enojo sin respuestas, un enojo que solo grita en tono panfletario condiciones y empatías bienintensionadas)...
Y nuestras inseguridades están ahora bien protegidas...
Yo seguia leyendo Vidas Precarias, donde causualmente (si es que algo le queda a esa contingencia domesticada) Butler menciona la circulaciòn del discurso pos 11 de Septiembre sobre la categorìa de "persona Sospechosa y peligrosa".
"¿Què, que hiciste?". Pasados los 15 minutos de las tan trilladas discuciones Madre-Hijo/ Hijo-Madre, la banda sinfònica de la policia de la provincia de Còrdoba estaba tocando ni màs ni menos que en la puerta de casa.
El surrealismo de Kusturica en un perfecto pastiche con escenas de The Big Fish podrìan estar cerca, en un aproximaciòn bastante lejana de esas escenas en la puerta de casa. Y todo transcurria sin mayores exabruptos en la plaza del barrio Santa Ana.
La banda sinfònica de la cana, los y las vecinas asomadas en aquel acto pùblico, l*s orador*s y el motivo que aglutinaba a cuant* curios* se iba acercando: la instalación del sistema de alarma comunitaria en la zona.
Olor a perfume entre las señoras del rrioba, la remera bien planchada del vecino padredefamilia, una oradora representante y la comitiva de la comisaria presente (el subcomisario y la encargada de relaciones comunitarias) se daban cita un mièrcoles por la tarde pasadas las 17hs.

Algo me incomodaba, incómodo de mì mismo, sentía que perdía el tiempo, (me enojaba mi propia mirada antropológica sobre mi barrio, como si fuera algo tan extraño tan extraño al fin!). ¿Si despuès de todo es una sensaciòn (la inseguridad), por qué gastamos tanto tiempo en repetirla y reiterarla del mismo modo, de volver sobre lo mismo en sus mismos tèrminos?.
Como huella espectral, más zombi que espectro, no olvido al Ingenieri al enarbolado Juan Carlos Blumberg de nuestras inseguridades y eugenesias sociales (aquel sueño de exterminio latente).
La policia y nuestra oradora- vìctima de 12 asaltos en los últimos meses-, insistieron en la participación ciudadana, en los vìnculos solidarios entre vecin*s, en el compromiso frente a la seguridad colectiva, y los lazos sociales generados. Y para localizar a Butler, el comisario sentenciaba sobre la prevención de situaciones sospechosas. Aquella solidaridad devaluada!, aquel vìnculo solidario para proteger la propiedad, fuà!
Pareciera que a los robos, el hurto y la violencia de perder aquello -que no sin esfuerzo y privilegios se obtiene-, le respondemos con pedido de vigilancia mutua, de un vinculo de solidaridad basado en el lazo policial mediado por la vanagloriada propiedad privada.
-"la seguridad de los objetos"señalan los iconoclasistas-
Me trago todo el orgullo bienpensante y crìtico de izquierda, mi imaginación se estrella en una frase, que resuena como eco en mi cabeza: "no hay peor fascita que un burgues asustado" dijo Bertold Brecht. Algo de eso me ponìa incómodo, algo de esa pertenencia en la extranjería de mi clase, aquella membresía que se paga en rituales, en condescendencia y muchas contradicciones cotidianas.
¿Como le respondemos a esta avanzada señalando las condiciones socioeconómicas y culturales, sus habitus y horizontes de expectativas de quienes roban?¿Como elaboralmos una respuesta crìtica (y autocrítica de la propia clase media que se autoreferrencia ) en la ignomìa de la inseguridad nuestra de cada dìa?.¿Acaso frente a la avanzada de los medios masivos, las coporaciones y el monopolio mediàtico (el hasta cuando? de Capussoto) solo podemos señalar las condiciones sociales de quienes roban? ¿Acaso si quiera podemos señalar un entendimiento o una empatía con l*s ladrones?

Otro clishé para preguntas y respuestas que siguen sin responderse o quizàs no estèn en los mismos niveles.
¿Por agrandar la megalomanìa de la izquierda progresista que repite como cassette monocorde las globales y estructurales condiciones y por que no causas de los pequeños robos y urtos cotidianos, deberìamos contentarnos con la inespecificidad de lo que nos ocurre, de aquello particular que nos asecha?.
L*s vecin*s miraban y comentaban por lo bajo, algunos desprevenidos se acercaban y l*s otr*s se daban lugar en un show premeditado. Quizàs lo que sorprenda es la artificialidad del espectàculo, la grandeza de tamaño evento y la pomposidad vacía en un espacio donde l*s niños y pibes juegan al futbol, se amacan y corren sin parar. Un espectàculo que supone la distancia de quienes son interpelad*s, allí en su propia manifestación, esa extrañeza, esas palabras que resuenan como ecos y le dan importancia: robo, inseguridad, sospechosos, prevención, lazos solidarios.
Y me acordaba de nuestra oradora, madre de con quien jugase de niño.(Nuestra soberana representante).
Me preguntaba, ¿que pensaràn nuestros vecin*s? . ¿No se asustan de la propia policía?. ¿La misma policía recontra-acusada por corrupción, gatillo fácil, y soberanamente arbitraria es entonces una clave central en la solución de nuestras inseguridades?.
Sabor amargo, ansiedad y nerviosismo se me imponían con insistencia, una lejana sensación de frustación llevo en el cuerpo. Sabiendo que es la policía parte del problema y no la solución, sabiendo que se aplica en Córdoba un código de faltas y contravencionales de manera arbitraria y es la policía casi única responsable de ello, ¿es así que nos procuramos seguridades, acaso poniendo el estado al servicio legal del arbitrario y eugenésico proyecto socio-policial?.Como bien dijo Valeria Flores:...No soy de los discursos triunfalistas ni heroicos, pero una demoledora urgencia se impone por las circunstancias, la de repensar las formas de protesta (...), cuando el Estado se re-articula como administrador de la pobreza y la represión...
Seguía escuchando, atento a las palabras pronunciadas, a los gestos explícitos, las miradas atentas y los comentari*s de vecinos. La metáfora que más me insinuaba: campo de fuerzas delictivas y desempate policial.
Pues la biopolítica y la variante clasista dan algunas claves, más no sean indicios de una clase media que recupera su histórico nivel de fascismo reaccionario, que solo lee el robo y la violencia en clave de venganza y no de justicia, de control de la vida y no de injusticia social. Así pues la seguridad en tono monocorde deviene monopolio de la fuerza (legalizando lo que de arbitrario tiene la fuerza policial).
El reclamo justo muy justo por cierto, se traduce en la contraofensiva a una sensación micropolítica si se quiere, la "sensación de inseguridad".Allí es donde el triunfo está cantado!.
Más vale aclararlo ¿quien sostiene la desprotección, la intemperie misma y la precariedad como condición deseabe y posible?. Llegar desvariantemente a una aporía, discurso que desmiente la importancia de la vigilancia policial, lazos comunitarios mediados por la vigilancia mutua, ejercicio de la sospecha como ejercicio de la eugenesia social más declarada debería conducirnosal rechazo deliberado del monopolio de la fuerza? ¿Cómo ensayar respuestas críticas a una sensación producida en la tecnología política de los yoes, nuestras inseguridades, con la propia materialidad de la pérdida de pertenencias?. Alternancia entre un orden represivo y la importancia de un tópico desmerecido.Reviso aquellos privilegios clasistas sin olvidar el propio horizonte diferencial de expectativas: la clase media que reclama medidas, una policía y un estado jurídico que protege mediante la forma de la espada (la posibilidad de la fuerza y el desempate) y un problema sin soluciones inmediatas y concretas. Escenario complicao!.
Me vuelvo a casa, la policia hace su retirada, sigo en ese hipócrita enojo con mi madre (un enojo sin respuestas, un enojo que solo grita en tono panfletario condiciones y empatías bienintensionadas)...
Y nuestras inseguridades están ahora bien protegidas...
Copyleft 2010 / Martin A. De Mauro
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