Hace poco más de dos años, le dimos la primera forma a la Teoría de los Conjuntos Difusos de Sexogénero.
Entonces, vimos que las identidades de sexogénero agrupan o disgregan a las personas en nebulosas, de límites indefinidos, formadas por un "más o menos", siguiendo justamente la forma matemática que Zadek, su descubridor, llamó "conjuntos difusos" en 1965.
Hay por tanto un conjunto difuso de "hombres", formado por personas de identidad "más o menos" masculina, otro de "mujeres", en el que se agrupan personas "más o menos" femeninas, otro de "intersex", o personas de identidad "más o menos" intersexual, o "más o menos" andrógina, o ... Hay personas que no se adscriben claramente a ninguno, sino que prefieren flotar entre ellos.
Esta formulación matemática permitió a la vez ver que el concepto tradicional del sexogénero tiene también una forma matemática, la de conjuntos cerrados, formada por un "sí o no", que integra a "hombres" y "mujeres" excluyentemente y que, simplemente, no es verdad, no corresponde a la realidad humana.
Hace alrededor de un año, hemos perfeccionado el modelo de los conjuntos difusos de sexogénero al introducir otra forma matemática difusa, la de los "atractores estadísticos".
Un atractor estadístico no es una realidad física, es un valor matemático al que se acercan, más o menos, un número medible de elementos.
Nos encontramos con que la mayoría de las personas se identifican "más o menos" con los atractores estadísticos que llamamos de "hombres" y de "mujeres", que son tanto hombres o mujeres más o menos biológicos, como transexuales o intersexuales o ambiguos.
Pero a la vez, vemos otras personas que fluctúan entre ambos atractores estadísticos, o se encuentran lejos de ambos... Su identidad personal puede ser definidísimamente indefinida...
A diferencia del esquema de "conjuntos cerrados" de sexogénero, que no ofrece un margen conceptual para personas reales y de identidad muy definida en la indefinición, el esquema de los "conjuntos difusos" de sexogénero ofrece a cada persona, junto a su certeza vital, la evidencia de que puede ser conceptuada por todos y lo que es más, autoconceptuarse con suficiente claridad.
La teoría de los subconjuntos difusos o borrosos (palabras intercambiables en este contexto) fue desarrollada por Lofti A. Zadeh en 1965 con el fin de representar matemáticamente la imprecisión intrínseca de ciertas categorías de objetos.
Los subconjuntos difusos (o partes borrosas de un conjunto) fueron inventados para modelar la representación humana de los conocimientos (por ejemplo para medir nuestra ignorancia o una imprecisión objetiva) y mejorar así los sistemas de decisión, de ayuda a la decisión, y de inteligencia artificial.
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