He aquí parte de algunos tropos, pedazos sueltos de un rompecabezas imposible sobre el tópico pornografía, sus interlocutores que dialogan ciegamente puesto que se desconocen, sociólogos, Activistas, ensayistas, Zaetas, feministas y feministos, cruzados por las variables estética y política, se trata en parte de discutir, poner entre paréntesis la propia moralina burguesa condenatoria para abrirse paso (Porno textuales:Porno y posporno, Panpornografia, Sexopolítica, Economía de los fluidos corporales) Y caminando en la politización pedagógica de la ponrografia como representación, como teatro de la sexualidad representada, como conflicto inmanente a los cuerpos, como sexualización de los géneros, como territorio exploratorio en plena disputa.
En lo que sigue, un manifiesto, de clara voluntad activa y militante, que no deja de pecar de vómito repulsivo anarco ortiba, de activismo primer mundista, lo que no lo condena de plano ni mucho menos deja de meter la cuchara en este rompecabezas, en estas piezas sueltas de un discurso incabado...
Copyleft 2010 / WalterEgo, Juliet Rucovsky y Martin De Mauro
Manifiesto Pornoterrorista
Si alguien se atrevió a decir que la violencia, la muerte, la desgracia ajena, los desastres naturales, y toda la basura sanguinolenta que a diario dan de comer sustanciosamente a millones de periodistas y telecomunicadorxs, es PORNOGRAFÍA, yo lo ratifico y me regodeo en ello. Pero no permito que me digan que esa clase de pornografía no me puede poner cachonda. Aún no sé si lo llaman pornografía para convencernos de que lo que sucede en el mundo es ALGO MALO o sencillamente para insensibilizar o silenciar nuestras conciencias, puede que ambas cosas a la vez. En todo caso es algo que tratan que nos pase desapercibido, como casi toda manipulación del sistema a gran escala. Ellxs intentan bloquear los mecanismos que nos impulsarían a llorar desconsoladamente, a hundirnos en la rabia, a excitarnos o sentir morbo, en resumen, A REACCIONAR.Intentan que dejemos de sentir, yo intento que volvamos a hacerlo. Esa es la misión que me he adjudicado como artista, como poeta y como terrorista. A través del terror que puede causar un cuerpo no normativo, un acto sexual no normativo o una conducta sexual “depravada” en una sociedad mayoritariamente sujeta estrictamente a las normas, pretendo originar también una reacción en aquellxs que nos censuran, que nos tienen por enfermaxs, por delincuentes, por hijxs del mal. Pero principalmente mi trabajo está enfocado a lxs aliadxs potenciales, las personas que de algún modo SABEN que algo no cuadra pero que no saben por dónde empezar. Bien, quiero que empiecen FOLLANDO, es una buena forma de hacerlo, la que más les jode a lxs que intentan que ninguna oveja se salga del rebaño.
Bandadas de pajillerxs hipócritas andan por ahí gestionando nuestro deseo sexual, poniéndole fronteras moral y clínicamente insalvables y estableciendo la mecánica lícita con la que sí podemos excitarnos. De lo contrario, si no nos atenemos a sus patrones de lo que el sexo y la pornografía es o deja de ser, nos tipifican en listas de enfermedades mentales o nos convierten en elementos cuyas representatividad es nula o marginal.
Cuerpos heteronormativos, conductas heteronormativas, el pienso perverso de la población mayoritaria. Convertir, a través de una cámara, en algo cotidiano y mecánico el cuerpo destripado de cualquier persona (generalmente alejada del civilizado occidente) es igual de perverso que el metesaca compulsivo, el cumshot, la omisión del clítoris/próstata y las uñas de porcelana en los dúos lésbicos. Es obsceno y pornográfico, pero la sociedad lo asume como forma de agilipollamiento y como negocio. Nuestras prácticas sexuales, nuestros cuerpos, nuestras sensibilidades no encajan en la estructura y eso nos convierte automáticamente en el ENEMIGO.
Eso es lo que somos, EL ENEMIGO. Y como tal tenemos que comportarnos. Mi trabajo es un intento de asumir a través del arte ese papel que la sociedad nos asigna y que no sólo no hemos de despreciar sino que ha de enorgullecernos. Somos monstruxs, sólo nos falta ser también peligrosxs, hacer que se tambalee, aunque sea sólo un poquito, el pilar de sus creencias más firmes.
YO MANIFIESTO que su forma de aterrorizarnos no sólo no me asusta sino que me pone caliente y que con ese calentón armo granadas de mano que lanzo a discreción sobre los tejados de sus mansiones, sus templos, sus hospitales, sus colegios, sus cárceles, sus factorías de autómatas al servicio de esa autoridad “competente” que con tantas ganas deseo follarme por el culo.
YO MANIFIESTO mi deseo de atacarles desde donde parece que no hiere, como ellxs hacen. Meterme en sus bragas y lubricarlas con la imagen de un niño muerto, meterme en sus calzones y empalmársela a golpe de endecasílabo con sangre. Hacerles un fisting y estrujarles la próstata hasta que eyaculen todo el odio, toda rabia y toda la represión acumuladas. Hacer que se corran sin descanso hasta que tengan que reconocer que, finalmente, la experiencia de sentir ha sido inolvidable.
extraído de Pornoterrorismo

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