Kant: the fashion files

"PREGUNTA: ¿Si pudiera ver un documental sobre un filósofo, sobre Heidegger, Kant o Hegel, qué es lo que querría ver?
RESPUESTA DE JACQUES DERRIDDA: Que hablen de su vida sexual. ¿Quería una respuesta rápida, no?."
Jacques Derrida, en Derrida, pelicula de Kirby Dick y Amy Ziering Kofman, 2002.


Antropología en el sentido pragmático de Immanuel Kant (1798)

Cito:

Es una propensión natural del hombre el compararse en compartamiento con alguien más importante e imitar sus maneras. Una ley de esta imitación, para meramente no parecer inferior a los demás y referente a aquello en que no se tiene en cuenta ningún fin utilitario, es la moda. Esta entra, por tanto, bajo la rúbrica de la vanidad, puesto que no tiene en su designio ningún valor intrínseco (...) Estar a la moda es una cosa del gusto; el que no siguiendo la moda es fiel a su uso anterior, se dice está anticuado; el que concede un gran valor a no seguir la moda es un extravagante. Siempre es mejor, sin embargo, ser un necio en seguir la moda que ser un necio en no seguirla, si se quiere calificar semejante vanidad con este duro nombre, título que la manía de la moda merece realmente cuando sacrifica a dicha vanidad verdaderas ventajas o incluso deberes. Todas las modas son, por su propio concepto, modos variables de vivir. Pues si el juego de la imitación se fija, la imitación se convierte en el uso, en el cual ya no se mira para nada al gusto. La novedad es, pues, lo que hace amar la moda, y ser fertil en inventar toda suerte de formas externas, aun cuando éstas degeneran (...) Así, pues, no es la moda propiamente cosa del gusto, sino de la mera vanidad para ser distinguido y de la rivalidad por superarse mutuamente (de este modo los élégants de la cour, otras veces llamados petits maitres, son unos presuntuosos). Con el verdadero gusto, el gusto ideal, puede unirse la magnificencia, o sea, algo sublime que a la par es bello. Pero la pompa, una ostentación fastuosa por pura exhibición, puede sin duda unirse también con el gusto, pero no sin que éste rehuse; porque la pompa está calculada para el gran montón, que encierra en sí mucha plebe, cuyo gusto, como tosco que es, más requiere sensaciones sensibles que capacidad de juzgar.(¿Kant como el Lagerfeld de la filosofía?)

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Descubrimos un pasaje en un texto bellísimo, poco leído y, quizá, de los mejores escritos por el filósofo de Königsberg -apostrofado como mal escritor, ciertamente falaz- algo que resultaría, en primera instancia, bastante alejado de las preocupaciones del padre de la filosofía moderna, como lo es la moda.

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(¿Karl Lagerfeld no se parece *mucho* a Kant?)

A propósito -o no tanto- hay un texto exquisito, a modo de coda, presente en el extraordinario libro La vida sexual de I. Kant de Jean Baptiste Botul, titulado: Kant travestido. Su autora, Alexandra Makowiak comienza con una cita de Jean - Luc Nancy en Le discours de la syncope:

"Hay algo, o más alguien, indecidible, un Kant travestido, como hubo en literatura Homeros o Virgilios travestidos; pero aquí la parodia misma no sería muy decidible..."

Makowiak dice algo pocas veces dicho. Quiebra la imagen de un Kant asceta "Por eso, la verdadera vida de Immanuel Kant sin duda no está ni fuera de su filosofía, ni de las ficciones que le han dado cuerpo, y no tanto en Botul como en aquella Antropología desde el punto de vista pragmático en la que el filósofo trabajó toda su vida -y que, habría que decirlo, está trabajada por toda su vida. Donde se descubre que travistiendo al filósofo no nos contentamos con caricaturizar su filosofía, sino que ni siquiera vamos a acertar con el hombre.

Los X files ¿o fashion files? del caro K.

¿Un Kant fashionista?

(Como sea: un opus maravilloso).

Artículo de prêt-à-porter

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