La grasa de los capitales

Prat Gay habló de "grasa militante" y desató la polémica en Twitter


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Durante su discurso sobre las negociaciones con los fondos buitre, el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay emitió una frase que causó polémica en Twitter.
"No vamos a dejar la grasa militante, vamos a contratar gente idónea y eliminar ñoquis", dijo el economista durante su alocución oficial en el Ministerio de Economía.

Militantes y grasa


La derecha en Argentina muchas veces expresó su desprecio por las clases populares. Dos frases fueron ejemplares al respecto: la que habló del 'aluvión zoológico' (dicha por el diputado radical, Ernesto Sanmartino en 1947) y la que pronunció el interventor provincial de facto (José C. Uriburu) en 1971: “En Córdoba anida una venenosa serpiente, cuya cabeza quizás Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo”. 
Lo que dijo ayer el delgado de Prat Gay: "No vamos a dejar la grasa militante, vamos a contratar gente idónea y eliminar ñoquis", contiene menos vuelo poético pero el mismo desprecio. Agrega algo del orden de la estética corporal novedoso y profundamente discriminador para todos los que tenemos cuerpos a los que si nos sobra la grasa.
Lo que habría que recordarle a Prat Gay y a su gobierno es que el 'aluvión zoológico' fue el que produjo el 17 de octubre de 1945 y la frase de la vívora en Córdoba fue la antesala de lo que se conoció como 'Vivorazo', un segundo Cordobazo masivo y popular que tomó el control de la ciudad y colaboró para derrocar la dictadura y adelantar el llamamiento a elecciones.
Lo que demuestra la historia es que los militantes no se rinden tan fácilmente.

Foto de Kaloian Santos Cabrera
 — con Foto de Kaloian Santos Cabrera.
por Cora Gamarnik




La grasa

 Por Alfredo Zaiat
Los empleados públicos ya no son los malhumorados y vagos estigmatizados en el pasado por Antonio Gasalla, en lo que fue un aporte artístico involuntario para desprestigiar el papel del Estado en la sociedad. Ahora son ñoquis que pasan a cobrar por la ventanilla el 29 de cada mes sin trabajar. En la conferencia de prensa de ayer, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, sumó otra definición despectiva para personal estatal: son grasa. Y además son “grasa militante”. El ministro que intenta con escasa habilidad ser simpático con frases de Moria Casán, puntuando comentarios de uno de los periodistas elegidos para preguntar y cayendo en una laguna en la última pregunta, que lo obligó a dar por terminada la conferencia, expresó de ese modo que los despidos de empleados públicos forman parte de la estrategia de ajuste fiscal del gobierno de Mauricio Macri. Quedó en evidencia la concepción Prat-Gay acerca de una parte del empleo público: Es grasa sobrante en el cuerpo del Estado.
El empleo, público y privado, no parece ser una cuestión central en la estrategia de gestión de la economía del ministro. Ese desinterés lo dejó expuesto cuando se refirió a empleados estatales como “grasa que sobra”, al desentenderse de los despidos en empresas privadas y al advertir acerca de la posibilidad de la pérdida de puestos si la demanda en paritarias es más elevada que la tasa de inflación que él estima para el 2016.
Para bajar el déficit fiscal de 2,3 por ciento del PIB en 2015, que lo infló con contabilidad creativa hasta alcanzar el 7,0 por ciento con el único objetivo de sobrecargar la herencia económica para habilitar el ajuste, Prat-Gay informó que el reordenamiento del gasto implicará una reducción del déficit en 0,8 puntos porcentuales. Mencionó acciones sobre licitaciones irregulares que no precisó, en cambio se extendió con los denominados ñoquis. Aquí fue más explícito. Despedir empleados públicos, o en sus propias palabras: “Eliminar la grasa de la militancia”.
Varias compañías están reduciendo personal –metalúrgicas, Cerámica San Lorenzo, autopartistas, talleres textiles– y, ante una consulta acerca de esta situación, el ministro afirmó que es por culpa de la herencia de la economía kirchnerista. Si así fuera, cuestión que es discutible, el Estado exhibió en los últimos años una estrategia activa para frenar los despidos, que hoy está ausente con el macrismo. Mediante políticas específicas se pudo defender el empleo a través del plan Recuperación Productiva (Repro) que consistía en el pago de una porción del salario por un tiempo determinado por parte del Estado. O mediante subsidios directos por un lapso hasta la recuperación del mercado. Justificó despidos en empresas privadas por la supuesta pesada herencia del kirchnerismo. Para Prat-Gay es lógico entonces dejar desamparados a trabajadores.
Otro de sus mensajes al mundo del trabajo es que no tienen que ser muy exigentes con la demanda de recuperación salarial en paritarias luego del shock inflacionario que él provocó. El ministro difundió que la tasa de inflación esperada es del 20 al 25 por ciento. “Me tienen que creer” porque si no es así la economía “ajustará por cantidad”. Es la propuesta a sindicalistas y empresarios para fijar un techo a la paritarias. Advirtió que si no lo hacen y definen un aumento salarial más elevado que esos porcentajes ambos correrán riesgos. A las empresas les dijo que “venderán menos” y a los trabajadores los amenazó con que “habrá menos empleo”.
La economía que quiere Prat-Gay es con “menos grasa” pero no sólo del sector público. El adelgazamiento general del empleo está en función del ajuste fiscal y de establecer un nuevo estadio regresivo en la distribución del ingreso.


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