Sexo arriba de la mesa


Es muy simple, mas de lo que crees. En Argentina los derechos sexuales, que supimos conseguir, no significan letra muerta o un espacio publico neutro. La disputa por el deseo, la produccion industrial y pedagógica de la sexualidad (el porno) es otra de las disputas por derechos sexuales, lejos o cerca de la semántica del derecho. Y lo que interpela mas aun, en la universidad publica, en aquel espacio que como sociedad le dedicamos a la produccion de profesionales, tecnicos, licenciados y pajerxs seriales...
"Bueno. Ahora ya sabés. Fue un acto militante que buscó impactar a través de un show muy atrayente y, estamos segurxs de que lo logró." 
WalterEgo & Martin De Mauro Rucovsky copyleft 2015


Tengo que confesar que mi corazoncito anti-especista, anti-humanista y pro-liberación objetual está profundamente conmovido por la aguerrida defensa de la mesa cuyos derechos se violaron durante la performance de anoche. Que la mesa haya estado en cuatro patas NO significa que consintiera. por Mauro Cabral

Un dia me despierto y la mitad de mis contactos de facebook -contactos muy cuidadosamente seleccionados, para que no levanten la perdiz de los desnudos y muchas veces porno que subo a esta pagina (que por cierto es de facebook, asi que en ultima instancia es "su" contenido, ja) - se sienten moralmente dañad*s por una performaces en ciencias sociales de la UBA donde se desnudaba gente y cogia un poco. Lo primero que pense fue: muchas que compartimos y disputamos eso que es el posporno estamos haciendo algo bien. y lo segundo que se me vino fue: si alguien oriund* de baires o argentina hubiese querido utilizar el espacio de la misma manera, ¿hubiese sido posible? 
La interpelacion desde el sexo como accion (performance) politica quizas nos posibilita solo la posibilidad misma de interrupcion. Para todo lo demas existe la heteronorma en sus mas variadas configuraciones, desde las declaraciones en telefe noticias sobre la libido de quien permitio tal cosa, pasando por los chistes misoginos de canal 10 de cordoba, las formas comunes de la moral en facebook, hasta la nota de color de un noticiero sin importancia.
Nota para la colonialidad: hay una etica en limpiar los propios fluidos corporales que no se corresponde con poner en evidencia quien lo limpia, porque siempre lo limpia quien siempre lo esta limpiando. por Emma Song

Los usos de la libido. Por los siglos de los siglos, amén.por Gabriel Giorgi

UN EXPERIMENTO DE RUPTURA: RUBOR y ORGANIZACION SOCIAL. Si queremos saber cuáles son las expectativas de fondo (es decir, las "esperanzas-privilegio") y los "límites" de un entramado social (cualquiera sea), nada mejor que investigar a través de un experimento de ruptura. Nos enteraremos de mucho. Tendremos complejos datos de primera mano. Vamos con la imaginación de la investigación, entonces. ¡Más imaginación y menos pánico! por Ernesto Meccia

Yo creo que esto exhibe las potencias del sexo y de la sexualidad cuando sale a escena, en el sentido que esto implica para el porno y el posporno que son ineludiblemente parte de una cultura mainstream. Pero lo interesante, además, es que esa performance intervino ese mero carácter mainstream porque en las entrevistas periodísticas se habló con el lenguaje de un mundo que no es el masivo: el de la academia. Puede parecer un argumento raro, pero que se hayan cruzado esos límites, habla a las claras de las potencias de esa performance. De ahí, después, a la pacatería neoclásica de otros argumentos que no pueden digerir lo sexual en escena, ni la reflexión académica sobre algunas prácticas donde el cuerpo y el sexo salen de la intimidad del closet, también se demuestra la potencia de lo sexual para poner en evidencia los límites de lo pensable de todxs. por Juana Molina De Ibarbourou

Todos hablan de la mesa y nadie del micrófono... eso se llama Burocracia universitaria! por Gonzalo Aguilar

Facultades alteradas: El Grupo de Estudios sobre Sexualidades (GES) del Instituto Gino Germani (UBA) celebra la actividad “Posporno” realizada en la Facultad de Ciencias Sociales el miércoles 1º de Julio, en la medida en que abre debates necesarios sobre las dimensiones sexuales y de género de las relaciones de poder. Una intervención artística pone en juego los cuerpos de forma políticamente comprometida e implica una provocación orientada a conmover estructuras de dominación y opresión naturalizadas, incluso en la universidad. Por ello repudiamos las lecturas políticamente oportunistas que avivan los pánicos morales.

todxs vamos a mear los escritorios, a eyacular sobre las mesas de los banquetes de lxs ricxs, de lxs academicxs, vamos a cagar sobre las bocas de las mentes pacatas de esta argentina catolica apostolica y romana....vamos a mear, a llenar de nuestros fluidos corporales, de nuestros olores, de nuestros vomitos sobre la mirada obtusa de la iglesia, los partidos politicos (de derecha, de izquierda, de centro) la academia mentirosa y oligarca...que de las calles broten orgasmos de todxs!! el viernes pasado en cordoba en la UNC un maravilloso acontecimiento se produjo en una de sus aulas....en la cual Valeria Flores hizo una performance...donde nos invito a interperalarnos desde la desnudez, desde la corporalidad olorosa, sudada, donde chupamos, lamimos, escribimos, olimos, saboreamos su cuerpo y nuestros cuerpos....y fue HERMOSO!! GRACIAS POR PERMITIRNOS ESTAR JUNTXS!! viva el POS-PORNO por Ariel Gustavo Aybar

"Nadie te dice que no goces a puertas cerradas, pero el tema es que si eso define lo publico en general. Nadie dice que no elijas lo que quieras ver, pero entonces, qué se ve en publico? nada? todo es mirada privatizada? me parece fabuloso, en todo caso, como esto nos confronta con los presupuestos de la relacion entre el placer y lo público...Para mi Sade es la gran máquina desprivatizadora: el castilo --lo vio bien Pasolini-- es una república... "por Gabriel Giorgi

Leo uno tras otro los comentarios sobre la performance post-porno en la facu de sociales, y no puedo dejar de preguntarme ¿cuándo nos vamos animar a hablar de la cosificación/objetualización más allá del paradigma de la violencia machista? ¿Cuándo vamos a problematizar/complejizar esa idea que instaló el propio feminismo y que armó la ecuación sexualización=cosificación=mujer oprimida=víctima? por Virginia Cano

He leído muchas veces hoy el excelente argumento que sostiene que meterle el micrófono en la vagina a alguien es un acto de violencia cosificadora aunque se haya tratado de un acto no solo consentido, sino además deseado, solicitado, activa, positiva y orgásmicamente acompañado por la persona que encarna la vagina en cuestión. De acuerdo a sus crític*s "el hecho en sí" pone en evidencia que, evidentemente, no se trató de una decisión autónoma, sino de un sometimiento inadvertido a la objetivación patriarcal y a la violencia de género. Lo excelente del argumento es que permite identificar, en otro contexto, la lógica que ataca la autonomía de las trabajadoras sexuales -a quienes también se acusa, compasivamente, de no saber comportarse como víctimas. por Mauro Cabral



 ANTROPOSEX formado por graduadxs, docentes e investigadorxs de la cátedra del Seminario “Antropología y Sexualidades” (Depto. de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras-UBA) y el PRI “Sexualidad, política y sociedad en la Argentina reciente (1966-2015)” (FFyL-UBA) celebramos y expresamos nuestro apoyo a la intervención performática en el marco del ciclo “Miércoles de placer”. Como investigadorxs y militantes en temas de género y sexualidad, celebramos distintas formas de expresión que cuestionen el ordenamiento opresivo del sistema de relaciones de género y sexuales. Abogamos porque el debate público se oriente en esta línea antes que hacia la excesivamente simplificadora dicotomía “sexo sí/sexo no” en la universidad. Asimismo, vemos con preocupación las expresiones de algunas agrupaciones de izquierda al respecto así como las amenazas de posibles sanciones a lxs organizadorxs del evento. Todo nuestro apoyo a Rosario Castelli, Laura Milano, MB y el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades.
Karina Solano Bien por la pregunta incómoda. Y bien por la incomodidad que propone el sexo cuando atraviesa la línea de lo privado a lo público. ¿qué me gusta? ¿qué me calienta? ¿qué me avergüenza? ¿qué es ese cuerpo de un otro? ¿qué oculto de mí? ¿es más obsceno el sexo que la miseria o el hambre? ¿o menos estimulante que la retórica? ¿es más íntimo y personal el placer que la pobreza y la dominación? ¿qué tiene el sexo de soberanía?¿que masturbación me invitan a ver en mi facultad, que al fin no es la de la soberbia intelectual? Gracias, gente! Pos porno me despertó más preguntas que más de un teórico.

"Lo que más me interesa de la discusión sobre el posporno es la cuestión del lugar. Una cosa es en la universidad y otra cosa es en no sé dónde, había autorización para usar el sótano pero usaron el pasillo y la mesita. La cuestión no es el sexo, el porno serial o alternativo sino el dónde: derechos sexuales y variedad de prácticas pero en su correspondiente lugar. Hay que recuperar la agenda de las neo-vanguardias del 60 y sacar el arte del museo.#noalsexoautonomo" por Paola Cortes Rocca

EL PORNO EDUCA. En mi investigación doctoral sobre adolescentes, me contaban cómo la primera vez que vieron un cuerpo desnudo o un relación coital había sido a través de la pornografía. También hablaban de qué cuerpos les gustaban más y qué cosas habían aprendido a hacer. No eran relaciones lineales, pero lo contundente de sus testimonios y experiencias con y a partir de la pornografía nos llevo -con Carlos Figari- a esbozar que la Educación Sexual Integral no podía ignorar esta pedagogía sexual masiva y homogeneizante. Si no discutimos qué porno (o relato sexualmente explícito) disputa con la pornografía hegemónica y otros relatos sexualizados (en su mayoría, heteronormativos y patriarcales) consumidos por jóvenes y adultos, nos condenamos a vidas sexualmente empobrecidas por imaginarios repetitvos y excluyentes. Y si eso no se puede discutir, poniendo el cuerpo (desnudo), en la universidad, que me den un buen argumento quienes así lo creen (hasta ahora, ruido blanco y moralina). por Daniel Jones

POSPORNO, JUDICIALIZACIÓN y RESPONSABILIDAD POLÍTICA. Quienes instrumentalizaron políticamente su "indignación" por la performance posporno del miércoles lograron su justo reconocimiento: una investigación judicial para ver si existieron "exhibiciones obscenas". Si esto prospera, el PO (conducción del Centro de Estudiantes) habrá plasmado una linda alianza con el Poder Judicial porteño en detrimento de la libertad de expresión. por Daniel Jones


Sexo arriba de la mesa: ¿qué pasó en la Facultad de Ciencias Sociales?
20:59 | ¿Qué pasó en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA? En los pasillos y como parte de una muestra, mujeres desnudas practicando sexo se hicieron presentes y desconcertaron a todos los estudiantes. Revolución sexual y provocación en forma de orgasmos.

De la Redacción de Diario Registrado // Miercoles 01 de julio de 2015 | 20:59




La facultad de Sociales de la UBA en el barrio de Constitución se vistió de porno. O, mejor dicho, se desvistió. Imaginate. Vos, estudiante, vas a la facu, llegás recansado, con ganas de pensar en casi cualquier cosa menos en estudiar y, de repente, ahí, sobre una de las mesas del pasillo, una mujer desnuda y otra que la masturba. Te refregás los ojos. No. No es una ilusión óptica, son las chicas y los chicos de "posporno".


Las redes se revolucionaron con el asunto y aquí en Erotismo nos interesó de una manera bastante particular. ¿Qué es? ¿Qué pasó en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA? Charo, feminista y estudiante de sociología en dicha facultad, nos responde un poquito: “El posporno nace como una alternativa a la pornografía, porque quienes lo fomentan entienden que el placer audiovisual nos cabe a todxs".

"El posporno se corre de la industria, de la estética y de la lógica pornográfica mainstream en varios sentidos: Primero con un planteo antipatriarcal, corriéndose del andro/falocentrismo. Segundo, planteando que hay otras formas del placer que en imagen y audio son estimulantes, entendiendo que hay un mercado de mujeres, pero no solamente, que consumen pornografía. Pero que lo hacen críticamente o, por lo menos, incómodamente. Y, que consumirían más y más cómodas, si la estética y la lógica fueran otras", sostuvo.

"A veces las producciones posporno parece que fueran más una declaración político-estética que un contenido para calentar, y un poco juegan con eso. Es importante, además, tener en cuenta que el posporno va contra el mainstream también en términos anticapitalistas, si bien no siempre el contenido es de acceso gratuito -se cobra por su reproducción- las condiciones de producción son otras", detalló.

"En la industria porno tradicional, el/la espectadorx no sabe si las actrices y actores son mayores de edad, si prestaron su consentimiento informado para alguna o todas las prácticas que finalmente hacen en el set. En el posporno esas preguntas se responden porque la producción misma es un acto militante, quienes participan lo hacen como parte de un proyecto activista, político y estético", finalizó.

Bueno. Ahora ya sabés. Fue un acto militante que buscó impactar a través de un show muy atrayente y, estamos segurxs de que lo logró.

“El posporno viene a cuestionar”

“El posporno viene a cuestionar”EL hashtag #fsoc estuvo dentro de los más mencionados en el mundo el pasado miércoles por la noche. ¿El motivo? Una intervención del área de Comunicación, Géneros y Sexualidades, integrada por docentes, estudiantes  e investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que irrumpió en los pasillos de la casa de estudios con escenas de sexo explícitas englobadas en lo que se conoce como “posporno”, un movimiento artístico, sexual, erótico y político.
La socióloga e investigadora Mariana Palumbo explicó a Notas de qué se trata esto del posporno, cómo se vincula con el feminismo y qué viene a cuestionar del espacio público.
- En todos los medios de comunicación se habló de porno y posporno como cosas indistintas, ¿Qué diferencia a uno de otro?
– Está la pornografía mainstream, que es la que conocemos habitualmente (al estilo Playboy). Esta es la que proviene de la gran industria del sexo y que se constituye como una forma de estímulo que responde a lo que es la norma masculina erótica hegemónica. Lo que importa es, sobre todo, el placer de los varones.
El posporno viene de alguna forma a cuestionar este deseo que está regido por la norma heterosexual genital y viene a decir que cualquier parte del cuerpo puede ser fuente de deseo y erotismo (por ejemplo juegos con electricidad, también se mete con el sadomasoquismo como una forma de generar placer desde la violencia). Es a todos estos deseos disidentes, abyectos, a los que se les da lugar.
Es una forma de pornografía que de alguna forma enfrenta al capitalismo, a la forma más capitalista de la industria pornográfica, porque plantea lo autogestivo. Que uno lo pueda hacer y mostrar su deseo, placer y otras sexualidades desde lo casero y no necesariamente en una industria. Es como desafiar el orden sexual heteronormativo. El posporno es disruptivo. Es una acción política.
También tiene que ver con el placer trans, con un montón de placeres que son, que están y que cuestionan. Esto de las 50 Sombras de Grey, del sadomasoquismo, ¿por qué tuvo tanto éxito? No es simplemente que la mujer es un objeto, sino que también hay todo un placer en el sadomasoquismo que se está empezando a mostrar, que a un montón de personas les gusta.
- ¿A todo el mundo le genera placer esta otra forma de pornografía? ¿Por qué incomodó tanto lo que ocurrió en la Facultad de Ciencias Sociales?
– Se juega también lo subjetivo de cada uno, que es pensar si esa forma le genera placer o no. Que a uno no le genere placer no invalida que al otro sí. Haber hecho lo que se hizo en la Facultad tiene que ver con poner ahí en lo público, cuestionarnos, movilizarnos, sobre estos placeres disidentes.
Todos nos hacemos los progres y después tenés que ver qué le pasa a la gente con ese placer. Yo leía los foros y grupos de Facebook de la Facultad de Ciencias Sociales y lo que generaba era horror, “qué le hicieron a mi facultad”, “cómo van a hacer eso”, etc.
- ¿Sobre qué principios se fundamenta el posporno y cómo se vincula con el feminismo?
– Es una acción política que quiere ser contestaría. Está metido lo andrógino, hasta lo ciborg, porque incluye el placer a partir hasta de cosas tecnológicas, objetos, no está centrado en lo genital. A partir de otros objetos se puede generar placer.
Hay una reivindicación del consolador, por ejemplo, cuando en la performance en Sociales metía el micrófono en los genitales. Es una acción contestataria sobre la sexualidad y la idea erótica, contra la que, por ejemplo, muestra Playboy de la mujer de determinada manera y el varón que la penetra. Es una mujer que solo puede sentir placer desde la penetración masculina y que tiene que estar a la orden del placer del otro.
En el posporno es una acción sumamente disruptiva y es política. Por eso es feminista. Porque viene a cuestionar y mostrar otros placeres y deseos. Desde ahí se vincula con el feminismo. No es algo “de género”, es feminista, político. Es un discurso crítico que nos hace reflexionar.
- La sexualidad siempre se ha intentado recluir al ámbito de lo privado cuando es parte fundamental de la vida de las personas y las sociedades, ¿qué aporta este movimiento a romper con esa noción?
– La pornografía también venía a cuestionar algo del orden de lo público, pero en el posporno tiene otro sentido. Lo que viene a hacer, en su intento, no es algo nuevo, es algo que ya se venía haciendo. En la Argentina tuvo una impronta más importante en los últimos diez años más o menos. Se visibilizó más.
Ahora hay festivales de posporno, de cine, performances como la de la Facultad de Ciencias Sociales. Se está poniendo en escena para que todos veamos estas sexualidades que generan ruido. Como es feminista irrumpe en el espacio público, quiere cuestionar.







¿NO SE COGE?


No, en la Facultad de Ciencias Sociales (#Fsoc) de la Universidad de Buenos Aires no se coge si no que se amplia el imaginario pornográfico y se experimentan otras formas sexualizadas de habitar el espacio universitario. Porque por algo somos cientistas sociales.
La tarde del miércoles 1ro de julio se estaba desarrollando con normalidad en la sede del edificio único de Fsoc tras días de cortes de luz hasta que a las 19 horas el grupo transdisciplinario PostOp llevó a cabo una performancesexualmente explicíta con un micrófono sobre una mesa del Partido Obrero en el primer piso de la universidad. Después de ser Trending Topic nacional, ¿qué nos dejó la propuesta del área de Comunicación, Género y Sexualidades?
En primer lugar, creo que hay que hacer un par de aclaraciones. Una performance es una muestra escénica que busca provocar y que generalmente tiene una gran parte de improvisación. De esta definición podríamos deducir que logró su objetivo principal, Todo Noticias, Clarín, InfoBAE, La Nación, ¡hasta El Mundo de España! hicieron eco del happening fsoquero, todos con su correspondiente cuota de indignación de que ocurra en una universidad pública. Lo cual nos lleva a la segunda aclaración: el área de Comunicación, Género y Sexualidades es un espacio de formación, investigación y transferencia integrada por docentes y estudiantes de la facultad, conobjetivos y ejes de trabajo claros que llevan a cabo el ciclo “Miércoles de placer” hace por lo menos dos años. Y son todas mujeres, por si alguno creía incompatible la condición de género con una escena sadomasoquista.
Tres: está circulando la noticia de que la gestión de la universidad sancionaríaa los responsables del “show porno”. Aunque me cuesta visualizar al Decano Postolski demasiado contento con lo ocurrido, la realidad es que la UBA tiene libertad de cátedra y no censura los contenidos que se dictan en ninguno de los espacios de formación existentes en la facultad, ni persigue a docentes, por más que al calor de los foros se esté pidiendo justamente eso. La página está caída – a mi parecer es bastante más grave el problema con el suministro eléctrico – y no se mandó ninguna comunicación institucional por correo electrónico así que lo tomaría con pinzas, sobre todo porque la nota no especifica fuentes.
Después de las interminables aclaraciones, se nos ofrece el quid de la cuestión rozagante como concha de performer: ¿qué nos hizo sentir esta exhibición? Los que están enfáticamente en contra enumeran los siguientes motivos: “no es el lugar apropiado para ese tipo de actos”, “mi título vale cada vez menos”, “es completamente innecesario”, “de qué expresión artística me están hablando”, “tengo un niño y a veces lo llevo a la facultad y-gracias-al-cielo-no-lo-llevé-hoy”, “lo hicieron arriba de la mesa en la que milito todos los días”, “los que justifican esto son reaccionarios y no respetan a los demás” y un largo etcétera – todo lo anterior fue recogido del grupo de Facebook “Facultad” – que ilumina que nadie fue al debate posterior que se dio en el subsuelo a raíz de la performance ni mucho menos se interesaron por investigar que era el pos-porno del cuál querían hablar. Casi a continuación la izquierda a cargo del Centro de Estudiantes (CECSo, obvio) fueron los primeros en sacar un comunicado para que no se utilice esto “para pegarles”.
Quizá ni haga falta aclararlo, pero no creo que esto le baje el precio a la facultad ni al título que eventualmente tendré. Por lo contrario, me parece uno de los debates más ricos que se está dando en mi segunda casa – más allá de la coyuntura política y del Maxi Ruiz affaire – que no tiene nada que ver con si era el lugar adecuado o no. Obvio que no era el lugar indicado, fue una intervención para provocar, estimular y alborotar nuestros sentidos comunes con respecto al sexo y su significación, los cuerpos desnudos y sus lecturas normativas, lo que está bien y dónde. No hay reacciones correctas o incorrectas, me parece que lograron al menos que haya reacciones de sobra. Y después de la primera repulsión, se esconde el rol del científico social o del comunicólogo. ¿Por qué me pasa esto? ¿A qué me recuerda? ¿A qué se diferencia? ¿Por qué hay un Otro que piensa distinto a mí? ¿Qué me provoca el malestar? Y ahí, recién, podemos abrir el debate.
DOCUMENTO DEL ÁREA DE COMUNICACIÓN, GÉNEROS Y SEXUALIDADES, CARRERA DE CS. DE LA COMUNICACIÓN, FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES, UBA:
Agradecemos difusión
Posporno en Sociales

Ayer por la tarde el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades de la Carrera de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires realizó una actividad de intervención artístico política en el marco del ciclo cultural “Miércoles de Placer”. El Área surgió como producto de un interés demostrado por docentes y alumnas/os acerca del amplio campo de estudio de las sexualidades y el género. Avalan dicho interés un importante grupo de seminarios que han sido el lugar de desarrollo teórico/político del campo temático y un semillero de innumerables tesis de grado y posgrado. Este Área, como tantas otras desde diferentes campos de la investigación científica, se organizó en base a un plan de trabajo, estrategias y actividades que fueron discutidas en un sinnúmero de reuniones por el colectivo que la conforma integrado por docentes, investigadoras/es, graduadas/os y estudiantes de la Facultad.
Entre las múltiples actividades que desarrolla el Área, se organiza el ciclo cultural “Miércoles de Placer” que ha sido pensado desde su creación, en el año 2012, como un espacio de encuentro con experiencias artísticas, culturales, comunicacionales que tematizan y/o problematizan géneros y sexualidades; un espacio de articulación entre la teoría, el arte y las praxis políticas. Del mismo ya han participado distintos/as cineastas, poetas, realizadores/as audiovisuales, guionistas, productoras/es culturales, performers y colectivos de arte político, feminista y queer. El propósito, en todos los casos, ha sido el de habilitar la experimentación artístico-política en torno de los géneros y las sexualidades en el interior de un espacio consagrado a la producción académica de conocimiento sobre lo social.
La actividad “Posporno” llevada adelante en la tarde de ayer fue desarrollada por PostOp, un grupo activista transdisciplinar de España que investiga sobre género, sexualidad y postpornografía. El mismo fue invitado a la Argentina por un conjunto de instituciones académicas y artísticas para llevar adelante diversas performances y workshops, en el marco de la 1era Bienal de Performance que tuvo lugar en Buenos Aires entre mayo y junio de este año. Hicieron presentaciones en espacios como el Malba, el Centro Cultural Paco Urondo dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras, el Centro Cultural España en Buenos Aires (CCEBA), entre otros.
Como parte del formato que asumen todas las actividades de ese ciclo, la de anoche fue llevada a cabo en el Estudio de Televisión 2 del subsuelo de la Facultad y consistió en una primera sección de intervención artística en los pasillos de la planta baja que duró media hora y una segunda, ya en el subsuelo, en la que durante una hora y media performers, docentes y alumnos/as expusieron, discutieron e intercambiaron tanto sobre la intervención realizada como sobre los sentidos sociales que este tipo de acciones intenta conmover respecto de los mandatos y prejuicios asociados a los cuerpos, el erotismo y las posibilidades de politización de la sexualidad.
Ambos momentos fueron de libre y voluntaria participación para el público, compuesto en su totalidad por personas adultas. La discusión a sala llena tras la performance de anoche da cuenta del interés de parte importante de la comunidad de Sociales por repensar, en su propio lugar de trabajo, estudio y militancia, las implicancias sociales y políticas de la sexualidad, tanto en su propia vida institucional, como en la trama cultural local contemporánea.
Desde el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades, pensamos el género y las sexualidades desde una perspectiva política. No consideramos que algunos campos temáticos tengan mayor relevancia que otros. Sostenemos la importancia de articular el conocimiento académico, el activismo en materia de derechos humanos y de ciudadanía sexual, y la libertad de expresión en torno a las múltiples expresiones del género y la sexualidad. Apostamos a profundizar el debate alrededor de tópicos centrales en estas materias, en el marco de las transformaciones culturales experimentadas en estos terrenos en nuestra sociedad así como de las nuevas garantías de ejercicio de derechos que ofrecen distintas leyes sancionadas en la última década en nuestro país.
2 de julio de 2015 
Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades 
Carrera de Ciencias de la Comunicación 
Universidad de Buenos Aires

Vergüenza es la hipocresía

Quienes firmamos estas líneas miramos con asombro las reacciones ante la intervención posporno llevada a cabo en el marco de los Miércoles de Placer, ciclo que hace tiempo lleva a cabo el Área de Comunicación, Géneros y Sexu
alidades de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. 

En primer lugar, queremos expresar nuestro compromiso con la Universidad pública, espacio donde la libertad de expresión es no sólo una condición irrenunciable sino también un ejercicio activo y permanente para pensar y producir nuevos sentidos y promover/provocar discusiones. Repudiamos las reacciones que a raíz de esta intervención han llamado al orden, a la sanción y al control de los espacios, contenidos y actividades académicas que se desarrollan en la Universidad. No hay sanción posible para los Miércoles de Placer ni para ningún espacio académico ya que en la universidad se piensa y hace en libertad.

¡Cuántas pasiones desató la intervención de Miércoles de Placer en la comunidad de la Facultad de Ciencias Sociales y en la sociedad en general! ¿Miedo? ¿Ansiedad? ¿Pánico?. Resulta paradójico el modo en que opera la moral hegemónica sobre el sexo y la sexualidad: mientras que ante escenas de sexo no heterosexual en los pasillos de la facultad no paran de proliferar cientos de comentarios e intervenciones, ante denuncias por violencia, acoso, abuso o discriminación a mujeres, trans, gays y lesbianas, la respuesta más común es la indiferencia.

Lo que se puede hacer a la vista de todos, lo que se puede decir, lo permitido y lo prohibido son definiciones políticas. ¿Qué provoca la sexualidad cuando sale de sus espacios autorizados y domesticados? Probablemente muchas de las voces que vorazmente salieron a repudiar a lo sucedido en Sociales no emitan opinión sobre las sistemáticas exhibiciones de sexo (las cuales ponderan por sobre todo el disfrute masculino cis-heterosexual) que hay en los medios y en la vía pública. Por el contrario, en las últimas horas se re-actualizaron los sentidos que afirman que la única forma culturalmente aceptada de erotismo es aquella que reproduce la norma heterosexual. La espectacularización y el fuerte impacto mediático pone de manifiesto una doble moral. La intervención posporno fue condenada pero al mismo tiempo fue utilizada para agitar contiendas de la política universitaria…y ya sabemos que en año electoral cualquier asunto es susceptible de ser reducido a una disputa entre partidos. 

¿Qué formas de exhibir placer resultan aceptables y cuáles caen en el rango de lo insoportable? Valoramos y apoyamos la realización de acciones como las que promueve el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades que, desde distintos lenguajes, buscan erotizar espacios aparentemente sagrados y visibilizar a aquellas sexualidades y deseos que quedan por fuera de lo concebido como aceptable.

En la medida en que no puedan deshilvanarse los resortes culturales que colocan a la sexualidad como un asunto privado y afirman que hay espacios autorizados y espacios vedados para la puesta en discurso de la sexualidad -en este caso el universitario- difícilmente podrá ponerse en discusión el modo en que la misma se imbrica en relaciones de poder y desigualdad. Por ello, el cuerpo es y seguirá siendo necesariamente campo de batalla así como espacio de militancia y enunciación política. 

Firman:
1. Mariana Palumbo (UBA/CONICET)
2. Fernanda Carvajal (UBA/CONICET)
3. Anahí Farji Neer (UBA/ CONICET)
4. Ana Mines (UBA/CONICET)
5. María Laura Gutiérrez (UBA/CONICET)
6. Nayla Luz Vacarezza (UBA/CONICET)
7. Gabriel Giorgi (New York University -- Universidad Nacional de Córdoba)
8. María Victoria Tiseyra (UBA)
9. Eleonora Lamm (Conicet)
10. Romina Barrientos (Ciencia Política en la Facultad de Sociales – UBA) 
11. Juan Marcos Vaggione (Universidad Nacional de Córdoba – CONICET)
12. Romina Freschi
13. Rosario Castelli (Colectivo Antroposex) 
14. María Florencia Alcaraz, periodista
15. Ana Mazzino (UBA/ ISTLYR/Pañuelos en Rebeldía)
16. Marta Dillon, periodista
17. Nathalie Goldwaser (Becaria Posdoctoral CONICET - IEALC - FSOC/UBA - Docente FADU/UBA)
18. Carolina Wajnerman (UBA)
19. Daniela Lucena (UBA-UNA-CONICET)
20. Ana Longoni (UBA/CONICET)
21. Fernando Davis (UNLP / UNA)
22. Maximiliano de la Puente (Facultad de Ciencias Sociales - UBA)
23. Karina Bidaseca (Profesora Adjunta a cargo de la cátedra La sociología y los estudios poscoloniales)
24. Máximo Javier Fernández (UBA/CONICET) 
25. Gisela Cánovas Herrera (UBA)
26. Prof. Gabriela Mitidieri (UBA)
27. Pia Leavy (UBA/CONICET)
28. María Alicia Gutiérrez (docente e investigadora FSOC UBA. Integrante del Área de Comunicación, Género y Sexualidades)
29. Delfina Schenone Sienra (FLACSO México/CONACYT)
30. María Emilia Villalba (UBA)
31. Alicia Naput (FCE/UNER)
32. Delfina Cabrera
33. Martín Boy (CONICET/IIGG-FSOC-UBA/UNPAZ)
34. fernanda guaglianone (Activista sexual, feministapornoantiespecista y docente UNLP)
35. valeria flores (Escritora Activista Lesbiana Feminista Prosexo)
36. Mayra Lucio (UBA).
37. Eva Farji (Lic. en Artes - UBA)
38. Ezequiel Lozano ( FFyL - CONICET)
39. Joaquín Zajac (UBA) 
40. Cristian A. Aravena (Estudios Latinoamericanos UNAM - CONACyT
41. Claudia Bermudez (Universidad del valle Colombia)
42. Guadalupe Maradei (UBA / ANPCyT)
43. Natalia Fortuny (UBA - Conicet)
44. Magdalena I. Pérez Balbi (IIGG/UBA- IHAAA/UNLP)
45. Cora Gamarnik (UBA)
46. Evangelina Margiolakis (UBA. FSOC y FFYL). 
47. Marina Suarez (UBA)
48. Brunela Succi (Magister en Estudios Interdisciplinarios Latinoamericanos/Estudios de Género y Estudiante de Doctorado FSoc-UBA)
49. Mónica Montero (Mg. en Ciencia Política y Sociología – Dranda. en Antropología Social IDAES/UNSAM)
50. Ana Mariel Weinstock (docente Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco e Instituto Superior de Formación Docente Nº803)
51. Jorge Manuel Casas (Adjunto de Filosofía Social en Trabajo Social) 
52. Laura Fernández Cordero (UBA/CONICET)
53. Magdalenas, Teatro de las oprimidas -Puerto Madryn. Colectiva estético-política
54. Ianina Lois (UBA)
55. Lorena Verzero (CONICET-UBA).
56. Cátedra Abierta de Genero de la Universidad. Nac Patagonia San Juan Bosco - Sede Trelew
57. Sofía Astelarra (UBA)
58. Paula Formento (UBA)
59. Programa de DDSSRR de la Facultad de Derecho (UNC)
60. Ana Castell (UBA)
61. Virginia Cano (IIEGE-UBA/CONICET)
62. Leila Passerino (UBA/CONICET)
63. Lucía Ariza (IIGG/UBA)
64. Noelia Trupa (UBA/CONICET)
65. Verónica Perera, Universidad Nacional de Avellaneda, Cultura y Arte.
66. Fela Tylbor
67. Liliana Arroyo
68. Matías David López (IICom-UNLP / CONICET)
69. Malala González (UBA-FFyL/IIGG- CONICET)
70. Albertina Neumark (UBA)
71. Constanza Diaz (IIEGE/UBA/Antroposex)
72. Colectivo Antroposex (FFyL - UBA)
73. Martin De Mauro Rucovsky (Universidad Nacional de Cordoba - Conicet)

COMUNICADO POSPORNER 

Escribimos desde la vorágine, aún con nuestros cuerpos y nuestras ideas convulsionadas por todas las repercusiones que tuvo la acción que realizamos a
yer junto a otrxs colegas artistas/activistas del posporno en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Escribimos luego del agotamiento de leer en los medios de comunicación masivos, en los alternativos y en las redes sociales muchas opiniones muy diferentes. Escribimos porque no queremos que nuestro discurso se manipule delante de una cámara de televisión o el aire de radio. Porque entendemos que esto ha movilizado algunas estructuras muy arraigadas sobre las que se basan nuestros imaginarios acerca de la sexualidad, el espacio público, los placeres, las corporalidades, la universidad, la relación academia/arte, los activismos feministas, los tabúes.
La acción que realizamos el 1ro de julio en el marco del ciclo Miércoles de Placer organizado por el Área de Géneros, Comunicación y Sexualidades de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) contó con la participación de otrxs artistas/activistas del posporno local y la participación del colectivo español PostOp. Fue seguida de un debate sobre sexualidades, disidencias, corporalidades, deseos, prácticas sexuales normativas, diversidad funcional, espacio público, cuerpo en la universidad, conocimiento, aprendizaje y agencia, alianzas transfeministas, medios de comunicación, cultura de masas y pornografia, géneros, entre otros temas. En resumen: fue una jornada sobre posporno con una intervención y un debate.
Entendemos al posporno como una plataforma artístico-política que permite experimentar, visibilizar y volver deseables diversidades de cuerpos y prácticas sexuales no convencionales. Emerge como crítica a la industria del porno comercial, ya no desde la censura sino desde la creatividad y el empoderamiento de cuerpos no hegémonicos que crean su propio porno, colectiva y autogestivamente. Creemos necesario contribuir desde nuestras prácticas cotidianas a la ampliación de los imaginarios disponibles sobre los modos de vivir la sexualidad desde una crítica a la heterosexualidad obligatoria como sistema político.
Esta acción se enmarca en distintos procesos colectivos dentro de la lucha feminista y el activismo sexopolítico comprometidos hace décadas con el cambio cultural que implica develar y desarmar las estructuras que sostienen al patriarcado que mata en nuestro país una mujer cada treinta horas y visibilizar la violencia que opera sobre nosotrxs y nuestros cuerpos. No somos unxs improvisadxs, no nos interesa la difusión masiva ni que todo esto se personalice, porque somos un montón. Lo abrimos a la universidad porque hace varios años activamos como estudiantes y graduadas de estas casas de estudios, con el objetivo de instalar estos temas dentro de la facultad, en los planes de estudios, las aulas y los pasillos. De cuestionar la sexualizacion normativa que rige a las formas de producción de conocimientos dentro de la universidad, la colonialidad y dependencia de los programas de estudio, el racismo, el cisexismo, el machismo, las jerarquías de poder. En este sentido, el posporno es una herramienta más que nos permite cuestionar la heteronormatividad tan enraizada en un ámbito que apunta a la construcción de pensamiento crítico y de lucha por la transformación social y la emancipación.
Que de todo esto queden sólo un par de imágenes sueltas descontextualizadas en los medios masivos de comunicación y un centenar de comentarios de repudio, señalamientos y llamados al orden, nos habla sobre cómo opera permanentemente la censura en cada unx de nosotrxs pero fundamentalmente habla de cómo operan los medios masivos de comunicación en la búsqueda del permanente escándalo, horror y sanciones para todes. Nos preguntamos ¿Por qué estos cuerpos desnudos experimentando otros placeres son objeto de urgente censura? ¿Por qué molestan tanto muchos cuerpos feminizados que disfrutan su sexualidad? ¿se puede pensar desde la lógica argumentativa de la cosificación y la violencia?
La sexualidad sigue siendo uno de los campos de mayor disputa de sentidos. La incomodidad surge como efecto de las normas inscritas en nuestros cuerpos acerca de cómo debe ser el sexo, dónde, cuándo y para qué. Celebramos el debate que se dio en cada mesa, en cada familia, en cada oficina, en cada barrio ayer alrededor del noticiero que por un día fue más porno que Tinelli, celebramos más aún que se hable del porno, que se cuestione, se desarme, se destruya y se reinvente. Que se nombre eso que nos oprime. Celebramos cada paso que nos acerque a una sociedad en la que el placer y el goce dejen de ser un privilegio heterosexual y destinado a los hombre
Celebramos que se sigan multiplicando espacios desde las instituciones para realizar propuestas como esta y nos sumamos a todxs lxs que han apoyado la acción profundizándola y alimentando el debate desde el feminismo, los activismos de disidencia sexual, el periodismo, los centros de investigación de las universidades, lxs estudiantes universitarios, lxs profesores, lxs artistas posporno de aquí y allá, entre otrxs. Sin alianzas político-afectivas, nada sería posible.

Laura Milano - Rosario Castelli - Milo Brown - Elena Urko - Majo Post Op.
03 de julio de 2015.

¡Quien nunca vio una porno que lance la primera piedra!

Un debate en torno a la sexualidad a partir de la performance posporno en Sociales

Para comenzar…¡un llamado al diálogo y la discusión!

En primer lugar, queremos manifestar nuestro rechazo a cualquier intento de penalización sobre las personas que organizaron y realizaron la performance posporno en la Facultad de Ciencias Sociales. La penalización niega la posibilidad de debate y problematización propuesta por la actividad en lo que respecta a la construcción y representación pública de nuestros géneros y sexualidades. Del mismo modo, rechazamos las posiciones de algunos sectores de izquierda, que han salido a cuestionar la actividad de cara a los medios masivos de comunicación desde posiciones moralistas, invisibilizando su contenido y las cuestiones que la actividad intentaba problematizar.

Algunas reflexiones sobre la pornografía y el posporno

Entonces, luego de dos días de debates públicos en los medios de comunicación acerca de las “barbaridades” que suceden en Sociales y la centralidad del debate sobre las consecuencias de la intervención “en las mesitas”, cabe preguntarse lo más importante ¿Qué se intentó problematizar con la intervención?
Y la primera palabra que aparece es “Posporno”. Una palabra o un concepto que parece bastante alejado de nuestras cotidianeidad, pero a su vez ¿quién no vio una porno alguna vez ? ¿Quién no sabe de lo que estamos hablando?
Como sabemos de lo que estamos hablando, queremos aprovechar el debate generado para discutir cuál es el rol que la pornografía juega a la hora de  “insinuarnos” o “moldearnos” sobre cuáles son los cuerpos bellos y cuáles no lo son; cómo es, se vive y se construye el placer; cómo nos gusta o nos disgusta que nos toquen; cómo se alcanza un orgasmo; cómo se construyen las fantasías, y cómo en todo este proceso se reproducen las relaciones de géneros opresivas, en donde el único objetivo es que el varón eyacule, tenga su orgasmo, indistintamente de si la mujer llega al propio y a su placer. Tampoco importa si lesbianas, gays, intersex, trans, travestis o transexuales ocupan un lugar de sujetos de placer, quedando invisibilizadxs, o siempre en el lugar del fetiche.
La Pospornografía es una crítica a la pornografía industrial que nos educa sexualmente de manera que nuestros actos sexuales se produzcan en serie y de determinada manera: heterosexualmente, con centralidad del coito y la penetración masculina. Con esto no estamos descubriendo la pólvora, ya que es una dimensión más en las relaciones opresivas que se reproducen bajo este sistema patriarcal y heteronormativo. El consumo y difusión de imágenes sexuales circula día a día en los medios de comunicación, siempre desde ciertos cánones de belleza hegemónicos y desde ciertos lugares comunes donde se ubica a las mujeres en un lugar de objeto de consumo sexual. Por otro lado, respecto a las identidades y prácticas disidentes, o se les niega su existencia o son relegadas a representaciones estereotipadas o ridiculizantes;  al lugar de lo obsceno o de lo ajeno…
La pornografía, como aquello que se encuentra oculto, en el ámbito de lo meramente privado pero que, al mismo tiempo, es consumido masivamente por todxs, no solamente es una gigantesca industria capitalista, sino que también funciona como un dispositivo de educación sexual que nos educa sobre cómo debemos tener sexo y sobre cómo debemos gozar. Se trata de un dispositivo comercial que muestra cuerpos, tamaños y proporciones inalcanzables, fortaleciendo de esta manera, una norma que ejerce violencia sobre nosotrxs cuando no alcanzamos esos parámetros.
En este sentido, resulta problemático que el debate sobre el rol de la pornografía como dispositivo educativo, y como empresa que utiliza la ideología heteronormativa y patriarcal para sus fines de lucro, no pueda darse de manera pública.
Por todo esto consideramos que la representación pública de la sexualidad y del placer y los debates que se desprendan en torno a la misma tienen que ser abordados por las instituciones educativas, ya que es una problemática ausente en la actual ley de educación sexual.
En este sentido la pospornografía surge como un movimiento que intenta problematizar estas prácticas hegemónicas que el patriarcado, la heteronorma y el capitalismo (como sistemas que convergen) utilizan, ya sea para normalizar nuestras sexualidades o para obtener ganancias a través de dicha normalización. La pospornografía no crítica la pornografía negando la posibilidad de representación audiovisual, literaria, teatral, etc. del placer sino que propone nuevos modos de representación donde las mujeres y las diferentes identidades sexo-generizadas disidentes tienen posibilidades de expresar sus fantasías y deseos. A su vez, propone nuevas prácticas sexuales que aportan a la construcción de nuevas formas de vivir el deseo y la fantasía fuera de la lógica patriarcal, cisexual y heteronormativa. Propone, también,  construir nuevos sentidos de belleza.
Pero es también un debate en qué medida es posible escapar a la lógica del capitalismo y la circulación de la ideología que todo lo envuelve. Es decir, ¿es posible que nuestras fantasías y deseos alternativos no sean funcionalizados y normalizados por el capitalismo?¿Es posible, por otro lado, que el goce no se vuelva un mandato normalizador? ¡Cuántas veces escuchamos decir en las publicidades que lo que hay que hacer es “gozar, disfrutar, pasarla bien” y cuántas veces la pasamos mal por no cumplir este mandato! Son cuestiones que nos quedan pendientes para debatir…

Sobre la intervención en cuestión

Ahora bien, consideramos que en la intervención pospornográfica (y puntualemnte en esta intervención) existe una dificultad a la hora de identificar el nivel de radicalidad que permita incitar a la incomodidad para lograr la efectiva problematización de estos roles por parte de sectores masivos (desde la lógica experiencial o vivencial como se plantea en la iniciativa). Es decir, una actividad como la realizada anteayer en nuestra universidad tiene por un lado, el efecto de visibilizar un debate necesario (la representación pública de la sexualidad), pero también el efecto de generar rechazo en muchos sectores de la sociedad. Este rechazo puede ser leído como la consecuencia de las pautas sociales referidas a las sexualidad, mencionada anteriormente (más que nunca si sucede en un pasillo tan familiar, como es el de la facultad) o bien este "rechazo" puede contener elementos políticos que sean permeables y posibiliten la discusión. Un error común que creemos que debemos superar, es eclipsar estas posturas y englobar ambas posiciones bajo el supuesto de que sean puritanas y moralistas. Por esto consideramos que en la problematización de la norma es fundamental tener una vocación pedagógica para llegar a la mayoría de la población. Por eso es necesario lograr intervenciones que sean disruptivas con el sentido común pero que, al mismo tiempo, puedan establecer un diálogo que permita disputar esos sentidos. Que la intervención trajo debate, nadie la duda, ahora bien ¿Permite disputar los elementos regresivos de ese sentido y radicalizar los elementos progresivos?
En esta tensión nos encontramos quienes día a día consideramos que estos debates son sumamente necesarios, y que como izquierda tenemos la tarea de hacernos cargo de incorporarlos. Por eso, recientemente desde CAUCE realizamos las terceras jornadas de géneros y disidencia sexual Degenerando Buenos Aires, donde uno de los temas que intentamos problematizar fue el de la sexualidad, la Educación Sexual Integral, la pornografía y la pospornografía.
La nueva sociedad que queremos será aquella que se problematice las relaciones de opresión en todos los ámbitos de la vida. Ahora bien, sabemos que esto no será nada simple de construir, y ahí reside la tarea y el desafío de los movimientos críticos y radicales. En este sentido queremos dejar bien en claro que nos apena bastante que partidos de izquierda (PO-PTS), no puedan abordar este debate con seriedad, priorizando los chiquitajes sobre las “perversidades” que sufrió su mesa, y trasladando el debate a lxs responsables políticos del evento, cuando la sociedad entera está discutiendo otra cosa. ¡Pero no toda la izquierda, ni quienes queremos cambios profundos y reales de esta sociedad, tomamos esas posturas!
Desde CAUCE creemos que estas luchas no pueden estar disociadas de una lucha anticapitalista más general, ya que como hemos mencionado, se trata de cuestiones (nuestros deseos, nuestras fantasías, nuestro goce, nuestra sexualidad!)  que el capitalismo se apropia para reproducir su dominación. Por eso llamamos a la intervención conjunta y coordinada de todas las organizaciones que problematizamos esta dominación.

¡Porque las cosas no son así, están así y las vamos a degenerar!

Potencia Degenerada - Comisión de Géneros y Disidencia Sexual de CAUCE

Contacto: potenciadegenerada@gmail.com

LOCOS POR LO PORNO

 Por Gabriel Giorgi *

Durante la semana pasada se nos recordó, una y otra vez, hasta qué punto lo pornográfico –ese territorio lábil, barroso en el mejor de los sentidos– es absolutamente central a nuestras ideas de lo público, de sus espacios y sus actores y espectadores. Lo público y lo porno han sido categorías enlazadas desde el origen mismo de las sociedades modernas: la pornografía como regulador desde el que se retraza, cada vez, la frontera implacable pero movediza entre lo público y privado. Ante el ruido colectivo que generó la performance en Sociales, los memoriosos recordarán una historia comparable, si bien la mesita estudiantil tenía otra cuadratura: el proceso a Carlos Correas cuando se publicó, allá por 1959, “La narración de la historia” en la revista del centro de estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA. Un juez obsesionado con la decencia pública, un relato donde dos hombres cogen en un descampado e imaginan una vida juntos, compañeros del centro de estudiantes que empezaron a tomar distancia de la publicación y su desacato, un autor y un editor que terminan bajo condena... Sobre estas irrupciones, estos episodios aparentemente menores, nuestra cultura escenificó luchas en torno de qué es lo público a partir de ese tensor incierto (y casi siempre deceptivo: “no era para tanto, no?”) que llamamos lo pornográfico. Valga aclararlo: la cultura argentina, salvo excepciones, no fue especialmente intrépida ni creativa en este punto; tendió a ser más bien asustadiza, aferrada a ciertas normas de decoro que se proclaman aun cuando la policía no está llamando a la puerta. Esta semana tuvimos ejemplos variopintos de eso, que pasaban desde el pánico moral hasta azoradas e impacientes sensibilidades estéticas y que tenían más o menos un mismo contenido: ¡hagan eso en sus casas!
Eso: el tema es que a diferencia de otros momentos en que las cruzadas antiporno invocaban una moralidad reproductiva y desexualizada, en estos días el debate sobre la forma y los lugares de la sexualidad tiene lugar sobre el fondo de una sociedad saturada de sexo, donde gran parte del espacio mediático y lo público está moldeado por códigos que vienen de la pornografía comercial. Y donde el universo mismo de la sexualidad –prácticas, fantasías– es inseparable del consumo de pornografía. Lo que el ruido en torno de la performance de Sociales deja en claro es algo que la gente que hace posporno viene diciendo desde hace mucho: el modo en que la saturación de la pornografía mainstream funciona como normalización, hecha de la alianza, tan clásica, entre patriarcado y capital. Muchos comentadores mediáticos en torno de la performance en Sociales no podían, literalmente, ver qué estaba pasando en la proverbial mesita –veían a un varón “metiéndole algo” a una mujer (y elaboraban sobre su ceguera: no hay nada antipatriarcal ahí, argumentaban, convertidos súbitamente en feministas). La imposibilidad de ver a dos mujeres en una práctica de placer, la necesidad de marcar la distancia decorosa respecto de eso indescifrable, por contraste a la transparencia sin escozores de muchas escenas sexuales en la tele, no deja muchas dudas sobre el modo en que la mirada y el ver son territorio hipernormalizado en gran medida desde los códigos del porno mainstream.
Pero los debates alrededor de la performance también ponen en evidencia otra cosa: la insistencia en que esta centralidad de la pornografía en nuestras vidas (que sería una expresión de nuestras nuevas libertades) tenga lugar en los canales y los espacios apropiados: la televisión, la pantalla de la computadora o el dormitorio. Que esté mediatizado como espectáculo, y/o celosamente privatizado: una vez más, la pornografía regulando la distribución entre público y privado. No hay que minimizar esa insistencia, que tiene muy naturalizada una cierta idea de lo público, y que probablemente vaya ganando resonancia y legitimidad a medida en que ciertos cuerpos y ciertas prácticas tengan más derechos y ocupen más espacios. No es necesariamente el pasado (como le escuché decir a un amigo: que este debate “atrasa 30 años”); puede ser el futuro, un futuro posible en el cual un espacio público neutralizado, atonal y falsamente hospitalario sería el escenario (para botón de muestra: EE.UU.) El debate sobre sexo en público, sobre las modulaciones de las formas y sentidos de lo visible sexual, no está hecho de avances y de progresos lineales; está hecho de reconfiguraciones permanentes; de tensores que van rearmando cuerpos, percepciones, espacios. Y pasa, frecuentemente, por eventos aparentemente episódicos o banales, pequeños escándalos, por cotidianidades interrumpidas –he ahí la mesita–. No es un mérito en absoluto menor de la performance de Sociales el de habernos forzado a mapear y a posicionarnos, ao vivo, ante esos tensores de lo público.l
* Profesor en la Universidad de Nueva York

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