No, en la Facultad de Ciencias Sociales (#Fsoc) de la Universidad de Buenos Aires no se coge si no que se amplia el imaginario pornográfico y se experimentan otras formas sexualizadas de habitar el espacio universitario. Porque por algo somos cientistas sociales.
Quizá ni haga falta aclararlo, pero no creo que esto le baje el precio a la facultad ni al título que eventualmente tendré. Por lo contrario, me parece uno de los debates más ricos que se está dando en mi segunda casa – más allá de la coyuntura política y del Maxi Ruiz affaire – que no tiene nada que ver con si era el lugar adecuado o no. Obvio que no era el lugar indicado, fue una intervención para provocar, estimular y alborotar nuestros sentidos comunes con respecto al sexo y su significación, los cuerpos desnudos y sus lecturas normativas, lo que está bien y dónde. No hay reacciones correctas o incorrectas, me parece que lograron al menos que haya reacciones de sobra. Y después de la primera repulsión, se esconde el rol del científico social o del comunicólogo. ¿Por qué me pasa esto? ¿A qué me recuerda? ¿A qué se diferencia? ¿Por qué hay un Otro que piensa distinto a mí? ¿Qué me provoca el malestar? Y ahí, recién, podemos abrir el debate.
DOCUMENTO DEL ÁREA DE COMUNICACIÓN, GÉNEROS Y SEXUALIDADES, CARRERA DE CS. DE LA COMUNICACIÓN, FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES, UBA:
Agradecemos difusión
Posporno en Sociales
Ayer por la tarde el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades de la Carrera de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires realizó una actividad de intervención artístico política en el marco del ciclo cultural “Miércoles de Placer”. El Área surgió como producto de un interés demostrado por docentes y alumnas/os acerca del amplio campo de estudio de las sexualidades y el género. Avalan dicho interés un importante grupo de seminarios que han sido el lugar de desarrollo teórico/político del campo temático y un semillero de innumerables tesis de grado y posgrado. Este Área, como tantas otras desde diferentes campos de la investigación científica, se organizó en base a un plan de trabajo, estrategias y actividades que fueron discutidas en un sinnúmero de reuniones por el colectivo que la conforma integrado por docentes, investigadoras/es, graduadas/os y estudiantes de la Facultad.
Entre las múltiples actividades que desarrolla el Área, se organiza el ciclo cultural “Miércoles de Placer” que ha sido pensado desde su creación, en el año 2012, como un espacio de encuentro con experiencias artísticas, culturales, comunicacionales que tematizan y/o problematizan géneros y sexualidades; un espacio de articulación entre la teoría, el arte y las praxis políticas. Del mismo ya han participado distintos/as cineastas, poetas, realizadores/as audiovisuales, guionistas, productoras/es culturales, performers y colectivos de arte político, feminista y queer. El propósito, en todos los casos, ha sido el de habilitar la experimentación artístico-política en torno de los géneros y las sexualidades en el interior de un espacio consagrado a la producción académica de conocimiento sobre lo social.
La actividad “Posporno” llevada adelante en la tarde de ayer fue desarrollada por PostOp, un grupo activista transdisciplinar de España que investiga sobre género, sexualidad y postpornografía. El mismo fue invitado a la Argentina por un conjunto de instituciones académicas y artísticas para llevar adelante diversas performances y workshops, en el marco de la 1era Bienal de Performance que tuvo lugar en Buenos Aires entre mayo y junio de este año. Hicieron presentaciones en espacios como el Malba, el Centro Cultural Paco Urondo dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras, el Centro Cultural España en Buenos Aires (CCEBA), entre otros.
Como parte del formato que asumen todas las actividades de ese ciclo, la de anoche fue llevada a cabo en el Estudio de Televisión 2 del subsuelo de la Facultad y consistió en una primera sección de intervención artística en los pasillos de la planta baja que duró media hora y una segunda, ya en el subsuelo, en la que durante una hora y media performers, docentes y alumnos/as expusieron, discutieron e intercambiaron tanto sobre la intervención realizada como sobre los sentidos sociales que este tipo de acciones intenta conmover respecto de los mandatos y prejuicios asociados a los cuerpos, el erotismo y las posibilidades de politización de la sexualidad.
Ambos momentos fueron de libre y voluntaria participación para el público, compuesto en su totalidad por personas adultas. La discusión a sala llena tras la performance de anoche da cuenta del interés de parte importante de la comunidad de Sociales por repensar, en su propio lugar de trabajo, estudio y militancia, las implicancias sociales y políticas de la sexualidad, tanto en su propia vida institucional, como en la trama cultural local contemporánea.
Desde el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades, pensamos el género y las sexualidades desde una perspectiva política. No consideramos que algunos campos temáticos tengan mayor relevancia que otros. Sostenemos la importancia de articular el conocimiento académico, el activismo en materia de derechos humanos y de ciudadanía sexual, y la libertad de expresión en torno a las múltiples expresiones del género y la sexualidad. Apostamos a profundizar el debate alrededor de tópicos centrales en estas materias, en el marco de las transformaciones culturales experimentadas en estos terrenos en nuestra sociedad así como de las nuevas garantías de ejercicio de derechos que ofrecen distintas leyes sancionadas en la última década en nuestro país.
2 de julio de 2015
Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades
Carrera de Ciencias de la Comunicación
Universidad de Buenos Aires
Vergüenza es la hipocresía
Quienes firmamos estas líneas miramos con asombro las reacciones ante la intervención posporno llevada a cabo en el marco de los Miércoles de Placer, ciclo que hace tiempo lleva a cabo el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
En primer lugar, queremos expresar nuestro compromiso con la Universidad pública, espacio donde la libertad de expresión es no sólo una condición irrenunciable sino también un ejercicio activo y permanente para pensar y producir nuevos sentidos y promover/provocar discusiones. Repudiamos las reacciones que a raíz de esta intervención han llamado al orden, a la sanción y al control de los espacios, contenidos y actividades académicas que se desarrollan en la Universidad. No hay sanción posible para los Miércoles de Placer ni para ningún espacio académico ya que en la universidad se piensa y hace en libertad.
¡Cuántas pasiones desató la intervención de Miércoles de Placer en la comunidad de la Facultad de Ciencias Sociales y en la sociedad en general! ¿Miedo? ¿Ansiedad? ¿Pánico?. Resulta paradójico el modo en que opera la moral hegemónica sobre el sexo y la sexualidad: mientras que ante escenas de sexo no heterosexual en los pasillos de la facultad no paran de proliferar cientos de comentarios e intervenciones, ante denuncias por violencia, acoso, abuso o discriminación a mujeres, trans, gays y lesbianas, la respuesta más común es la indiferencia.
Lo que se puede hacer a la vista de todos, lo que se puede decir, lo permitido y lo prohibido son definiciones políticas. ¿Qué provoca la sexualidad cuando sale de sus espacios autorizados y domesticados? Probablemente muchas de las voces que vorazmente salieron a repudiar a lo sucedido en Sociales no emitan opinión sobre las sistemáticas exhibiciones de sexo (las cuales ponderan por sobre todo el disfrute masculino cis-heterosexual) que hay en los medios y en la vía pública. Por el contrario, en las últimas horas se re-actualizaron los sentidos que afirman que la única forma culturalmente aceptada de erotismo es aquella que reproduce la norma heterosexual. La espectacularización y el fuerte impacto mediático pone de manifiesto una doble moral. La intervención posporno fue condenada pero al mismo tiempo fue utilizada para agitar contiendas de la política universitaria…y ya sabemos que en año electoral cualquier asunto es susceptible de ser reducido a una disputa entre partidos.
¿Qué formas de exhibir placer resultan aceptables y cuáles caen en el rango de lo insoportable? Valoramos y apoyamos la realización de acciones como las que promueve el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades que, desde distintos lenguajes, buscan erotizar espacios aparentemente sagrados y visibilizar a aquellas sexualidades y deseos que quedan por fuera de lo concebido como aceptable.
En la medida en que no puedan deshilvanarse los resortes culturales que colocan a la sexualidad como un asunto privado y afirman que hay espacios autorizados y espacios vedados para la puesta en discurso de la sexualidad -en este caso el universitario- difícilmente podrá ponerse en discusión el modo en que la misma se imbrica en relaciones de poder y desigualdad. Por ello, el cuerpo es y seguirá siendo necesariamente campo de batalla así como espacio de militancia y enunciación política.
Firman:
1. Mariana Palumbo (UBA/CONICET)
2. Fernanda Carvajal (UBA/CONICET)
3. Anahí Farji Neer (UBA/ CONICET)
4. Ana Mines (UBA/CONICET)
5. María Laura Gutiérrez (UBA/CONICET)
6. Nayla Luz Vacarezza (UBA/CONICET)
7. Gabriel Giorgi (New York University -- Universidad Nacional de Córdoba)
8. María Victoria Tiseyra (UBA)
9. Eleonora Lamm (Conicet)
10. Romina Barrientos (Ciencia Política en la Facultad de Sociales – UBA)
11. Juan Marcos Vaggione (Universidad Nacional de Córdoba – CONICET)
12. Romina Freschi
13. Rosario Castelli (Colectivo Antroposex)
14. María Florencia Alcaraz, periodista
15. Ana Mazzino (UBA/ ISTLYR/Pañuelos en Rebeldía)
16. Marta Dillon, periodista
17. Nathalie Goldwaser (Becaria Posdoctoral CONICET - IEALC - FSOC/UBA - Docente FADU/UBA)
18. Carolina Wajnerman (UBA)
19. Daniela Lucena (UBA-UNA-CONICET)
20. Ana Longoni (UBA/CONICET)
21. Fernando Davis (UNLP / UNA)
22. Maximiliano de la Puente (Facultad de Ciencias Sociales - UBA)
23. Karina Bidaseca (Profesora Adjunta a cargo de la cátedra La sociología y los estudios poscoloniales)
24. Máximo Javier Fernández (UBA/CONICET)
25. Gisela Cánovas Herrera (UBA)
26. Prof. Gabriela Mitidieri (UBA)
27. Pia Leavy (UBA/CONICET)
28. María Alicia Gutiérrez (docente e investigadora FSOC UBA. Integrante del Área de Comunicación, Género y Sexualidades)
29. Delfina Schenone Sienra (FLACSO México/CONACYT)
30. María Emilia Villalba (UBA)
31. Alicia Naput (FCE/UNER)
32. Delfina Cabrera
33. Martín Boy (CONICET/IIGG-FSOC-UBA/UNPAZ)
34. fernanda guaglianone (Activista sexual, feministapornoantiespecista y docente UNLP)
35. valeria flores (Escritora Activista Lesbiana Feminista Prosexo)
36. Mayra Lucio (UBA).
37. Eva Farji (Lic. en Artes - UBA)
38. Ezequiel Lozano ( FFyL - CONICET)
39. Joaquín Zajac (UBA)
40. Cristian A. Aravena (Estudios Latinoamericanos UNAM - CONACyT
41. Claudia Bermudez (Universidad del valle Colombia)
42. Guadalupe Maradei (UBA / ANPCyT)
43. Natalia Fortuny (UBA - Conicet)
44. Magdalena I. Pérez Balbi (IIGG/UBA- IHAAA/UNLP)
45. Cora Gamarnik (UBA)
46. Evangelina Margiolakis (UBA. FSOC y FFYL).
47. Marina Suarez (UBA)
48. Brunela Succi (Magister en Estudios Interdisciplinarios Latinoamericanos/Estudios de Género y Estudiante de Doctorado FSoc-UBA)
49. Mónica Montero (Mg. en Ciencia Política y Sociología – Dranda. en Antropología Social IDAES/UNSAM)
50. Ana Mariel Weinstock (docente Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco e Instituto Superior de Formación Docente Nº803)
51. Jorge Manuel Casas (Adjunto de Filosofía Social en Trabajo Social)
52. Laura Fernández Cordero (UBA/CONICET)
53. Magdalenas, Teatro de las oprimidas -Puerto Madryn. Colectiva estético-política
54. Ianina Lois (UBA)
55. Lorena Verzero (CONICET-UBA).
56. Cátedra Abierta de Genero de la Universidad. Nac Patagonia San Juan Bosco - Sede Trelew
57. Sofía Astelarra (UBA)
58. Paula Formento (UBA)
59. Programa de DDSSRR de la Facultad de Derecho (UNC)
60. Ana Castell (UBA)
61. Virginia Cano (IIEGE-UBA/CONICET)
62. Leila Passerino (UBA/CONICET)
63. Lucía Ariza (IIGG/UBA)
64. Noelia Trupa (UBA/CONICET)
65. Verónica Perera, Universidad Nacional de Avellaneda, Cultura y Arte.
66. Fela Tylbor
67. Liliana Arroyo
68. Matías David López (IICom-UNLP / CONICET)
69. Malala González (UBA-FFyL/IIGG- CONICET)
70. Albertina Neumark (UBA)
71. Constanza Diaz (IIEGE/UBA/Antroposex)
72. Colectivo Antroposex (FFyL - UBA)
73. Martin De Mauro Rucovsky (Universidad Nacional de Cordoba - Conicet)
COMUNICADO POSPORNER
Escribimos desde la vorágine, aún con nuestros cuerpos y nuestras ideas convulsionadas por todas las repercusiones que tuvo la acción que realizamos ayer junto a otrxs colegas artistas/activistas del posporno en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Escribimos luego del agotamiento de leer en los medios de comunicación masivos, en los alternativos y en las redes sociales muchas opiniones muy diferentes. Escribimos porque no queremos que nuestro discurso se manipule delante de una cámara de televisión o el aire de radio. Porque entendemos que esto ha movilizado algunas estructuras muy arraigadas sobre las que se basan nuestros imaginarios acerca de la sexualidad, el espacio público, los placeres, las corporalidades, la universidad, la relación academia/arte, los activismos feministas, los tabúes.
La acción que realizamos el 1ro de julio en el marco del ciclo Miércoles de Placer organizado por el Área de Géneros, Comunicación y Sexualidades de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) contó con la participación de otrxs artistas/activistas del posporno local y la participación del colectivo español PostOp. Fue seguida de un debate sobre sexualidades, disidencias, corporalidades, deseos, prácticas sexuales normativas, diversidad funcional, espacio público, cuerpo en la universidad, conocimiento, aprendizaje y agencia, alianzas transfeministas, medios de comunicación, cultura de masas y pornografia, géneros, entre otros temas. En resumen: fue una jornada sobre posporno con una intervención y un debate.
Entendemos al posporno como una plataforma artístico-política que permite experimentar, visibilizar y volver deseables diversidades de cuerpos y prácticas sexuales no convencionales. Emerge como crítica a la industria del porno comercial, ya no desde la censura sino desde la creatividad y el empoderamiento de cuerpos no hegémonicos que crean su propio porno, colectiva y autogestivamente. Creemos necesario contribuir desde nuestras prácticas cotidianas a la ampliación de los imaginarios disponibles sobre los modos de vivir la sexualidad desde una crítica a la heterosexualidad obligatoria como sistema político.
Esta acción se enmarca en distintos procesos colectivos dentro de la lucha feminista y el activismo sexopolítico comprometidos hace décadas con el cambio cultural que implica develar y desarmar las estructuras que sostienen al patriarcado que mata en nuestro país una mujer cada treinta horas y visibilizar la violencia que opera sobre nosotrxs y nuestros cuerpos. No somos unxs improvisadxs, no nos interesa la difusión masiva ni que todo esto se personalice, porque somos un montón. Lo abrimos a la universidad porque hace varios años activamos como estudiantes y graduadas de estas casas de estudios, con el objetivo de instalar estos temas dentro de la facultad, en los planes de estudios, las aulas y los pasillos. De cuestionar la sexualizacion normativa que rige a las formas de producción de conocimientos dentro de la universidad, la colonialidad y dependencia de los programas de estudio, el racismo, el cisexismo, el machismo, las jerarquías de poder. En este sentido, el posporno es una herramienta más que nos permite cuestionar la heteronormatividad tan enraizada en un ámbito que apunta a la construcción de pensamiento crítico y de lucha por la transformación social y la emancipación.
Que de todo esto queden sólo un par de imágenes sueltas descontextualizadas en los medios masivos de comunicación y un centenar de comentarios de repudio, señalamientos y llamados al orden, nos habla sobre cómo opera permanentemente la censura en cada unx de nosotrxs pero fundamentalmente habla de cómo operan los medios masivos de comunicación en la búsqueda del permanente escándalo, horror y sanciones para todes. Nos preguntamos ¿Por qué estos cuerpos desnudos experimentando otros placeres son objeto de urgente censura? ¿Por qué molestan tanto muchos cuerpos feminizados que disfrutan su sexualidad? ¿se puede pensar desde la lógica argumentativa de la cosificación y la violencia?
La sexualidad sigue siendo uno de los campos de mayor disputa de sentidos. La incomodidad surge como efecto de las normas inscritas en nuestros cuerpos acerca de cómo debe ser el sexo, dónde, cuándo y para qué. Celebramos el debate que se dio en cada mesa, en cada familia, en cada oficina, en cada barrio ayer alrededor del noticiero que por un día fue más porno que Tinelli, celebramos más aún que se hable del porno, que se cuestione, se desarme, se destruya y se reinvente. Que se nombre eso que nos oprime. Celebramos cada paso que nos acerque a una sociedad en la que el placer y el goce dejen de ser un privilegio heterosexual y destinado a los hombre
Celebramos que se sigan multiplicando espacios desde las instituciones para realizar propuestas como esta y nos sumamos a todxs lxs que han apoyado la acción profundizándola y alimentando el debate desde el feminismo, los activismos de disidencia sexual, el periodismo, los centros de investigación de las universidades, lxs estudiantes universitarios, lxs profesores, lxs artistas posporno de aquí y allá, entre otrxs. Sin alianzas político-afectivas, nada sería posible.
Laura Milano - Rosario Castelli - Milo Brown - Elena Urko - Majo Post Op.
03 de julio de 2015.
¡Quien nunca vio una porno que lance la primera piedra!
Un debate en torno a la sexualidad a partir de la performance posporno en Sociales
Para comenzar…¡un llamado al diálogo y la discusión!
En primer lugar, queremos manifestar nuestro rechazo a cualquier intento de penalización sobre las personas que organizaron y realizaron la performance posporno en la Facultad de Ciencias Sociales. La penalización niega la posibilidad de debate y problematización propuesta por la actividad en lo que respecta a la construcción y representación pública de nuestros géneros y sexualidades. Del mismo modo, rechazamos las posiciones de algunos sectores de izquierda, que han salido a cuestionar la actividad de cara a los medios masivos de comunicación desde posiciones moralistas, invisibilizando su contenido y las cuestiones que la actividad intentaba problematizar.
Algunas reflexiones sobre la pornografía y el posporno
Entonces, luego de dos días de debates públicos en los medios de comunicación acerca de las “barbaridades” que suceden en Sociales y la centralidad del debate sobre las consecuencias de la intervención “en las mesitas”, cabe preguntarse lo más importante ¿Qué se intentó problematizar con la intervención?
Y la primera palabra que aparece es “Posporno”. Una palabra o un concepto que parece bastante alejado de nuestras cotidianeidad, pero a su vez ¿quién no vio una porno alguna vez ? ¿Quién no sabe de lo que estamos hablando?
Como sabemos de lo que estamos hablando, queremos aprovechar el debate generado para discutir cuál es el rol que la pornografía juega a la hora de “insinuarnos” o “moldearnos” sobre cuáles son los cuerpos bellos y cuáles no lo son; cómo es, se vive y se construye el placer; cómo nos gusta o nos disgusta que nos toquen; cómo se alcanza un orgasmo; cómo se construyen las fantasías, y cómo en todo este proceso se reproducen las relaciones de géneros opresivas, en donde el único objetivo es que el varón eyacule, tenga su orgasmo, indistintamente de si la mujer llega al propio y a su placer. Tampoco importa si lesbianas, gays, intersex, trans, travestis o transexuales ocupan un lugar de sujetos de placer, quedando invisibilizadxs, o siempre en el lugar del fetiche.
La Pospornografía es una crítica a la pornografía industrial que nos educa sexualmente de manera que nuestros actos sexuales se produzcan en serie y de determinada manera: heterosexualmente, con centralidad del coito y la penetración masculina. Con esto no estamos descubriendo la pólvora, ya que es una dimensión más en las relaciones opresivas que se reproducen bajo este sistema patriarcal y heteronormativo. El consumo y difusión de imágenes sexuales circula día a día en los medios de comunicación, siempre desde ciertos cánones de belleza hegemónicos y desde ciertos lugares comunes donde se ubica a las mujeres en un lugar de objeto de consumo sexual. Por otro lado, respecto a las identidades y prácticas disidentes, o se les niega su existencia o son relegadas a representaciones estereotipadas o ridiculizantes; al lugar de lo obsceno o de lo ajeno…
La pornografía, como aquello que se encuentra oculto, en el ámbito de lo meramente privado pero que, al mismo tiempo, es consumido masivamente por todxs, no solamente es una gigantesca industria capitalista, sino que también funciona como un dispositivo de educación sexual que nos educa sobre cómo debemos tener sexo y sobre cómo debemos gozar. Se trata de un dispositivo comercial que muestra cuerpos, tamaños y proporciones inalcanzables, fortaleciendo de esta manera, una norma que ejerce violencia sobre nosotrxs cuando no alcanzamos esos parámetros.
En este sentido, resulta problemático que el debate sobre el rol de la pornografía como dispositivo educativo, y como empresa que utiliza la ideología heteronormativa y patriarcal para sus fines de lucro, no pueda darse de manera pública.
Por todo esto consideramos que la representación pública de la sexualidad y del placer y los debates que se desprendan en torno a la misma tienen que ser abordados por las instituciones educativas, ya que es una problemática ausente en la actual ley de educación sexual.
En este sentido la pospornografía surge como un movimiento que intenta problematizar estas prácticas hegemónicas que el patriarcado, la heteronorma y el capitalismo (como sistemas que convergen) utilizan, ya sea para normalizar nuestras sexualidades o para obtener ganancias a través de dicha normalización. La pospornografía no crítica la pornografía negando la posibilidad de representación audiovisual, literaria, teatral, etc. del placer sino que propone nuevos modos de representación donde las mujeres y las diferentes identidades sexo-generizadas disidentes tienen posibilidades de expresar sus fantasías y deseos. A su vez, propone nuevas prácticas sexuales que aportan a la construcción de nuevas formas de vivir el deseo y la fantasía fuera de la lógica patriarcal, cisexual y heteronormativa. Propone, también, construir nuevos sentidos de belleza.
Pero es también un debate en qué medida es posible escapar a la lógica del capitalismo y la circulación de la ideología que todo lo envuelve. Es decir, ¿es posible que nuestras fantasías y deseos alternativos no sean funcionalizados y normalizados por el capitalismo?¿Es posible, por otro lado, que el goce no se vuelva un mandato normalizador? ¡Cuántas veces escuchamos decir en las publicidades que lo que hay que hacer es “gozar, disfrutar, pasarla bien” y cuántas veces la pasamos mal por no cumplir este mandato! Son cuestiones que nos quedan pendientes para debatir…
Sobre la intervención en cuestión
Ahora bien, consideramos que en la intervención pospornográfica (y puntualemnte en esta intervención) existe una dificultad a la hora de identificar el nivel de radicalidad que permita incitar a la incomodidad para lograr la efectiva problematización de estos roles por parte de sectores masivos (desde la lógica experiencial o vivencial como se plantea en la iniciativa). Es decir, una actividad como la realizada anteayer en nuestra universidad tiene por un lado, el efecto de visibilizar un debate necesario (la representación pública de la sexualidad), pero también el efecto de generar rechazo en muchos sectores de la sociedad. Este rechazo puede ser leído como la consecuencia de las pautas sociales referidas a las sexualidad, mencionada anteriormente (más que nunca si sucede en un pasillo tan familiar, como es el de la facultad) o bien este "rechazo" puede contener elementos políticos que sean permeables y posibiliten la discusión. Un error común que creemos que debemos superar, es eclipsar estas posturas y englobar ambas posiciones bajo el supuesto de que sean puritanas y moralistas. Por esto consideramos que en la problematización de la norma es fundamental tener una vocación pedagógica para llegar a la mayoría de la población. Por eso es necesario lograr intervenciones que sean disruptivas con el sentido común pero que, al mismo tiempo, puedan establecer un diálogo que permita disputar esos sentidos. Que la intervención trajo debate, nadie la duda, ahora bien ¿Permite disputar los elementos regresivos de ese sentido y radicalizar los elementos progresivos?
En esta tensión nos encontramos quienes día a día consideramos que estos debates son sumamente necesarios, y que como izquierda tenemos la tarea de hacernos cargo de incorporarlos. Por eso, recientemente desde CAUCE realizamos las terceras jornadas de géneros y disidencia sexual Degenerando Buenos Aires, donde uno de los temas que intentamos problematizar fue el de la sexualidad, la Educación Sexual Integral, la pornografía y la pospornografía.
La nueva sociedad que queremos será aquella que se problematice las relaciones de opresión en todos los ámbitos de la vida. Ahora bien, sabemos que esto no será nada simple de construir, y ahí reside la tarea y el desafío de los movimientos críticos y radicales. En este sentido queremos dejar bien en claro que nos apena bastante que partidos de izquierda (PO-PTS), no puedan abordar este debate con seriedad, priorizando los chiquitajes sobre las “perversidades” que sufrió su mesa, y trasladando el debate a lxs responsables políticos del evento, cuando la sociedad entera está discutiendo otra cosa. ¡Pero no toda la izquierda, ni quienes queremos cambios profundos y reales de esta sociedad, tomamos esas posturas!
Desde CAUCE creemos que estas luchas no pueden estar disociadas de una lucha anticapitalista más general, ya que como hemos mencionado, se trata de cuestiones (nuestros deseos, nuestras fantasías, nuestro goce, nuestra sexualidad!) que el capitalismo se apropia para reproducir su dominación. Por eso llamamos a la intervención conjunta y coordinada de todas las organizaciones que problematizamos esta dominación.
¡Porque las cosas no son así, están así y las vamos a degenerar!
Potencia Degenerada - Comisión de Géneros y Disidencia Sexual de CAUCE
Contacto: potenciadegenerada@gmail.com
LOCOS POR LO PORNO

Por Gabriel Giorgi *
Durante la semana pasada se nos recordó, una y otra vez, hasta qué punto lo pornográfico –ese territorio lábil, barroso en el mejor de los sentidos– es absolutamente central a nuestras ideas de lo público, de sus espacios y sus actores y espectadores. Lo público y lo porno han sido categorías enlazadas desde el origen mismo de las sociedades modernas: la pornografía como regulador desde el que se retraza, cada vez, la frontera implacable pero movediza entre lo público y privado. Ante el ruido colectivo que generó la performance en Sociales, los memoriosos recordarán una historia comparable, si bien la mesita estudiantil tenía otra cuadratura: el proceso a Carlos Correas cuando se publicó, allá por 1959, “La narración de la historia” en la revista del centro de estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA. Un juez obsesionado con la decencia pública, un relato donde dos hombres cogen en un descampado e imaginan una vida juntos, compañeros del centro de estudiantes que empezaron a tomar distancia de la publicación y su desacato, un autor y un editor que terminan bajo condena... Sobre estas irrupciones, estos episodios aparentemente menores, nuestra cultura escenificó luchas en torno de qué es lo público a partir de ese tensor incierto (y casi siempre deceptivo: “no era para tanto, no?”) que llamamos lo pornográfico. Valga aclararlo: la cultura argentina, salvo excepciones, no fue especialmente intrépida ni creativa en este punto; tendió a ser más bien asustadiza, aferrada a ciertas normas de decoro que se proclaman aun cuando la policía no está llamando a la puerta. Esta semana tuvimos ejemplos variopintos de eso, que pasaban desde el pánico moral hasta azoradas e impacientes sensibilidades estéticas y que tenían más o menos un mismo contenido: ¡hagan eso en sus casas!
Eso: el tema es que a diferencia de otros momentos en que las cruzadas antiporno invocaban una moralidad reproductiva y desexualizada, en estos días el debate sobre la forma y los lugares de la sexualidad tiene lugar sobre el fondo de una sociedad saturada de sexo, donde gran parte del espacio mediático y lo público está moldeado por códigos que vienen de la pornografía comercial. Y donde el universo mismo de la sexualidad –prácticas, fantasías– es inseparable del consumo de pornografía. Lo que el ruido en torno de la performance de Sociales deja en claro es algo que la gente que hace posporno viene diciendo desde hace mucho: el modo en que la saturación de la pornografía mainstream funciona como normalización, hecha de la alianza, tan clásica, entre patriarcado y capital. Muchos comentadores mediáticos en torno de la performance en Sociales no podían, literalmente, ver qué estaba pasando en la proverbial mesita –veían a un varón “metiéndole algo” a una mujer (y elaboraban sobre su ceguera: no hay nada antipatriarcal ahí, argumentaban, convertidos súbitamente en feministas). La imposibilidad de ver a dos mujeres en una práctica de placer, la necesidad de marcar la distancia decorosa respecto de eso indescifrable, por contraste a la transparencia sin escozores de muchas escenas sexuales en la tele, no deja muchas dudas sobre el modo en que la mirada y el ver son territorio hipernormalizado en gran medida desde los códigos del porno mainstream.
Pero los debates alrededor de la performance también ponen en evidencia otra cosa: la insistencia en que esta centralidad de la pornografía en nuestras vidas (que sería una expresión de nuestras nuevas libertades) tenga lugar en los canales y los espacios apropiados: la televisión, la pantalla de la computadora o el dormitorio. Que esté mediatizado como espectáculo, y/o celosamente privatizado: una vez más, la pornografía regulando la distribución entre público y privado. No hay que minimizar esa insistencia, que tiene muy naturalizada una cierta idea de lo público, y que probablemente vaya ganando resonancia y legitimidad a medida en que ciertos cuerpos y ciertas prácticas tengan más derechos y ocupen más espacios. No es necesariamente el pasado (como le escuché decir a un amigo: que este debate “atrasa 30 años”); puede ser el futuro, un futuro posible en el cual un espacio público neutralizado, atonal y falsamente hospitalario sería el escenario (para botón de muestra: EE.UU.) El debate sobre sexo en público, sobre las modulaciones de las formas y sentidos de lo visible sexual, no está hecho de avances y de progresos lineales; está hecho de reconfiguraciones permanentes; de tensores que van rearmando cuerpos, percepciones, espacios. Y pasa, frecuentemente, por eventos aparentemente episódicos o banales, pequeños escándalos, por cotidianidades interrumpidas –he ahí la mesita–. No es un mérito en absoluto menor de la performance de Sociales el de habernos forzado a mapear y a posicionarnos, ao vivo, ante esos tensores de lo público.l
* Profesor en la Universidad de Nueva York
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