sobre la responsabilidad de anular la política y de escribir Teológicamente desde la posición de grupo.
(Apretar Play para que el dilema No sea la cuestión)
Catecismo de la Iglesia Católica #2258 - 2330
Artículo 5
El Quinto Mandamiento
No matarás (Ex 20, 13).
Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás’; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal (Mt 5, 21-22).
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Una ética para seres humanos, supongo, que vale en determinadas circunstancias: no matar, no robar, y poco más. Incluso cuando alguien dice no matar o no robar lo que está enunciando es la prohibición de matar o no robar a los que pertenecen al grupo de quien enuncia dichas prescripciones: no matar a los míos, no robar a los míos.
Toda ética universal en el fondo es absolutamente particular, es una ética de clase, de pueblo elegido, de heteros, de varones, de una mayoría que pretende imponer una ética particular –por muy mayoritaria que sea- a todo el mundo en su propio beneficio y en perjuicio de las minorías que no pertenezcan a su entorno de poder: la fundación o proclamación de una Ética siempre es una operación de poder, de opresión, de control social.
Paco Vidarte –Ética Marica (pág.25)
Como bien señala P
aco Vidarte, no sólo que el planteo Moral teológico de Oscar Del Barco supone una enunciación de grupo (la intelectualidad académica bienpensante), y en este caso, él mismo con su experiencia de militancia en el PCA -Partido Comunista Argentino- y la guerilla de la mano del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), así como su posición que sostiene:"No se puede admitir matar a los hijos de los otros y suspender ese principio cuando se trata de los propios". ¿Enuncia desde la defensa de la filiación, no matarás en nombre de la familia patriarcal (núcleo productivo mínimo, base de la indisociable sociabilidad humana), el referente para negar la matanza es la defensa de la paternidad?, ¿el grupo desde el que enuncia su ética, es el de la militancia que presupone la filiación sanguínea, padre-hijo?...
Ocurre inclusive que al inscribir todo derrotero político en un plano Moral-Teológico (del deber ser: curiosa deontología para un ex-marxista) resulta provocador con la izquierda nacional (opaca en sus autocríticas) pero justamente en ese gesto anula la política misma, anula su historicidad (como señala Carlos Keshishián "No existen valores fuera de la Historia"), anula los actores en juego sus posiciones y sus luchas estratégicas, sus relaciones de poder específicas para devenir en un planteo originario, en una pregunta de plano, pregunta primera, pregunta ontològica y heideggeriana: ¿deberíamos matar o no matar? ¿Debería ocurrir tal cosa? ¿Puede justificarse la política a pesar de la muerte de vidas? ¿La política debería subsumirse a un precepto bíblico religioso-teológico?.
Juego peligro en el que se le da lugar y se ejerce el rol de "el provocador lúcido", el filósofo vanagloriado que se ha retirado pero que mete la cuchara anulando la política, apaciguamiento de la política en la vía religiosa y por lo mismo el viejo sabio retirado en la montaña, ¿que tendrá para decirnos esta vez?
Copyleft 2009 / WalterEgo y Martin De Mauro
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